La posibilidad de acuerdo entre el radicalismo y el PRO – en rigor con Alfredo De Angeli – se da como un hecho en ambos lados. La foto de Atilio Benedetti y el ruralista fue un mensaje concreto. Sólo se analiza la forma en que se implementará y cómo se repartirán las candidaturas.
Si bien el PRO entró en las conversaciones con la UCR a través de Rogelio Frigerio y el intendente de Maciá, Ricardo Troncoso, los puentes de comunicación hoy son otros. Hace unas semanas – según supo Página Política – fue el propio Mauricio Macri quien se comunicó con Benedetti para avanzar en un frente. En resumen: coincidieron en que ir separados es jugar a perdedor. Esa historia ya la escribieron en 2013.
El jefe de Gobierno porteño mira encuestas y cree estar en condiciones de pedir la candidatura a gobernador y la primera diputación nacional. En voz de los radicales, el macrismo pide “lo imposible” y trata de bajarle el precio a la UCR cuando lo único que tiene es sólo un hombre taquillero.
En la Corriente Illia (Benedetti) quieren ir a una interna. No están dispuestos a entregar la cabeza de la fórmula. Pero los acuerdos y los borradores se escriben y se modifican permanentemente. De Angeli vicegobernador de Benedetti, hoy, es prematuro pero no es imposible, especuló un dirigente cercano al ex diputado nacional. En ese caso desde Buenos Aires pedirían encabezar la lista para el Congreso con el nombre de Frigerio. Todos dibujos.
Otra puerta
El radicalismo tiene otra puerta para abrir en caso que el acuerdo con el PRO se caiga. Desde el Frente Renovador hicieron saber que están dispuestos a sentarse a conversar. Las expresiones públicas de Adrián Fuertes aceptando la invitación de Benedetti de construir un amplio frente se materializó con una llamada telefónica del ex senador Hugo Berthet a un radical cercanísimo al hombre de Larroque.
El contacto del emisario de Fuertes cayó bien en el círculo íntimo de la Illia. Lo vieron como un reconocimiento a la estructura partidaria. También se entusiasmaron cuando del otro lado del teléfono se encontraron con menos requisitos que el PRO para llegar a un acuerdo.
La ingeniería electoral es otro asunto nada sencillo a resolver, pero el primer paso, que es el político, se dio en la Convención Nacional cuando habilitó a las provincias a cerrar acuerdos distritales sin cepos a ninguna fuerza.

