La política entrerriana, como toda la política en general, empieza a avizorar distintos contextos. ¿Un escenario de tercios o polarización? Esa pregunta, a modo de trazo grueso, es la incógnita que gira en torno a la discusión electoral.
Efectivamente, en la actualidad, hay un escenario de tres en el que aparece Mauricio Macri, Cristina Kirchner (no el kirchnerismo) y un sector de desencantados al que pretende capitalizar el peronismo federal (o por la negativa no K). Éste último espacio no tiene candidato.
En una entrevista en FM Costa Paraná, Miguel Pichetto dio las coordenadas que guían al sector del justicialismo que representa. Es, precisamente, esta idea de tres tercios con un kirchnerismo en baja, más cerca del 20 que del 30 por ciento. A partir de allí, según el senador rionegrino, el peronismo federal debe proyectarse para lograr una nueva mayoría y pelear en un ballotage.
El jueves pasado estuvo en Paraná para participar de la 14ª Jornada de la Industria organizada por la Unión Industrial de Entre Ríos (UIER) el sociólogo y analista político Eduardo Fidanza. El fundador de Poliarquía consideró que “cae la imagen de Macri, pero no cambió la resistencia de la sociedad a Cristina”. Dijo también que el Gobierno tiene un tercio de los votantes, que es en realidad “la teoría de Marcos Peña”, pero advirtió que la aprobación del Poder Ejecutivo “se desploma” en los últimos meses y llega a su nivel más bajo con el 34% con dos tercios de la sociedad lo desaprueba. En 2017, la imagen positiva del Presidente llegó al 57% y ahora es sólo del 27%, mientras su imagen negativa trepa al 55%. “Es un dramático cambio de expectativas”, enfatizó el consultor.
Con estos números se ratifica otra certeza: la volatilidad de la política.
Desdoblamiento y especulaciones
La idea madre de la batalla electoral en Entre Ríos, para Gustavo Bordet, es desdoblar las elecciones. El Gobernador mantiene un discurso basado en la gestión y esquiva la polémica nacional. Evitó la foto con Macri y con más frecuencia marca los aportes en materia de desarrollo social y salud que se hace con fondos propios como consecuencia de los recortes de Nación. “La crisis no la ocasionamos nosotros”, dijo hace 10 días. Estos elementos permiten pensar que hay una estrategia de desacoplar la realidad provincial de la nacional. Siempre pensando en el desdoblamiento. Otro argumento puede estar ligado a los formatos proselitistas. Votar en junio anula la cadena mediática nacional. En Paraná la FM más escuchada, por citar un caso, es Mitre. El único contenido local que tiene es el informativo cada media hora y en horario de comercio.
La alteración del cronograma electoral tiene historia reciente en la provincia. Lo hizo Jorge Busti cuando ungió a Sergio Urribarri y lo pensó Urribarri cuando el escenario nacional no era el mejor para su reelección en Entre Ríos en 2011. Hasta la muerte de Néstor Kirchner, el desdoblamiento estaba en estudio. Busti, mientras tanto, pataleaba ante esa posibilidad y se ilusionaba con volver a sentarse en el sillón de Urquiza con la boleta de Eduardo Duhalde, quien se había propuesto “sacar al loco” que había llevado a la Presidencia.
La última semana Urribarri dejó un dato que pasó desapercibido. Dijo que irá último en la lista, si es que va. Ese mensaje merece una decodificación.
En primer lugar esa definición soslaya cualquier sospecha de proyecto personal. En segundo lugar reconoce una realidad: el ex gobernador tiene una muy baja proyección electoral. Para peor en meses de campaña deberá enfrentar noticias judiciales adversas, como la elevación de algún juicio oral. No obstante, es el presidente de la Cámara de Diputados quien tiene en ese espacio la capacidad de armado y organización del kirchnerismo. Es, en definitiva, el que habla con Cristina.
Urribarri estará en una boleta en 2019, pero no necesariamente tiene que ser en junio si se desdoblan las elecciones. Puede estarlo en octubre. Se verá. También se verá qué sucede con Cristina. ¿Será candidata a presidenta o la principal articuladora y negociadora de un acuerdo con el peronismo federal. La dinámica de los acontecimientos exige no descartar nada.



