Guillermo Michel dejó un mensaje que puede interpretarse en dos planos: la de un dirigente que le habla a un opositor, y otro a un “compañero”.
Página Política reveló este martes que la reforma constitucional fue uno de los temas abordados en el encuentro que mantuvieron Rogelio Frigerio y Gustavo Bordet en Casa de Gobierno. Ante esa noticia, Michel tuiteó: “En lugar de hablar de reformar la constitución de manera opaca y de espaldas a la sociedad, nuestros dirigentes deberían ocuparse de los 21 conflictos laborales que hoy afectan a los trabajadores entrerrianos”.
Del cónclave participaron solo el Gobernador y su antecesor. Es decir “nuestros dirigentes”, al decir de Michel. El enojo, entonces, es con los dos. Nota al pie: quien se encargó de hacer trascender lo de la reforma constitucional fue el Gobierno.
Los legisladores nacionales del PJ habían solicitado una reunión con el mandatario, pero éste sólo convocó a Bordet, quien se encargó de subrayar el carácter institucional entre un Gobernador y un ex.
La foto de este martes probablemente le haya retribuido una sorpresa inesperada a Frigerio, si es cierto que los otros legisladores nacionales también están enojados, como parece Michel. Blanca Osuna y Adán Bahl son socios en el club del antibordetismo desde el 11 de diciembre de 2015. Es, en rigor, lo que quedó del urribarrismo. Son ex entusiastas del ex colectivo que tuvo su bautismo en la sede del Sindicato Luz y Fuerza en diciembre del 2024, que luego derivó en el ex Peronismo Amplio Renovador (PAR). Una de las consignas, finalmente alcanzadas, era que Bordet no sea el candidato a senador nacional.
Michel genera, dentro del peronismo, lo que a Bordet le ha costado: expectativa política. El ex director de Aduanas es un opositor acérrimo, como no se veía, también, desde el 11 de diciembre de 2015. Pero además ha dado muestras de tener en Buenos Aires una red de relaciones nada despreciable. Es una caja de herramientas para problemas y contiene llaves para abrir puertas al círculo rojo. Todo esto, que no es poco, no alcanzó para convertirlo en el candidato a senador como pretendía. El ordenamiento de la propuesta electoral fue fruto de una notable incidencia del bloque Paraná – Concepción del Uruguay, las dos ciudades más importantes que gobierna el peronismo.
Bordet, siempre cuestionado por el PJ, ganó las elecciones en las que estuvo en la boleta. Incluso en 2023, en la categoría de diputados nacionales, cuando el peronismo perdió la provincia. Fue impulsor de la Boleta Única Papel (BUP) en su primera Gobernación, proyecto que terminó siendo clausurado por Sergio Urribarri cuando presidía la Cámara de Diputados. Una de las espadas legislativas del ex gobernador era Gustavo Guzmán, compañero de fórmula en la última elección de la socialista Sofía Gan, que mientras anotaba su candidatura para disputar una interna abierta en el peronismo pergeñada desde la Casa Gris, sellaba su incorporación a la administración provincial. El PJ de Entre Ríos, que echó a Jorge Busti, no sabe qué hacer con quienes le hicieron el juego a Frigerio. Mientras tanto, desde el Frente Entrerriano Federal (FEF), la fuerza fundada por el tres veces mandatario fallecido, es la que marca las inconsistencias en la Legislatura. La semana pasada emitió un comunicado donde puso la lupa en el voto dividido de la bancada justicialista en el Senado para la prórroga de la Emergencia en Obras Públicas. Como se ve, lo único que queda en pie tiene el sello de Busti, entre otras cosas las figuras de Rosario Romero y José Eduardo Lauritto.
La BUP, que los peronistas se la aprobaron a Frigerio y no a Bordet, es la certificación de que al concepto de organización política no se la creen ni los dirigentes. Quien primero tomó nota fue el propio PJ, que hace un largo tiempo cada uno juega su juego.
Fuente: Página Política


