La respuesta “falta mucho” en boca de cualquier precandidato oficialista no debe ser tenida en cuenta. Esa frase disuasiva no tiene validez en los tiempos electorales que corren. Ya se transita febrero y quienes pretenden suceder a Sergio Urribarri, principalmente intendentes, han decidido no involucrarse más allá de sus gestiones.
Los jefes comunales de Concordia y Gualeguaychú, Gustavo Bordet y Juan José Bahillo, no se salen de la estricta agenda local ni del libreto único: apoyar la candidatura presidencial del entrerriano. Alguna breve campaña en las redes sociales mostrando sus carnavales o alguna obra pareciera ser todo lo que se tiene para mostrar. También su rostro en algunas líneas de colectivo de esta capital. Adán Bahl, otro de los pretendientes, tiene fuerte presencia en los operativos de seguridad y el tránsito. El ministro de Gobierno corre con la ventaja de tener un contacto fluido con intendentes, legisladores y dirigentes gremiales en el marco de la gestión. Sin embargo, una encuesta que giró en algunos ámbitos del oficialismo, por ejemplo, mostraba un 50 por ciento de desconocimiento para el funcionario en Paraná. Qué queda entonces para los jefes comunales del interior.
Julio Solanas ha sido el más inquieto de los precandidatos en los inicios del año electoral. Incluso desde el año pasado, cuando se lo propuso, comenzó a recorrer la provincia para reunirse con diferentes sectores de la producción, gremiales y políticos. Sin mosquearse y con audacia se mostró en los carnavales de Santa Elena y Gualeguay en donde no esquivó fotos con los intendentes Domingo Daniel Rossi y Luis Erro, fervientes sciolistas. En el círculo cercano al gobernador no ven al diputado nacional fuera de juego como sí a otros que aún auspician sus figuras. Hace un mes Página Política dio cuenta de un encuentro encabezado en el seno del cristinismo en Buenos Aires en el que cuando se consultó por el escenario político entrerriano se preguntó por Bordet, Solanas y Osuna. El ex intendente como la actual presidente municipal han cultivado buenas relaciones con los popes K enrolados en la Corriente Nacional de la Militancia.
Solanas tiene una campaña a gobernador en sus espaldas, cuando enfrentó a Urribarri en 2007. Podría beneficiarse con ese fenómeno que goza José Eduardo Lauritto. En el oficialismo muchos se preguntan por qué el ministro de Educación tiene imagen o conocimiento en toda la provincia. La respuesta hay que buscarla en su historia reciente: el dirigente de Concepción del Uruguay tiene cuatro campañas en todo el territorio: 2005, 2007, 2011 y 2013. Presencia. Nada nuevo.
Por estos días hay un reclamo de fuerzas opositoras para que el Poder Ejecutivo fije el cronograma electoral y una ley vigente que puede ser modificada y adelantar las elecciones. Una fuente cercana al gobernador aseguró a Página Política que no hay un proyecto que indique que en Entre Ríos se votará antes que los comicios nacionales. Pero tampoco descartó esa posibilidad hoy lejana. Los precandidatos no saben bien cuanto tiempo tienen para instalar sus candidaturas y armar sus listas en cada pueblo, de lo que no tienen dudas es que su futuro depende pura y exclusivamente de Urribarri, quien cuenta con el monopolio electoral de la provincia.

