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Se sigue hablando del pegado de boletas en la interna de JxC

La decisión de la cúpula de Juntos por el Cambio de negar el pegado de boletas en las primarias de agosto abrió heridas internas. La dura derrota electoral no hizo más que profundizarlas.
Pablo Bizai
Por: Pablo Bizai
pablobizai@gmail.com

Entre la catarsis por la derrota electoral en las PASO del domingo, la ansiedad por la incertidumbre económica y la necesidad de redoblar esfuerzos para recuperar posiciones de cara a las generales de octubre, en Juntos por el Cambio (JxC) de Entre Ríos se mastica bronca con la dirigencia que en las primarias impidió el pegado de boletas.

Naturalmente, nadie va a salir a plantearlo públicamente en un contexto como el actual, en el que JxC se ve obligado a estrechar filas para, si no es posible revertir tan adverso resultado electoral, al menos salvar la ropa en las generales de octubre achicando todo lo que se pueda la diferencia con el peronismo.

La decisión de habilitar el pegado de la fórmula Macri- Pichetto sólo con la lista “oficial” que en la provincia se acordó entre el ministro del Interior Rogelio Frigerio y el último candidato a gobernador Atilio Benedetti será, seguramente, uno de los planteos sobre el que se estructurará la interna luego de las elecciones.

Es que la magnitud de la derrota vuelve aún más incomprensible una decisión que -concuerdan propios y extraños- le restó votos a la fórmula presidencial.

Por ejemplo

En las filas del PRO y la UCR ponen como ejemplo lo que ocurrió en distritos como Hasenkamp y Viale, donde Macri perdió, pero JxC terminó ganando al peronismo en las categorías de senador y diputados, donde hubo dos boletas cortas. “Esto demuestra que con colectoras se hubiera generado una buena competencia”, leyó un dirigente del macrismo.

Hasenkamp es un caso especial. Jugó allí de local el senador Raymundo Kisser y logró un imposible para una elección como la del domingo pasado: ganarle la interna con boleta corta a Alfredo de Angeli, que fue pegado a la fórmula presidencial. Algo que sólo es posible de hacer en un pueblo chico y con un trabajo militante intenso.

Pero, más allá de la interna, en Hasenkamp perdió la fórmula presidencial, pero JxC ganó para senador y para diputados. Macri – Pichetto recibieron 1.536 votos. Fernández- Fernández ganó con 1.590 votos. Pero la suma de las tres listas de precandidatos para el Senado de JxC dio 1.785 votos y la de diputados 1.682 votos.

Una situación similar se dio en Viale. Aunque por un margen más estrecho, también ganó Fernández – Fernández, pero se impuso JxC en senadores y diputados.

Esos ejemplos son hoy subrayados por dirigentes que antes de las primarias pedían habilitar el pegado porque entendían que la competencia interna permitía juntar más votos para la fórmula presidencial.

Entienden, por caso, que otro hubiera sido el desempeño de JxC en Paraná si no se hubiera terminado bajando la lista del concejal Emanuel Gainza porque no le permitían pegar boleta. “Emanuel se hubiera movido mucho. En cambio, en la ciudad tuvimos poca movilización, con sectores como el varisquismo que casi ni aportó”, evaluó un dirigente de Paraná. “Bueno, tampoco movió mucho el peronismo”, acotó, con ironía.

Entre los que alentaban las colectoras, hubo quienes esperaban que se conforme una con identidad peronista, encabezada por Luis Leissa, que se sumó tras la integración del senador Miguel Pichetto a JxC.

Con el diario del lunes en mano, calculan que con el empujón que podría haber dado el ex intendente peronista de Gualeguaychú, JxC podría haber obtenido un triunfo en un distrito que resultó virtualmente empatado. Más allá de los números, una victoria allí hubiera adquirido un valor simbólico extra, por tratarse de una ciudad gobernada por un intendente kirchnerista como Martín Piaggio, que venía de obtener su reelección en junio por un amplio margen.


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