Cerca del mediodía del viernes, Guillermo Smaldone pasó oficina por oficina y saludó a los empleados. Así se despidió de sus dirigidos en el Ministerio de Trabajo que dejó para asumir en el Tribunal de Cuentas. Aún no ha salido –o se desconoce – su nombramiento, pero el joven abogado ya debe tener la cabeza puesta en el órgano de control luego de que el Senado le preste acuerdo a su pliego.
Su salida despierta rumores. Los típicos que surgen cuando alguien deja un lugar y hay que volverlo a ocupar. En esta ocasión, a diferencia de casos anteriores, la pregunta que se hacen en el seno de la cartera laboral es si realmente hay una necesidad de atender esa vacante. Una posibilidad es que por el poco tiempo que le queda a la gestión, no se termine por designar a nadie. En definitiva de los conflictos se encarga el ministro de Gobierno, Adán Bahl.
El único nombre que surgió fue el de Faustino Schiavoni, hoy a cargo de la Unidad Ejecutora Provincial (UEP). “No es mi momento”, dijo el ex intendente de Nogoyá cuando lo consultaron al respecto. Punto. No hubo más.
En la casona de calle Buenos Aires corre por los pasillos el nombre del actual secretario, Aníbal Brugna, pero su acercamiento con el diputado Hernán Vittulo, no lo beneficiaría.
Dos fuentes consultadas por Página Política coincidieron en que el ministerio es territorio de Mauro Urribarri. Smaldone dejó todo tal cual está, solo se llevó a su amigo Juan Russo, quien se encargaba de la prensa. Se iría al Tribunal de Cuentas a desempeñarse en una labor similar. El mismo destino correría para su secretaria y colaboradora, Aixa Grosean.

