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Entrevista

Stratta: el peronismo, los nuevos actores y la rosca

La Vicegobernadora brindó un reportaje a Página Política y analizó diferentes perspectivas de la política, el accionar del Gobierno, el liderazgo de Bordet y la lección del Frente de Todos, entre otros temas. Su agenda.

El viernes pasado, Laura Stratta recibió a este medio en el marco de un ciclo de entrevistas políticas que comenzó con Rogelio Frigerio hace una semana. La Vicegobernadora, uno de los nombres para la sucesión en 2023, dio su mirada sobre el peronismo, caracterizó el gobierno que integra y se explayó sobre los objetivos que se trazaría a futuro. Un abanico de temas que atraviesan a la gestión y a su partido en la voz de la mujer que llegó al cargo más importante en la estructura del Estado.

 

-¿Cómo contrarrestar o pararse ante un argumento que ya se coló en la narrativa electoral de la oposición de caras al 2023 y que tiene que ver con los 20 años de peronismo en el gobierno?

 -En primer lugar creo que no hay que subestimar el voto de la gente. Si los entrerrianos han elegido todos estos años al peronismo ha sido porque creen en una opción de gobierno que, de alguna manera, permite su desarrollo. Hablar de esa manera sobre 20 años de peronismo es atacar a quienes votaron. El peronismo ha sabido interpretar las demandas en los diferentes tiempos históricos. Esa ha sido una característica. No es lo mismo el peronismo del ’87, del ‘91, del ’95, que el del 2019. Si bien hay un gran paraguas que tiene que ver con el peronismo como una forma de entender el Estado, ver la política y construir vínculos con la ciudadanía, hubo distintos tiempos. Hay que estar atentos y tener el oído y la escucha en donde pasan esas demandas. Por eso recorremos la provincia, hablamos con los vecinos, con diferentes sectores, instituciones y trabajadores. En esas recorridas también tomamos contacto con nuestras debilidades que se convierten en desafío. En segundo lugar, y volviendo a tu pregunta, la democracia en Entre Ríos tuvo alternancia y le ha dado la posibilidad de gobernar a otros, pero la gente nos ha seguido eligiendo.

-¿Cuál debería ser la agenda política más urgente cuando empiece a ceder la pandemia?

-La pandemia atraviesa a quienes tenemos responsabilidades de gestión y claramente la energía está puesta ahí. Los ejes que uno había programado debieron ser puestos en cuestión y reprogramarlos. El desafío que tiene una agenda es seguir generando desarrollo social y humano. Esto es generar oportunidades, fortalecer la educación, la infraestructura. Pero también hay otra agenda, nueva, que tiene que ver con lo ambiental y el género. Creo que todo el esfuerzo podríamos sintetizarlo, en una idea, y que es la de generar oportunidades con políticas duras de infraestructura y políticas más blandas que tengan que ver con que los entrerrianos y entrerrianas puedan desarrollarse en su provincia. Desde una escuela agrotécnica que forme trabajadores hasta la constitución de un parque industrial  que genere trabajo genuino. Pero esto siempre tiene que ser desde la perspectiva del desarrollo humano. Esa es una agenda madre.

-Hay un cuestionamiento de algunos sectores del oficialismo, básicamente al Gobernador que también es el presidente del PJ, sobre la falta de “política” o lo que se conoce como “rosca”. ¿Cómo lo ves?

-Creo que los liderazgos son el resultado de un tiempo histórico y Gustavo Bordet lo está haciendo en este tiempo que, además, está atravesado por un contexto desconocido de pandemia. Eso demanda una energía en la gestión para resolver lo que sucede a diario. Por otro lado Bordet exhibe un liderazgo distinto a los tradicionales que veníamos teniendo en Entre Ríos y, en función de ese liderazgo, ha definido una agenda que tiene que ver con la paridad de género; y el diálogo con los intendentes que es permanente. Cuando uno va a una reunión de Liga de Intendentes  y abrís la conversación todos plantean cuales son las obras y las demandas para sus localidades. Lo mismo pasa en las Juntas de Gobierno. En la dirigencia se ha entendido que la gestión es la mejor vidriera de lo que hacemos, de lo que somos y de lo que sentimos. Creo que ese es el sustento político, más en tiempos de incertidumbre. Esta idea de construir Estado no es una entelequia, es una posición política y creo que Gustavo es un emergente de este tiempo, lo ha sabido interpretar. Veo a la oposición preocupada en dirimir candidaturas, pero a la vez veo una sociedad que está pidiendo que la ayudemos en el agobio que es la pandemia, bueno, ahí está la política y ahí está la agenda.

-En el 2008 se instaló, casi como un objetivo en el peronismo, el “trasvasamiento generacional”. Han pasado más de 10 años y cuando repasa los nombres de quienes ocupan espacios en general cae en la cuenta que eso no se ha dado. ¿Por qué?

-Creo que a todo lo tenemos que mirar en el marco de un proceso. Ha habido un tiempo, también, que fueron los ’90, en el que se instaló un discurso de la anti política, del salvensé quien pueda. Bueno, llega el 2003 y se abrió un nuevo proceso de debate político y de participación que ha llevado un tiempo. Uno mira esta foto y es mejor a la de 10 años atrás en torno a ese trasvasamiento y participación de la mujer en lugares de poder, por ejemplo. Pero también hay que decir que hay intendentes e intendentas, concejales y concejalas de una generación que vienen ocupando lugares. Se ve mucho en el interior. Eso también tiene que ver con los liderazgos que se ejercen. ¿Me vas a decir que falta? Sí, claro, pero bueno, hay que empujar desde adentro más que quejarse afuera.

-¿La reforma política avanzará, al menos con la boleta única papel? ¿O se está pensando en un Código Electoral como en el 2018?

-Este es un año de pandemia y electoral, lo que implica que es difícil que se trate. Por eso la paridad la trabajamos el año pasado, que no fue electoral. La agenda la define la política, pero también las demandas de la sociedad. Uno se entiende como intérprete de esa realidad. El debate está, hay que ver cómo vuelve a la agenda legislativa. No es únicamente el peronismo quien la puede poner en agenda, la oposición tiene su rol y la posibilidad de proponer, como se ha hecho en otros temas.

-Cuando se repasan los gobiernos, con sus pros y sus contras, es difícil encontrar una política que haya sido meramente provincial. Así como Sergio Urribarri ató la gestión a programas, proyectos y planes de Cristina Kirchner, Bordet hizo lo que pudo con Mauricio Macri y ahora con Alberto Fernández. En resumen: ¿Por qué ha costado pensar un modelo local, gobierne quien gobierne en Nación?

-Siempre la articulación con el Estado nacional, provincial y local es muy bueno. Eso redunda en que las respuestas sean más integrales.  Y eso te lo puedo decir porque a mí me tocó ser ministra de Desarrollo Social en épocas de Macri, donde se trataba de mitigar con políticas públicas provinciales y recursos entrerrianos desigualdades que se generaban por políticas nacionales. Esa agenda social, claramente, no era de Macri, sino provincial. Cuando asumimos en materia alimentaria el esquema era de 30 por ciento la provincia y 70 Nación, cuando culminamos ese mandato el 70 lo poníamos nosotros y el 30 Nación. Bueno, ahí tenés una agenda diferente. Insisto con esto de los contextos. Durante el gobierno anterior se creó el plan Primero tu casa ante la ausencia de Nación, lo mismo sucedió con la paralización de la construcción de rutas. Impulsamos la ley de Economía Social. Hace poco nomás en Victoria recorrimos una escuela que había quedado paralizada en épocas de Macri que ahora se retomó la construcción. Lo mismo sucedió con escuelas agrotécnicas que Nación había decido abandonar. Bueno, hoy la situación es diferente, el gobierno nacional no es el de hace unos años que apostaba al capital especulativo, sino que ahora se apuesta al capital que genera trabajo y pone todo para cuidar a la población en la campaña de vacunación más importante de la historia.  Bueno, esto también tiene que ver con los 20 años de peronismo del que hablábamos. Es una doctrina, de ver el Estado, el mundo, las formas de relacionarse, la empatía, la solidaridad y el amor que se tiene por el otro. Todo esto se transforma en las decisiones que tomás. Apostar al capital especulativo tiene que ver también con una manera de sentir, de ser.

-¿Qué dejará o cuál crees que será el sello de la gestión Bordet?

-Es difícil hablar de una marca o un sello, creo que tiene que ver con un modo de gestionar que lidera Bordet y que es la escucha, el diálogo, el ordenar cuentas públicas, pero ese ordenar cuentas nunca significó resignar la presencia del Estado o no priorizar la agenda social o escatimar recursos de la Uader, como se sugirió en la oposición. Este es un gobierno que escuchó y escucha y creó condiciones para desarrollar una matriz económica que tiene que ver con la reactivación de los puertos por donde sale nuestra producción, el cierre energético en el norte de la provincia, donde Motta tiene un emprendimiento que genera trabajo con gente del lugar. Y hay algo, que me ha impresionado de Gustavo, que es tomarse el mismo tiempo para una ciudad grande que una Junta de Gobierno. Eso ha sido un sello, ver la entrerrianía profunda. Construyó acuerdos en tiempos difíciles, donde le tocó asumir su primera gestión con un fenómeno climático que inundó la provincia; y su segundo mandato con una pandemia mundial.

-Supongamos que hoy tenés que asumir el Poder Ejecutivo. ¿Cuál sería tu eje de gestión o impronta? ¿Cuáles serían tus aliados?

-Sostener el diálogo social es la clave. Esto es poder conectar actores a instituciones para poner objetivos comunes aún en las diferencias. Hace poco nos reunimos con las cooperativas agropecuarias por la ley de paridad en donde aparecieron complicaciones pero se acordó. Con la Uocra sucedió algo similar. Se trata de golpear la puerta y hablar. Recorrer. Esa idea, de charlar, juntarse para lograr cosas para el bien común hay que visibilizarlo. Esto, y vuelvo con la idea del peronismo, tiene que ver con tomar las decisiones en territorio. Afuera. La sociedad evoluciona y para verlo hay que salir.

-Hay una crisis política, por lo menos en términos de identidades y partidos, que ha dado lugar a nuevos actores. En algunos casos temerarios. ¿Qué pensás de todo eso nuevo? ¿Hay que salir a buscar esos actores, crear nuevos?

-Hay que comprender este tiempo y ver las construcciones que han avanzado por afuera de los partidos tradicionales en torno a los nuevos derechos, como los colectivos de mujeres y ambientalistas. Esa agenda requiere de ese diálogo social, no de hablar entre nosotros y los que pensamos igual. Cuando la demanda te pasa por arriba se rompe el vínculo de la política con la ciudadanía. Pero tampoco hay que ser demagogos y chamullar. Hay quienes dicen que hay que bajar el gasto de la política y cuando estuvieron en el lugar de tomar decisiones nunca lo hicieron.

-Antes, las diferencias en los partidos se dirimían en una interna, feroz si querés, pero quedaba en ese plano partidario. Con los años la política presentó un fenómeno en el que un peronista o radical es capaz de apostar a un dirigente de otro partido con tal que no gane su adversario interno. ¿A qué lo atribuís a eso?

-Eso lo he vivido en carne propia. En mi ciudad se ganó en la fórmula a la Gobernación y nuestra candidata a intendenta perdió porque un sector del peronismo formó un partido vecinal. Creo que la política se transforma como se transforma la sociedad. Sí creo que la política la tenemos que nutrir de convicción y tener dimensión de lo que está en juego. En 2015 quizás no dimensionamos que podía llegar a gobernar Macri el país y no logramos sortear esas diferencias. No vimos que lo que podía llegar a venir era mucho peor que nuestras diferencias. El Frente de Todos es ese salto enorme que entendió que esas diferencias no podían ser más grandes que poner en riesgo el futuro. El Frente de Todos es la claridad de poner lo colectivo por sobre todas las cosas.

 

Fuente: Página Política
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