Hace tres días, si se toman sólo los hábiles, el Tribunal de Cuentas de la provincia está acéfalo. Desde el viernes, cuando Guillermo Smaldone renunció a la presidencia, el organismo de control quedó a cargo de sus dos vocales: José Alberto Miranda y José Luis Gea Sánchez.
Por estos días el Tribunal de Cuentas padece de un vacío legal. En su artículo 18, la ley orgánica 5796, prevé un sistema de subrogación. El mismo dice que en caso de ausencia, impedimento temporal, excusación o recusación del presidente, éste será reemplazado interinamente por un vocal del Superior Tribunal de Justicia (STJ). Ese integrante del alto cuerpo será designado por un sorteo que se realiza todos los años en el mes de diciembre. En ese acto también se elige un suplente.
Según la norma, cualquier reemplazante del Poder Judicial, antes de entrar en funciones al Tribunal de Cuentas, deberá prestar el juramento y presentar una declaración jurada.
Ese sorteo en el Tribunal de Cuentas se desconoce. Una fuente calificada dio por hecho ante Página Política que no se hizo. No hay notificación alguna que haya venido de los tribunales con el nombre del subrogante que se elige anualmente para prever este tipo de circunstancias. Un vocal consultado, no recordó la realización del sorteo.
Se estaría ante un vacío legal, ya que la designación del próximo presidente del organismo aún espera de la aprobación de una ley reglamentaria que promete debate, la promulgación de la misma y, luego, el llamado a concurso para elegir al nuevo presidente. El proceso implica audiencias públicas y análisis de antecedentes. ¿Dos, tres, cuatro. Cuántos meses llevaría?
La desidia en el Tribunal de Cuentas se puede expresar en su página web. Juan Russo es el hombre más cercano que tenía Smaldone. Está a cargo de la comunicación, sin embargo aún no ha adecuado el sitio web a la nueva coyuntura. Su ex jefe sigue en la portada del sitio como titular del organismo.

