Lo dijo, con claridad, su hombre de confianza. “La unidad en la diversidad y la continuidad positiva no existen más”. Con esas palabras, el flamante ministro de Comunicación y Cultura, Pedro Báez, consignó que la estructura del Estado será conducida por hombres y mujeres que responden a Sergio Urribarri. Algunos hace muy poco, otros desde el inicio. Pero hoy, todos los que están en la administración, son urribarristas.
El gabinete del gobernador, para dar comienzo a su segundo y último mandato, tuvo incorporaciones inesperadas y ratificaciones que se daban por descartadas. Adán Bahl al frente del Ministerio de Gobierno y Julio Rodríguez Signes en Fiscalía de Estado son los casos más obvios.
Los nuevos nombres que acompañarán al mandatario reelecto surgieron, y ahí estuvo la sorpresa, desde las filas de la juventud. Uno de ellos es el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Guillermo Smaldone. El joven no llegó por una lealtad cosechada en la arena política, sino en la confianza personal. Se trata del hijo del vocal del Superior Tribunal de Justicia (STJ), Juan Ramón Smaldone, oriundo de Concordia y único integrante del alto cuerpo judicial que designó Urribarri desde que está al frente del Poder Ejecutivo. El nuevo funcionario, de 36 años, venía de desempeñarse en otro lugar sensible: el Tribunal de Cuentas de la provincia, en donde ofició de fiscal.
Al Ministerio de Desarrollo Social también llegó otro joven. Carlos Ramos estará al frente de un área que maneja importantes recursos. El muchacho de 25 años, desconocido y sin estructura política, será quien decida sobre esos recursos.
La juventud también logró lugares expectantes en la administración de la Legislatura. En el Senado, el hijo del gobernador, Mauro, se convirtió en el secretario del cuerpo; Laurato Schiavoni (hijo de Faustino), juró como prosecretario; y Juan Pablo Aguilera, cercano a Mauro, como secretario coordinador. José Cáceres podrá decir que tiene la nueva generación en la Cámara alta. Urribarri a sus pichones.
Diputados tendrá a José Allende en la Presidencia en este primer período. Hubo quejas, más por lo bajo que públicas, de que el mandamás de UPCN se convierta en la máxima autoridad del cuerpo. Le achacaban no haber estado en los peores momentos. En el estrado lo acompañarán como secretario, Nicolás Pierini, joven del entorno íntimo de Mauro Urribarri; y como prosecretaria, Claudia Krenz, esposa de Sergio Cornejo, secretario privado del gobernador.
Urribarri se propuso gobernar los próximos cuatro años con un equipo de leales. Algunos conservaron su lugar, otros fueron reubicados: como Faustino Schiavoni en la Unidad Ejecutora Provincial y Juan José García en el Ministerio de Planeamiento.
La fórmula del titular del Ejecutivo fue privilegiar la lealtad, la juventud pero, ante todo, la confianza.

