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2021-2023: sensaciones y perspectivas

Qué piensan en el oficialismo y la oposición sobre las elecciones de medio término. Temas que no merecen debate. Mucho ruido y pocas nueces en el radicalismo. El peronismo se niega a dejar un modelo político.

Hace un tiempo que parece ser que el escenario político ya está definido, por lo menos, en la primera estación electoral: el 2021. De un lado y del otro, esto es Juntos por el Cambio y el Frente de Todos, coinciden en que las elecciones de este año darán como ganador a la oposición en Entre Ríos. La única diferencia entre los relatos es que los opositores son moderados. En el oficialismo dicen que pierden por paliza.

La construcción de un espacio interno como el que iniciaron a principio de año los intendentes de Juntos por el Cambio comenzó a carretear hasta que se encontró con la interna partidaria de la UCR. Con Pedro Galimberti como figura visible de ese colectivo de jefes comunales, legisladores y dirigentes del PRO, la escudería Construir se desinfló en el mismo momento en que decidió no dar la interna por el Comité Provincial de la UCR. Esa disputa suponía un primer paso en un supuesto proceso de renovación dirigencial y un mojón para el debate que viene: las candidaturas de este año y el 2023.

La decisión de no dar la interna y dejar el partido en manos de un dirigente ligado al sector de Atilio Benedetti tiene, entonces, un mensaje inapelable: no hay en el radicalismo, hoy, fuerza para enfrentar a Rogelio Frigerio.

La corriente Illia es el único sector que abiertamente entiende que si el ex ministro del Interior quiere ser el candidato ahora y en tres años para la Gobernación no hay forma de bajarlo. En el entorno de Benedetti saben lo que es una campaña. Se necesita recursos y tiempo. El poder solo visualiza al peronismo y el PRO. De la crisis de principio de siglo hasta acá, el radicalismo se empecina en convertirse en una fuerza sólo para acompañar. Les guste o no. Un dirigente de la UCR, hace poco, le dijo a Página Política: “Somos la historia de la construcción institucional del país y el presidente del nuestro partido a nivel nacional (por Alfredo Cornejo) quiere hacer de Mendoza un aparte, no tenemos retorno”. Tiene razón.

La UCR busca, hace un tiempo, una novedad electoral. La misma surgió, en los últimos dos casos, de un desprendimiento del kirchnerismo. Primero fue Julio Cobos, a quien echaron del partido por compartir fórmula con Cristina Kirchner e intentaron recuperar luego del taquillero voto negativo en la 125. Le permitió convertirse en un rock star que duró lo mismo que la estrella de Francisco De Narváez.

Ahora es Martín Lousteau, ministro de Economía de la ex presidente, también eyectado por la 125. No está mal que el centenario partido acuda al pragmatismo electoral como lo ha hecho el peronismo, lo que sucede es que no es su especialidad.

Ese pragmatismo tiene un ideólogo, Enrique “Coti” Nosiglia. Pero su anteojera no mira más que al ámbito porteño. Es difícil que derrame.

En resumen: la UCR está en manos de la Illia, el único espacio que ante la figura de Frigerio cree que no hay mucho margen para patalear.

 

Para atrás

El peronismo no está en la instancia, como sucede en Nación, en la que cada uno juega su juego. Acá no hay juego.

El 2023 sólo está en la antena de los que quieren protagonizar. El modelo político sigue intacto desde el 2007. Pasar desapercibido y armar alguna rosca cuando llegue el momento de ofrecer el paquete es la fórmula. Hace poco el diputado oficialista Néstor Loggio planteó la necesidad de discutir una reforma tributaria  “progresiva” y apuntó a “los que más ganan”, para que sean “los que más paguen”. No señaló a nadie, pero saltó Juntos por el Cambio. El Gobierno hizo un rotundo silencio. ¿Qué sucederá este año cuando caduque la Ley de Emergencia Solidaria?

Entre Ríos, una provincia clave en el recorrido de la Hidrovía, parece mirar el debate como los barcos que pasan por los puertos sobre el Paraná.

Paréntesis: Bordet y Juan José Bahillo mantuvieron un zoom con sus pares de Santa Fe y Córdoba en el lanzamiento virtual de la inserción de China a la Región Centro. También estuvo presente el ministro de Desarrollo Productivo de Nación, Matías Kulfas; y autoridades del país asiático. Se está discutiendo el rol que va a tener la Argentina en América Latina como árbitro de la pelea global entre Estados Unidos y China. Nada menos. Acá una interesante nota.

Sigamos. Sectores del peronismo se retuercen cuando ven que Frigerio hace recorridas y da declaraciones como si nada. “Fue ministro de Macri y formó parte del peor gobierno de la democracia y nadie le dice nada”, lamentó un kirchnerista. Tiene razón. Cuando esa inquietud se la traslada a un hombre del Ejecutivo, la respuesta es la siguiente: “Cuando decían que Bordet era igual a Macri, sacó el 57”.

Si bien las encuestas que llegan a las redacciones no muestran una debacle tal del oficialismo, los peronistas traspiran olor a derrota. El escenario en la Argentina (y Entre Ríos) podría verse en el espejo de Perú. Imágenes positivas, negativas, malas y muy malas se reparten casi en proporciones similares entre los dirigentes que están en el oficialismo y la oposición.

Quizás por eso lo “novedoso” puede surgir como el principal atractivo ante un descrédito generalizado. Por ahora el modelo que impera es de 2007.

Fuente: Página Política
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