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Juicio a Urribarri

Declaró la contadora de las imprentas que le adjudican a Aguilera

Con varias interrupciones por quebrar en llantos, la imputada Corina Cargnel mostró balances y planillas y se quejó que la hayan puesto como “el cráneo para estafar al Estado”.
Por: Redacción de Página Política

Corina Cargnel, imputada en la causa de las imprentas y del parador de Mar del Plata, declaró este jueves en el juicio que se lleva adelante contra Sergio Urribarri, Juan Pablo Aguilera y ex funcionarios.

En el medio de un llanto por el que le constó arrancar, la contadora balbuceó entre lágrimas: “Soy inocente y lo voy a demostrar”. El presidente del tribunal, José María Chemez, le pidió que se tome su tiempo.

“No ha sido fácil que a una la traten de corrupta, vengo del ámbito privado”, finalmente arrancó cuando recordó el día en que agentes de la Policía Federal se apersonaron en las imprentas Tep SRL y Next SRL donde trabajaba.

Enseguida contó su recorrido universitario y laboral en Seguí, de donde es, y en Paraná. Docente en la Facultad de Ciencias de la Gestión de la Uader y en un estudio contable.

Cargnel está acusada de prestar sus servicios para la empresa Formato Urbano, donde -según el Ministerio Público Fiscal- se creó una estructura de retornos con fondos provenientes de la publicidad estatal entre 2010 y 2015.

En 2011 la contadora  comienza a trabajar tiempo completo en las imprentas Next SRL y Tep SRL, que surgen como la continuidad de la ex Formato Urbano.

Cargnel volvió a llorar cuando hizo referencia al secuestro del teléfono y la computadora, donde tenía “miles” de fotos de sus familiares que luego algunas se verían en los medios. Recordó a su abuela de 80 años escuchando en radio LT14 que a su nieta se le solicitaría ocho años de prisión en las causas.

Luego contó que, como docente, la hicieron bajar de un curso que debía dictar con otros docentes a raíz de las denuncias recibidas que empezaban a tener una importante publicación en la agenda mediática. Hoy sigue trabajando en el sector privado como contadora y docente en la Uader.

Cargnel dio detalles de su relación Luciana, Alejandro Almada y Emiliano Giacopuzzi, a quienes conoció en las imprentas.

“Al gobernador Urribarri lo he visto dos o tres veces en mi vida. Después de la imputación no lo volví a ver, si no fuese por la causa no sabría quién soy yo”, dijo la contadora, y aclaró que en todas las oportunidades que estuvo fueron en ámbitos sociales. A Pedro Báez dijo también haberlo visto por primera vez en la apertura de este juicio.

Y agregó: “A Juan Pablo (Aguilera) sí lo conozco. Es una persona muy querible. Les quiero asegurar que no soy ni fui su contadora, ni la secretaria, ni la mano derecha, ni nada de lo que se me ha acusado este tiempo”.

 

Imputación

Llevaba casi dos horas de haber empezado la audiencia, cuando la contadora se metió de lleno en la imputación.  Leyó en voz alta la parte en que se la acusa de encargarse de ser parte de un engranaje para sustraer fondos que provenían de la publicidad.

“No tengo una palabra elegante por todo lo que se me ha ensuciado”, prologó y cuestionó la parte en que se la sindica como haber sido la que tiró a una casa de al lado el famoso disco externo que aparece como una pieza clave por la cantidad de información que se encontró en su memoria. “Yo no tiré nada señor presidente”, afirmó.

Paso seguido se proyectó el video de aquel 1º de agosto cuando se hizo el allanamiento y apareció precisamente el disco, se secuestraron computadoras y documentación.

Cargnel calificó de “cosa absurda, que no entra en la cabeza de nadie, que dos empresas puedan llevar una única contabilidad” en referencia a las dos imprentas. “Cada empresa es una persona jurídica propia con su estatuto de creación, su cuil”, explicó. Y añadió: “Alguna vez hubo una persona que llevaba la contabilidad de las dos, en una misma oficina, como cualquier estudio contable que llevan 100 empresas. Pero no me van a decir que el mismo contador lleva las 100 empresas”, ejemplificó. Y desafió: “Si me pidieron ocho años de cárcel voy a pedir que esté sustentado en algo o que tenga sentido. Acá cada empresa tenía su vida particular, sus cuentas bancarias, sus empleados. Eran dos empresas distintas. No entiendo donde se encuentra la ilicitud”.

“Un párrafo aparte merece la conexión (con los publicistas Fernando) Montañara y (Jesús José María) Bustamente. Eran dos clientes más como tenía la empresa. Yo me comunicaba con ellos como se comunicaban otros empleados. A veces eran proveedores o clientes”, dijo y minimizó la trama de connivencias y asociación que hace Fiscalía.

Se quejó que la hayan catapultado como “el cráneo para estafar al Estado, cuando las facturaciones que se hicieron fueron como las que se hacen siempre”, según dijo, mientras hacía proyectar cuadros con balances.

“Acá se dice que yo me encargaba de los retornos. Los invito a que busquemos todos los resúmenes bancarios. La salida de dinero que había desde la empresa no llegaba ni al 10 por ciento de los movimientos que había por mes, que se sacaba para las cuentas corrientes”, apuntó y volvió a mostrar los balances con la ayuda del abogado Miguel Angel Cullen.

La causa del parador de Mar del Plata también la tiene imputada. En el disco externo que apareció en el allanamiento del 1 de agosto de 2016, el nombre de Cargnel aparece en el lugar de receptora de algún dinero por parte del empresario Gerardo Caruso, dueño de El juego en que andamos, la firma que se encargó de montar la estructura en el balneario.

“Vuelvo a lo mismo de todo lo que se me acusa. Acusarme por haber hecho facturas en las empresas en las que trabajaba. Se me acusa de haber organizado todo. Lo único que hacía era de contadora de las empresas. Acá no veo a las demás empresas (por Bustamante y Montañara) que yo supuestamente era el nexo”, provocó.

Bustamente, hay que decir, arregló en un juicio abreviado una pena condicional y reconoció haber pagado retornos.

 

 

Fuente: Página Política
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