A las 12.31, después de 45 minutos de espera, el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, levantó la sesión especial convocada para tratar el proyecto de ley antidespidos. En el recinto había 102 diputados, 27 menos que los necesarios para dar inicio al debate, impulsado por el Frente para la Victoria (FPV), el Bloque Justicialista (BJ) y la izquierda.
Para el fracaso de la sesión, una derrota política del kirchnerismo, fue determinante la ausencia de los diputados del frente UNA, de Sergio Massa, que insistió con hacer cambios al proyecto y pidió una sesión especial para el miércoles que viene. «El interbloque no ha entrado ni entrará en el juego del FPV que, con el pretexto de defender a los trabajadores tiene como único objetivo generar una derrota política del Gobierno que, definitivamente, está lejos de contribuir a la verdadera defensa de los trabajadores», dijo el ex intendente de Tigre, en un comunicado.
La diputada nacional por Entre Ríos, Cristina Cremer, sostuvo al término de la reunión del interbloque que lidera Massa que “el próximo miércoles los trabajadores y las Pymes tendrán una Ley que los proteja adecuadamente, en una sesión ordinaria como marca la agenda legislativa”.
El comunicado del massismo sostiene que “no nos hemos presentado a la parodia de sesión del día de hoy y defenderemos el dictamen presentado que contempla la doble indemnización, la protección a las Pymes, que incluye a la defensa de los suspendidos sin justa causa y mantiene la necesaria distinción entre los empleadores que tienen a sus empleados en ´blanco´ de los que, en su prejuicio, los tienen en ´negro´”.
Señala además “Con la firme convicción de estar transitando por el camino que verdaderamente defiende a la clase trabajadora y a las Pymes; en la sesión ordinaria del miércoles próximo defenderemos nuestro dictamen con ese contenido. Esperamos que quienes quieran defender verdaderamente a los trabajadores apoyen nuestro dictamen”.
Finalmente los legisladores del interbloque Frente Renovador – UNA manifiestan que “Es necesario que quienes impulsaron esta sesión especial, sin diálogos ni consenso, entiendan que estamos transitando institucionalmente una nueva argentina en la que ya no caben imposiciones ni sometimientos”.
Otras ausencias
También influyó la inasistencia de un sector del FPV y de sus habituales aliados. En el momento del levantamiento de la sesión no estuvieron los diputados por Misiones, encabezados por Maurice Closs. El ex gobernador de Misiones llegó tarde y sólo se quedó un minuto en el recinto. Tampoco Dulce Granados, la esposa del intendente de Ezeiza, Alejandro Granados. Otro faltazo decisivo fue el de la mayor parte del bloque del Frente Cívico por Santiago. Sólo asistió uno de los seis integrantes de esa bancada, Manuel Juárez.
De parte del Frente Renovador la ausencia más resonante fue la de Facundo Moyano, que en las horas previas había hecho saber que daría quórum para el inicio de la sesión. Del massismo sólo asistió el gremialista Héctor Daer. Otros bloques que no estuvieron son los del Partido Socialista y de Compromiso Federal, que responde al senador Adolfo Rodríguez Saá.
«Así como sentimos frustración también tenemos la alegría de haber cumplido con nuestros principios y con nuestras convicciones», dijo, una vez fracasada la sesión, el presidente del bloque del FPV, Héctor Recalde. El jefe de la bancada del PJ, Oscar Romero, uno de los convocantes de la sesión especial, criticó a los opositores que faltaron a la cita. «Quienes pierde hoy son los trabajadores, porque en este mismo momento, en algún rincón del país está llegando un telegrama de despido», dijo.
Además del PJ, del FPV y sus aliados, estuvieron presentes los cuatro diputados del Frente de Izquierda (FIT), dos de Libres del Sur y los monobloques de Alcira Argumedo, Graciela Caselles, Ramón Bernabey, Omar Plaini y Claudio Poggi, ex gobernador de San Luis.

