La decisión de la Junta Electoral del partido de reducir el horario de votación -adoptada prácticamente sin fundamentación- viene a reconocer lo que en verdad representa esta instancia para la dirigencia de la primera línea del PJ: una elección no querida, que no pudo evitarse a pesar de los acuerdos de unidad alcanzados por los grandes grupos internos y que, por lo visto, no lograron contener a todos los sectores del peronismo.
Para la conducción provincial del PJ no habrá elección. Allí se cerró un acuerdo para integrar una lista única que encabezan el gobernador Gustavo Bordet y el ex gobernador Sergio Urribarri. El vicepresidente segundo será Juan José Bahillo y el secretario José Cáceres; prosecretaria será Rosario Romero; tesorero, Lautaro Gervasoni y protesorera Blanca Osuna. Los vocales: José Allende, Diego Lara, Silvio Moreyra, Graciela Bar, Walter Doronzoro y María Celeste Pérez.
En el orden departamental sólo habrá elecciones en cinco circuitos: Paraná ciudad, Gualeguay, Tala, Gualeguaychú y Villaguay. Para el resto de los consejos departamentales hubo lista única. Lo mismo pasa en las unidades básicas (ver recuadro).
A esto se limita la elección. No sólo se trata de una interna acotada en términos de cantidad de distritos, sino que en algunos casos, como el de Paraná, la disputa que se plantea es la de dos agrupaciones marginales que enfrentan a una lista de acuerdo de los grandes grupos locales.
La lista “oficial” es la que encabeza el diputado Gustavo Guzmán, como fruto un acuerdo de los grupos que lideran el vicegobernador Adán Bahl, el ex vicegobernador José Cáceres y los tres últimos intendentes del PJ: Julio Solanas, José Carlos Halle y Osuna.
Le salieron a competir dos listas -una propone a Fernando Sibulofsky para la presidencia del partido y la otra Marcelo Solanas- que dicen expresar a la militancia descontenta con el modo de conducción que tuvo el partido en los últimos años.
En estas condiciones, la interna no implica una disputa real que venga a reordenar las relaciones de fuerzas dentro del PJ.
¿Trámite?
En este contexto, la resolución de la Junta Electoral –integrada por dirigentes que forman parte del acuerdo alcanzado en el orden provincial y local- por el que se acota el margen de tiempo para la participación de los afiliados de 9 a 14, refleja lo que significa esta instancia para la dirigencia que en los últimos años ocupó la primera línea en el PJ: poco menos que un simple trámite que hay que cumplir y por el que no vale la pena restarle tiempo al descanso dominical.
Sin embargo, los grupos que quedaron fuera de ese acuerdo ven a esta disposición como una muestra de debilidad de la dirigencia -ya a esta altura tradicional del PJ- de recibir algún tipo de castigo de parte de sectores militantes muy molestos por el rol que jugó esa plana dirigencial en el proceso electoral del año pasado, que en muchas ciudades, como en Paraná, desalojó al peronismo del poder.
Argumentan que la restricción horaria favorece a las estructuras más grandes y le hace perder peso a los afiliados independientes que, según afirman algunos conocedores del paño interno, tendrían por costumbre ir a votar a la tarde, luego del mediodía dominguero y su correspondiente sobremesa.
Pero esa interpretación se debilita si se toma en cuenta el bajísimo nivel de interés que ha despertado esta interna. Al menos en Paraná, no hubo prácticamente nada de publicidad (apenas alguna propaladora sin mucha nafta en el tanque y unos pocos pasacalles artesanales) y fue escaso el interés de los candidatos por dar a conocerse a través de los medios de comunicación.
Los propios dirigentes que patalearon contra la decisión de la Junta Electoral reconocen que el nivel de desconocimiento de los afiliados sobre esta interna era muy alto, entre otras cosas y primordialmente, debido a la pasividad de los grupos más grandes que cerraron el acuerdo.
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