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Fantasmas

Sospechas en torno a los episodios que tienen en el centro de la escena al STJ, la Asociación de Magistrados y Castrillón. El decoro y un mensaje para observar. Un trascendido.

Los episodios que tuvieron a Emilio Castrillón en el centro de la escena hicieron agitar un fantasma hacia adentro de los tribunales. Un esfuerzo por generar una vacante.

Primero la denuncia de violencia de género, el año pasado; luego la carta de su denunciante Susana Medina enojada por el evento en el que se iba a colgar un cuadro del vocal junto a otros presidentes del Superior Tribunal de Justicia (STJ); y para terminar, los hechos violentos en La Paz.

Si se le pide a la Asociación de Magistrados de Entre Ríos que sintetice el quid de la cuestión de esta saga, lo haría con la siguiente frase: “falta de decoro”. De hecho ya lo hizo. Página Política publicó en esta nota una cadena de faltas de decoros que no escandalizaron a nadie. Y otros que se han narrado en este tiempo y que tienen su continuidad que aburre repetirlos.

El gremio de los jueces le solicitó al STJ que abriera una instancia para evaluar la posibilidad de aplicarle una sanción a Castrillón. No sólo por los hechos sucedidos en su ciudad, que lo tuvieron entre gritos y trompadas; sino por cruces a través del celular con la presidenta Gabriela López Arango y su segunda María Andrea Morales. Parece que hubo cosas subidas de tono. Amenazantes y de hostigamiento, dijeron desde la comisión directiva.

Fue por WhatsApp, donde también surgieron los elementos para que Medina denunciara a su par.

El celular ha pasado a ser un instrumento institucional. A través del mismo se brindan explicaciones, enojos, debates, maltratos y amenazas. El grupo de WhatsApp de los nueve vocales aparece como un ámbito de lo más significante.

El STJ le respondió a la Asociación de Magistrados diciendo que no se iba a expedir sobre tal solicitud que involucró al vocal Castrillón, porque cualquier pedido de sanción disciplinaria debería realizarse mediante una presentación ante la Comisión de Juicio Político.

Así como se filtró la carta de enojo de Medina por el cuadro de Castrillón, también se filtró hace unos meses la denuncia por violencia de género y se dejó trascender que el vocal de La Paz podría ser enviado a la Legislatura a dar explicaciones precisamente ante un pedido de juicio político.

Amagues que quedaron, por ahora, en los rincones de la prensa y, claro, en los grupos de WhatsApp.

Esa falta de institucionalidad para plantear los problemas en los ámbitos que establece la Constitución deja en evidencia la irresponsabilidad dirigencial. En los tres poderes del Estado. ¿Tiene algo para decir el Secretario de Justicia, por ejemplo, ante todo este sainete? Dicho sea de paso, este martes trascendió que Pablo Biaggini había renunciado. Se ha instalado esta idea de que como el conflicto se da en otro poder, una supuesta independencia indica que no hay que meterse.

Que un vocal, de pocas pulgas y predicamento de compradito, haya sido revolcado en la calle no es un dato menor. Ese decoro, que supuestamente se pretende rescatar en estos días, se viene devaluando hacer mucho. Para cualquier paceño debe haber sido novedoso que Castrillón haya sido golpeado de esa manera. Quizás haya allí un mensaje sobre la valoración que está haciendo la ciudadanía sobre la  autoridad de un vocal, el cargo más alto al que se puede acceder en el sistema judicial de la provincia. El agotamiento social se profundiza notablemente.

Para adentro de tribunales esta saga de hechos no encuentra otra lectura que maniobras para generar una vacante. ¿Cómo? Poniendo la lupa sobre las faltas de decoro de Castrillón, el anfitrión que supo sentar debajo de una carpa de fiestas al procurador general, Jorge García; y a metros a Angel Allende, a quien tenía que investigar, entre otros imputados.

Lugar que quede vacante en el STJ debe ser ocupado por una mujer, como lo establece la Ley de Paridad Integral. Allí aparece el nombre de López Arango, la novedad del momento. Hace un par de años se instaló la idea de que la que quiere un lugar en el alto cuerpo es Rosario Romero. Esa versión surgió, oportunamente, del urribarrismo cuando Carlos Chiara Díaz fue sometido a juicio político. Lo cierto es que no solo no fue la ministra quien ocupó esa vocalía, sino tampoco cuando se jubiló Leonor Pañeda. Hasta el momento, mitos. A Julio Rodríguez Signes, durante años, se lo ponía como candidato a vocal cada vez que se generaba una vacante. Terminó siendo un mito.

Cuando las cosas quedan en grupos de WhatsApp y el oscurantismo se impone como regla, los fantasmas afloran sin esfuerzos.

Fuente: Página Política
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