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Frigerio y la corrupción

El candidato de Juntos por Entre Ríos quiere ser gobernador. En el peronismo trazan un perfil del ex ministro que los inquieta. Con la agenda judicial que ya se estableció, con solo dejar que fluya, se favorece. La repercusión sobre la real malicia.

En pocos días comenzará el segundo tiempo del proceso electoral. Ahora ya camino a las elecciones generales del 14 de noviembre. Rogelio Frigerio se meterá, muy delicadamente, en un terreno hostil para sus adversarios: la corrupción.

No basará su narrativa proselitista concretamente en eso, pero la plataforma en que planea hacerlo no puede ser mejor: este lunes comienza un juicio en el que Sergio Urribarri es el principal imputado. El debate oral y público coincide, en tiempo, con lo que queda de la campaña electoral.

El ex ministro ingresará a ese terreno con la causa de los contratos truchos en el seno de la Legislatura que reveló Página Judicial en octubre de 2018. Preguntará a dónde va el dinero que antes se desviaba, ya que el presupuesto sigue siendo el mismo. Es un caso espinoso, porque atraviesa a todas las fuerzas, por eso tanto silencio en todo este tiempo.

En torno a la figura de Frigerio se va tejiendo una idea que, en caso de llegar a la Gobernación, impulsaría una cacería de peronistas en el terreno judicial. Sus hombres más cercanos, que no son muchos, aseguran que no está ni cerca. Pivoteará sobre los hechos en trámite, por caso el juicio que empieza ahora y los que ya están en carpeta. Dejará que la agenda tribunalicia, redactada en los últimos años, fluya. No es asunto de él.

Hay elementos para creerles a sus colaboradores. El ex ministro no estuvo metido personalmente cuando hubo vacantes en el Poder Judicial, aunque tampoco desatendió lo que sucedía cuando era funcionario del gobierno nacional. Tras la salida del vocal del Superior Tribunal de Justicia (STJ), Carlos Chiara Díaz, Cambiemos impulsó una terna. Gustavo Bordet se inclinó por Miguel Angel Giorgio. Se trataba de un lugar en la sensible Sala Penal, donde caen las causas de corrupción en última instancia. La designación de Martín Carbonell, en cambio, fue una decisión personal del Gobernador una vez que se conoció la jubilación de la vocal Leonor Pañeda. En ninguno de los dos casos hubo rechazo en el arco político. Tampoco nadie reclama la vacante tras la salida de Emilio Castrillón.

En las huestes cercanas a la familia Varisco están convencidos que Frigerio fue autor de los disgustos del intendente fallecido. Sin embargo, fue el entonces ministro quien acercó un salvavidas al jefe comunal en una oficina del Ministerio de Seguridad, donde sí anidaban las operaciones para arrinconar al radical con Patricia Bullrich a la cabeza. No obstante, que la titular del área haya prestado un lugar para conversar explicita que había intenciones  de encontrarle una solución al caso. Finalmente Varisco no quiso firmar nada porque, entre otras cosas, implicaba correr a personas muy cercanas a él. Quienes estuvieron en esa cocina creen que el intendente se dejó llevar por cuestiones personales más que jurídicas.

Uno de los estrechos colaboradores de Frigerio se interesó ni bien se conoció la presentación que hicieron Rubén Pagliotto y Guillermo Mulet contra los procuradores Jorge García y Cecilia Goyeneche. A medida que se acerca el 2023 se empiezan a afinar el interés por los asuntos del microclima alrededor de Plaza Mansilla.

“Muy interesante” hicieron llegar dos dirigentes que suelen expresar los intereses del candidato a diputado nacional luego de leer la noticia publicada en este sitio sobre el fallo que fija un antecedente para la jurisprudencia provincial. La vicegobernadora Laura Stratta le ganó una demanda a Ricardo David, quien fue condenado por publicar información falsa a sabiendas. La doctrina de la real malicia. La denuncia, en su momento, la iban a presentar un grupo de funcionarios. Lo hizo solo la mujer. Colofón: a esta redacción los buenos augurios llegaron fueron del lado de Juntos por Cambio.

En tribunales se han dedicado a prestar atención en lo que se escribe en los medios e impugnar lo que entienden que no es correcto. Hay otras resoluciones dando vueltas.

La agenda judicial tiene casos resonantes que ya deberían haber culminado su etapa investigativa para elevarse a juicio. Frigerio quizás se encuentre en la campaña de 2023 –si finalmente es candidato a gobernador – con otros casos que tengan a algún peronista en el banquillo. Dirá, no tengo nada ver. Y tendrá razón.

Fuente: Página Política
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