La gravedad de la crisis que afronta la gestión de Mauricio Macri y la decisión de mostrarse unidos en el respaldo al Presidente hizo que la conducción de Cambiemos en la provincia integrara a todos sus sectores internos.
Esta integración no había quedado del todo clara por las reacciones que hubo hacia el sector del radicalismo enrolado en la corriente Illia que, siguiendo el mandato del congreso partidario del 17 de marzo, resolvió conformar en la Cámara de Diputados de Entre Ríos el bloque “UCR en Cambiemos”, separado del PRO.
Hay que recordar que, tras la fractura en la Legislatura, la presidenta de la bancada de Cambiemos, Alejandra Viola, había dicho que los cinco diputados de la UCR que se fueron no podían usar la marca de la coalición como nombre, porque ya no eran Cambiemos. Tampoco hay que olvidar que esa idea se reforzó unos días después, cuando a la primera reunión para conformar la mesa de Cambiemos que se realizó en Concepción del Uruguay el 14 de abril, con la presencia del ministro del Interior Rogelio Frigerio, los radicales de la Illia –que conduce el diputado nacional y postulante a la gobernación Atilio Benedetti- no fueron invitados.
Pero este viernes, en la reunión de Colón donde quedó finalmente conformada la Mesa de Cambiemos primó la necesidad de priorizar la unidad. Lo que no quiere decir que se hayan superado las diferencias.
Cómo queda
Todos estuvieron de acuerdo en que la Mesa Ejecutiva de la coalición estará integrada por los presidentes de los cinco partidos que la componen: Pedro Galimberti (UCR), Gustavo Hein (PRO), Francisco Larocca (GEN), Juan Domingo Zacarías (MSE) y Carlos Pérez (FE).
Hubo discusión, en cambio, en torno a quiénes integrarían la Mesa Ampliada, a la que se suman los representantes de intendentes, concejales y legisladores nacionales y provinciales.
De parte del PRO y de la radical Viola se pretendía que la representación de los diputados provinciales en la Mesa debía darse con un solo legislador, que no sería otro que la propia presidenta de la bancada. Mientras que, por el Senado, donde los radicales no hicieron rancho aparte, quedaría el presidente de la bancada Francisco Morchio, del PRO.
Pero esto implicaba dejar afuera no sólo a los diputados de la Illia (no integrar a los radicales que acataron la resolución del último congreso de la UCR), sino también a un aliado de PRO, como Ricardo Troncoso, que mantiene su bloque unipersonal Recuperación Radical y siempre estuvo interesado en ser parte de la conducción.
De algún modo, la decisión de Troncoso de mantenerse en su bloque unipersonal (y no sumarse a la bancada de Cambiemos, como se había especulado) terminó contribuyendo a la unidad en la Mesa. Pero en la reunión de Colón fue clave, además, cómo jugaron a favor de la integración radicales que no son de la Illia y que incluso habían sido críticos de lo resuelto por el congreso partidario, como el diputado Jorge Lacoste y el propio Galimberti.
Ya que los diputados estaban pidiendo tres lugares en la Mesa (Viola, Troncoso y Gabriela Lena, por la bancada de la UCR), se llegó a barajar como alternativa que haya también tres senadores, un macrista (Morchio) más un radical y un peronista (Roque Ferrari), como para abarcar a todo el abanico político del bloque.
Finalmente se acordó que la Mesa ampliada tendría una integración flexible, que incluya a los legisladores, intendentes y concejales involucrados en los temas que se habiliten para la discusión. Tampoco fue rígida la regularidad con la que se debería convocar.
Durante la reunión se habló además de la reforma electoral en marcha y de la fractura en la legislatura. Se escucharon apelaciones a dejar de lado las diferencias internas, ante la delicada situación nacional. Y primó la convicción de que todos se necesitan mutuamente.

