Por Blanca Osuna (*)
Expreso mi repudio absoluto por los sucesos represivos ocurridos en Villa Mascardi contra la comunidad Lafken Winkul Mapu y reclamo por la urgente liberación de las mujeres trasladadas por el Poder Judicial de manera arbitraria a Ezeiza, a más de 1.600 kilómetros de su lugar de residencia.
Las detenciones, que incluyeron niños, y los posteriores traslados, violan los protocolos en esta materia e incumplen el fallo de 2019 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Esta situación se ve agravada por la arbitrariedad de la incomunicación y la negación a la entrevista de las detenidas con sus abogados por parte de la Justicia Y configuran una situación repudiable que debe ser resuelta acorde a las leyes que en materia de derechos humanos y violencia contra las mujeres rigen en Argentina.
Del mismo modo condeno la inusitada represión en torno al partido de fútbol entre Gimnasia y Esgrima de La Plata y Boca Junior.
Las fuerzas de seguridad tienen una primordial responsabilidad en nuestra sociedad, incumplirla pone en riesgo la integridad física, los derechos y claramente conspira con las conquistas democráticas que tanto nos han costado y cuya preservación debe ser el compromiso de todos y todas, pero del estado en primer lugar. Es indispensable la investigación que esclarezca este hecho.
Ya es demasiada la complacencia judicial y política que se da ante hechos similares en la Provincia que gobierna Juntos por el Cambio en Jujuy para que se agreguen naturalizando esas acciones perversas, ilegales y antidemocráticas en el sur y en el centro del país.
El ejemplo intachable que sobre el accionar de su gobierno frente a momentos aciagos dejó Néstor Kirchner, muestra que es posible.
No retrocedamos.
(*) Diputada nacional por el Frente de Todos.
Fuente: Página Política

