Había terminado el acto en el Club Echagüe. Un grupo importante de jóvenes que llegaron de Buenos Aires fueron recibidos por militantes de Paraná, también jóvenes, con un ágape. Fue en la Escuela Almafuerte. Una choripaneada humeaba en la parrilla de la entidad educativa que hospedó a los seguidores de los intendentes de Florencio Varela, Julio Pereyra; y de La Matanza, Fernando Espinoza.
La mayoría eran de la agrupación JP Descamisados y El Movimiento Evita. En diferentes mesas se fueron ubicando los huéspedes y anfitriones. No se podía contabilizar cuántos eran, ya que durante buena parte de la noche entraban y salían.
Los comentarios se concentraron sobre la jornada que acababan de asistir. Todos coincidieron con la “magnífica convocatoria” que logró el gobernador Sergio Urribarri. Aunque en no pocas mesas se lamentaron la ausencia, la única, del secretario Legal y Técnico de la Presidencia, Carlos Zannini. “Ese la maneja”, le dijo uno de los comensales a Página Política.
Uno de los debates que se abrieron en la Escuela Almafuerte, choripán y algún brebaje de por medio, fue lo que le depara al kirchnerismo para el 2015. Los presentes destacaron los discursos de Urribarri, quien castigó sin nombrarlo a Daniel Scioli; y el de Jorge Capitanich, gobernador de Chaco, que pidió otro mandato para Cristina. Ambos mandatarios – contaban los jóvenes bonaerenses – son figuras claramente identificadas y representativas del universo K. Sin embargo, en los análisis que corrían por las mesas, se impuso la moderación ante la exaltación. Al gobernador de Buenos Aires no lo ven “del palo”, pero “lo queremos adentro”, dijeron un par de comensales que llegaron del territorio bonaerense. La teoría que tienen es que “Scioli sin Cristina es la mitad y no llega, pero Cristina sin Scioli es mucho menos de lo que es. Es el gobernador de la provincia más importante, lo matamos y no le entran las balas. Encima mide”, se lamentó uno. Y agregó: “Si hubiese querido venir y venía no se le podía decir que no. Es peronista”.
De los discursos de los 11 mandatarios en el Echagüe – según los militantes – está claro que muchos se quieren anotar para la sucesión de una Cristina que “dio mucho y está un poco cansada”. Falta para el 2015, hay preferencias, pero los jóvenes no hablaron de candidato.

