La paralización del debate por la reforma política anunciada en febrero por el gobernador Sergio Urribarri y la circulación de un borrador sobre el que no se volvió a hablar, hace pensar a varios legisladores –muchos de ellos del propio oficialismo- que subsiste algún nivel de indecisión en el Gobierno sobre si las elecciones provinciales se van a hacer en forma conjunta o separadas de las nacionales.
En las especulaciones en torno a este tema siempre se dijo que septiembre sería clave para despejar dudas. Es que, por los plazos legales, durante el mes de las flores se debería convocar a las primarias provinciales (Ley Castrillón) si es que se quisiera votar el tercer domingo de marzo, como lo estipula la ley 2.988, vigente desde el año 1934 y a la que echó mano en 2007 el entonces gobernador Jorge Busti para elegir gobernador en forma separada de la nación y beneficiar así a su delfín Urribarri.
Pero en la Legislatura dicen que el paso de septiembre sin novedades no asegura nada, porque nada impide que el Ejecutivo, haciendo uso de su cómoda mayoría en ambas cámaras, impulse una nueva ley electoral provincial que derogue la vieja norma del año 34 y modifique la Ley Castrillón.
Nada impide que en los próximos meses, el oficialismo vote una nueva ley que diga que las elecciones provinciales se harán, por caso, entre los cuatro y los seis meses antes de la renovación de autoridades y las internas serán abiertas, simultáneas y obligatorias para todos los partidos; que corrija los errores de la Ley Castrillón y que, por ejemplo, se hagan las primarias provinciales en abril y las generales en agosto.
Se trata de una especulación que se efectúa en el marco de una posibilidad que siempre estuvo: la de que se vote una nueva ley electoral, pero que se permiten hacer ahora algunos legisladores del propio oficialismo a la luz del contexto político y de los beneficios que una separación de la escena nacional acarrearía para el gobierno provincial, como hace unos meses se planteó desde Página Política.
Además, un desdoblamiento sería bienvenido en la UCR (el principal bloque opositor) donde la mayoría de la dirigencia cree que sería menos traumático un acuerdo con el senador Alfredo De Angeli en una elección sólo provincial, donde no se peguen a la boleta las candidaturas presidenciales. Naturalmente, la especulación radical no pasa por la expectativa de ganar, sino de recuperar poder dentro de la oposición.
En la UCR tampoco tienen apuro por adoptar la boleta única –un sistema que en teoría impulsan-, dado que en el contexto de un acuerdo con PRO les conviene que en las elecciones sigan pesando las estructuras partidarias. Esa es la carta principal que tienen para negociar con el macrismo y también con sus actuales socios de UNEN, todos más flacos en desarrollo territorial.

