La polémica entre Aníbal Fernández y César Melchiori se extendió, pero siempre por la misma vía: Internet.
El senador nacional y ex jefe de Gabinete había cuestionado al entrerriano por declaraciones que hizo en el marco del aborto no punible.
El verborrágico dirigente bonaerense se despachó en su cuenta de Twitter y lo mandó a callarse y estudiar (ver relacionada).
Sin embargo, el senador por el departamento Islas no se achicó ante semejante personaje y acudió también a una red social para responderle.
El hombre, en su cuenta de Facebook, respondió:
Soy peronista y médico. Estudié medicina y la practico desde hace años. Atendí y atiendo a todo tipo de gente, en un hospital municipal y en donde se necesite. Cuando hablo y cuando legislo, lo hago desde mi experiencia de consultorio, desde el estudio (porque lo sigo haciendo después de casi 30 años de trabajo de consultorio), desde el asesoramiento de especialistas para mi trabajo legislativo y …desde la realidad que veo en la calle.
Porque me preocupo por la gente. Por toda la gente, incluido el bebé en gestación (que es bebé desde el momento de la concepción).
Una mujer puede sacarse al bebé del cuerpo pero nunca del corazón. Es un hecho científicamente estudiado. Se llama “Síndrome postaborto”: algo de lo que debería hablarse más. Es aborto: es violencia, no es sacarse una muela.
En casos de violación: está demostrado que el mayor número de víctimas tiene menos de 18 años. En el 88% de los casos, el violador es conocido o familiar. Lo mismo sucede en la violencia de género, donde las mujeres de entre 15 y 44 años corren mayor riesgo de ser violadas o maltratadas en sus casas que de contraer cáncer (ONU 2009, campaña “Unidos para poner fin a la violencia contra mujeres”).
Entonces, lo que sostengo es que si el violador es conocido o familiar y las víctimas no lo denuncian, seguirá violando a otros/as y a la misma víctima, en la medida en que el silencio lo ampare y la impunidad lo sostenga.
Tienen que denunciar el nombre del violador. La impunidad asegura reinicidencia. Y el aborto asegura síndrome posaborto: la madre nunca se sacará al bebé de su corazón. Nada quita que abortar es matar: no trae sino que quita la paz interior. No es solución.

