Una importante movilización de municipales copó la esquina de la Municipalidad para manifestar su “bronca” ante la posibilidad de que el 31 de diciembre caigan 500 contratos.
La foto fue similar a la de cuatro años atrás, cuando el que se despedía era Julio Solanas. La diferencia con lo ocurrido esta mañana es que los dardos apuntaron a Blanca Osuna, quien se impuso en las elecciones del 23 y en menos de un mes tiene que tomar las riendas de la Comuna.
La movilización de trabajadores municipales nucleados en el Sindicato Unión de Obreros y Empleados Municipales (Suoyem) se produjo luego de que se enteraran que en la sesión que iba a comenzar a las 11 en el Concejo Deliberante se tratara un proyecto impulsado por Cristina Sosa y Gabriel Media, dos ediles del Frente para la Victoria. La iniciativa pretende conocer la cantidad de empleados contratados de obras y servicios a través de una auditoría del Tribunal de Cuentas de la provincia.
Unas horas antes, Ramón Leal, segundo de Hugo Vásquez, había advertido en radio que eran 500 los contratos que se caerían.
Camionada
Con cuatro camiones y una máquina topadora cargada de trabajadores convulsionaron el centro de la ciudad. Las bombas, muchas de ellas sonaban en el interior del Palacio Municipal, se mezclaban con el ruido de los motores y las bocinas. La imagen a las 10,15 de la mañana era de caos.
“No se va nadie la puta que lo parió”; “Se pudre todo la puta que lo parió” eran las advertencias que se escuchaban por parte de los trabajadores insistentemente.
En la puerta del Municipio apareció la presidente del cuerpo deliberativo, Alicia Portillo. Fue la encargada de llevar tranquilidad a los manifestantes. Pero enseguida los exaltó: “Después del 31 (de diciembre) vamos a pelear para que no caiga ningún contrato. Esto recién empieza”, aseguró. Los manifestantes retomaron los cánticos.
Pasada las 11, y con la sesión suspendida, la esquina de Monte Caseros y Urquiza se empezó de descongestionar.
De la Redacción de Página Política

