El diputado nacional Fabián Rogel (UCR-Entre Ríos) presentó este miércoles en la Cámara Baja un proyecto que buscará modificar el monto subiéndose el importe del mínimo no imponible por el cual los trabajadores deben hacer el aporte del Impuesto a las Ganancias.
En esta línea, el legislador sostuvo que se busca disminuir el impacto impositivo sobre los trabajadores y restablecer “criterios de equidad social y progresividad tributaria en la aplicación del impuesto, de cuyo alcance quedan excluidos los niveles más bajos de la pirámide salarial”.
Igualmente, indicó que el texto presentado intentará alivianar “la presión tributaria sobre los estratos de ingresos medios y, recogiendo otras iniciativas parciales de mi bloque, excluye a las jubilaciones, a excepción de las que correspondan a regímenes de excepción, salvo los originados en situaciones de vulnerabilidad social que, por supuesto, también son excluidos del impuesto”.
Además, el proyecto contempla una actualización acorde con el nivel de incremento salarial y, fundamentalmente modifica el sistema de la llamada “tablita” que fuera cambiada por el gobierno de Néstor Kirchner y por el cual, explicó Rogel, se consideró a los asalariados como una vía más de recaudación de impuestos, cual si fueran una empresa generadora de ganancia. Y sostuvo que “esta situación se agrava aún más y se convierte, junto con la inflación, en un doble impuesto a la clase trabajadora”.
Asimismo, indicó que “no decimos que determinados niveles salariales no deben ser incluidos dentro de lo que son los aportes al Impuesto de Ganancias, sí decimos que frente al impuesto a la inflación debe observarse muy cuidadosamente en qué niveles salariales se provoca el corte para comenzar a cobrar ganancias”.
Y argumentó que “puesto que lo que podría ser un sistema justo, solidario de aporte de determinados sectores salariales, termina siendo otra forma de recaudación por parte del Estado, en este caso nada menos y nada más que el salario de los trabajadores”.
Hizo notar que mientras en el año 2001 el 6,06 por ciento de la población trabajadora formalizada abonaba el impuesto a las ganancias, 10 años después, en el 2011, lo abonaron el 10,79 por ciento de esa población laboral.
Por último, Rogel expresó que “cualquier paritaria por más beneficiosa que sea con la inflación y con el impuesto a las ganancias son licuados casi de manera instantánea”.

