Dicen que las reformas electorales son como un traje a medida que se encarga dos años antes de la fiesta en la que se lo va a estrenar: nunca se sabe con certeza si va a terminar favoreciendo o perjudicando a su dueño. Los cuerpos cambian, como el contexto político.
El problema es que, efectivamente, esas reformas hay que hacerlas —como mínimo— el año anterior a las elecciones, si es que el gobierno en cuestión pretende mantener algún cuidado institucional. Lo mejor es que sea todavía antes, lejos de cualquier especulación, como la reforma política que impulsó el gobierno de Rogelio Frigerio, sancionada a fines de 2024, a casi tres años de su estreno: las elecciones provinciales de 2027.
En ese nuevo Código Electoral de Entre Ríos, Frigerio decidió mantener las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO).
Habitualmente es la oposición la que más necesita esta herramienta para ordenar su interna. Los oficialismos, en cambio, ya están ordenados desde el Poder Ejecutivo. Y si el presidente, gobernador o intendente va por su reelección, es muy difícil que alguien le dé pelea interna.
Esa era exactamente la situación de Frigerio al momento de aprobarse la reforma electoral de 2024. Sin embargo, el jefe de Juntos por Entre Ríos (JxER) decidió mantener las PASO porque entendió que le podían servir para resolver las competencias internas que se darían en 2027 dentro de su frente electoral, particularmente para intendentes y senadores.
En 2024 se interpretó que las PASO le evitarían a Frigerio tener que decidir quién entra y quién no en la lista única que encabece para su reelección. Le ordenarían la interna, sin pagar el costo de excluir a nadie. De hecho, eso fue exactamente lo que hizo para las primarias de 2023 cuando, por ejemplo, se sacó fotos con todos los precandidatos a la intendencia de Paraná.
A fines de 2024 se apostaba a que en el heterogéneo universo de JxER sería muy difícil que se alcancen consensos en todas las candidaturas, más allá de la de gobernador y su lista de diputados provinciales. Y dos años después, en la UCR —que es el partido principal del frente oficialista— siguen pensando que las PASO son una herramienta indispensable para contener a los distintos espacios de JxER y ordenar la eventual reedición del frente electoral con La Libertad Avanza.
Interpretan que, ante una reedición de la alianza con La Libertad Avanza, las PASO le permitirían a Frigerio fortalecerse frente a los libertarios, que en 2025 dominaron el armado de las listas. JxER tiene mucho más desarrollo territorial que LLA y nadie puede resentirse por perder una primaria; sí, en cambio, por quedar afuera de una lista única armada a dedo en Buenos Aires.
Para suspender las PASO de 2027, la Legislatura provincial debería votar una nueva reforma electoral este año. Implicaría para los diputados y senadores de la UCR y el PRO borrar con el codo lo que escribieron con la mano hace dos años.
Pura lógica
Nadie puede asegurar hoy que el presidente Milei se salga con la suya y repita lo de 2025, cuando consiguió suspender las PASO. Pero, suponiendo que lo logre, se generaría un inconveniente para Entre Ríos: en el caso de que se vote todo junto en octubre, si no hubiera PASO para presidente y diputados nacionales, la provincia debería afrontar sola los gastos logísticos de las primarias para gobernador, intendentes, legisladores provinciales y locales.
El argumento de la suspensión de las PASO provinciales pasaría, entonces, por el ahorro de los gastos de las elecciones primarias que, si se suspenden en el orden nacional, correrían por cuenta de la provincia. Los diputados y senadores provinciales podrán decir: hace dos años votamos las PASO, pero hoy las suprimimos porque no tenemos plata y hay otras prioridades de gasto.
Pero este argumento carga con un problema: estaría anulando la posibilidad de un desdoblamiento electoral. Si no hay plata para las PASO provinciales, tampoco la habrá para una elección general separada de las nacionales. Sin plata, no habría entonces más remedio que la simultaneidad electoral.
Una eventual suspensión de las PASO provinciales debería votarse en la Legislatura este año, cuanto antes, como el manual de las buenas prácticas políticas aconseja: lo más separado posible de las elecciones en las que se aplicará ese cambio en las reglas de juego. Lo esperable sería que la eventual suspensión de las PASO ocurra dentro del segundo semestre de 2026, una vez que se resuelva el tema en el orden nacional.
Entonces, si se suspenden las PASO en Entre Ríos, ya se sabría en el segundo semestre de 2026 si hay o no desdoblamiento. No sería necesario esperar hasta el límite legal del 17 de febrero de 2027, como lo fija la legislación vigente. Más detalles en la siguiente nota:
Daño a la competencia
La suspensión de las PASO iría en línea con la reforma que impulsa Milei en el orden nacional, como lo prevé el proyecto del diputado libertario Roque Fleitas.
Para Frigerio, las PASO resultaron un instrumento muy útil en su construcción política. Le permitieron, dentro del frente del PRO con la UCR, ordenar las internas de 2021 y 2023, afianzar y legitimar su liderazgo y contener a las minorías en sus listas para las generales.
Las PASO son una probada herramienta de legitimación interna que potencia al candidato para la general, porque lo instala como ganador con el envión de una victoria dos meses antes. Y asegura el acompañamiento de los perdedores, para lo cual la representación de minorías es clave.
Es lo que hoy necesita, como el agua, el peronismo de Entre Ríos, carente como está de liderazgos provinciales.
La suspensión de las PASO en 2025 demostró el daño que causa en la oposición para el ordenamiento de su oferta electoral. En Entre Ríos, impidió al peronismo definir en una interna —a padrón abierto, de voto obligatorio, financiada por el Estado— quién mandaba en esta etapa opositora, tras 20 años consecutivos en el poder. El PJ no se puso de acuerdo para montar una interna alternativa y terminó yendo a la elección general con tres listas.
A la lista oficial del PJ, cerrada por consenso, se agregaron dos: una opción kirchnerista y otra que llevó candidatos peronistas en una extraña alianza con el Partido Socialista, que oportunamente se salió del frente que lidera Frigerio con el indisimulable propósito de dividir el voto peronista.
Fuente: Página Política



