La posición del diputado Julio Solanas coincide con el planteo formulado por el vicegobernador José Cáceres respecto a que el levantamiento de las sanciones del año pasado rija para todos los afiliados al PJ. “El próximo congreso debe derogar la suspensión de las afiliaciones a los 1.200 compañeros, de modo tal que quien así lo considere, pueda volver a participar plenamente de la vida interna del Partido Justicialista”, dijo a Página Política el ex intendente de Paraná.
“Me parece muy importante y saludable la decisión del gobernador Urribarri de haber invitado a los intendentes electos por el Frente Entrerriano Federal para volver al PJ en un tiempo tan trascendente para el país, con un proyecto nacional en marcha que tiene que ver con los ejes del movimiento nacional justicialista. Creo que esa posibilidad debe ser para todos los compañeros”, destacó Solanas, tras remarcar que está “en un todo de acuerdo con la apertura que plantea el Gobernador”.
Aunque en el congreso del 3 de diciembre de 2011, Solanas no era –como ahora, tras la interna del 5 de febrero- congresal partidario, su caso, o más precisamente el de la Lista 100 que lo tuvo como candidato a gobernador en 2007, estuvo presente en aquella reunión al momento de precisar el alcance de las sanciones.
La suspensión de la afiliación no apuntó al mero acto de competir electoralmente en contra del partido, como lo hicieron en 2007 Solanas y quien fuera su compañero de fórmula, el actual senador ultraoficialista Enrique Cresto.
El castigo del congreso de finales 2011 apuntó a los afiliados que se pararon en la vereda contraria al gobierno de Urribarri, al inicio mismo de su primer mandato, en 2008. Se les reprochó no haber defendido una medida de gobierno ampliamente resistida en Entre Ríos, como la resolución 125, y haberse montado, como afiliados al PJ, en acciones “destituyentes” de un gobierno peronista.
La pelea Busti – Urribarri
La decisión de aplicar sanciones –muy poco frecuente en el PJ de Entre Ríos- fue, en suma, un capítulo más de la dura pelea que separó a Urribarri de quien fuera su mentor en 2007, el ex gobernador Jorge Busti, que ante la imposibilidad de reformar la Constitución para habilitar su reelección, lo había elegido por considerarlo el dirigente más leal para una “continuidad positiva” del bustismo en el poder provincial.
En su discurso ante aquella expeditiva reunión de diciembre de 2011, realizada en Paraná, Urribarri fue muy claro. Dijo que se trataba de un congreso “histórico”, el “primero sin dirigentes imprescindibles”, de “un peronismo oxigenado, fresco, diverso y muy expresivo”.
No fue la única alusión a Busti. Mencionó que en la crisis de 2008, cuando “se venía el mundo abajo”, los que “empujaban no eran sólo los enemigos históricos, también lo hacían otros que se decían indiscutidos en el peronismo”.

