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Un empresario a mano

En un escenario en el que el peronismo no encuentra el candidato adecuado, en boca de Bordet se escuchó una palabra que quedó en el aire. Radiografía de un industrial inevitable para los actores de la política.

Si una encuesta entre hombres y mujeres de la política y los negocios debería determinar cuál de los empresarios tiene una mayor visibilidad en la escena pública, el mayor porcentaje lo obtendría Gabriel Bourdin. Con solo remitir a publicaciones de los medios se llegaría a esa certeza. Sería una extrañeza, que un empresario cuidadoso de su bajo perfil sea quien mejor posicionado esté en el buscador de Google.

La cara visible de Petropack SA cuenta con un consenso inusitado de todas las vertientes políticas de la provincia y de sus pares cuando se aborda su labor empresarial y su persona. “Un hombre sano”, lo definió un amigo que lo conoce y conoce, también, el mundo empresarial y político, donde algunas condiciones humanas suelen desvirtuarse atravesadas por las coyunturas.

Bourdin es el presidente de la Unión Industrial de Entre Ríos (UIER), mandato por el que fue elegido este año y se extiende hasta el 2024.

Su lugar en la entidad le exige interactuar con otros actores de la vida institucional y de la sociedad civil. Su trayectoria en el ámbito empresarial y al frente de un emporio insignia de la provincia le habilitó la posibilidad de extenderle la mano a personalidades de Estado. A su empresa la visitaron Cristina Kirchner y Mauricio Macri, entre otros.

Con 57 años, Bourdin empezó a tejer su historia emprendedora desde muy abajo. Junto a su hermano atendió un almacén que había montado su padre, un buscavidas vinculado al comercio. Un buen día cayó en la cuenta que los envoltorios de los productos que vendía y repartía en un Renault 12 eran más caros que el producto mismo. Mientras ese dato le circulaba en su cabeza se topó con una información en los clasificados de Clarín: se vendía una maquina artesanal para hacer bolsitas de plástico. Corría la década del 80 y así nacía, si se quiere, Petropack, una empresa que produce envases flexibles y que en la actualidad está vinculada en alianzas estratégicas con empresas de Brasil y Europa proveyendo indirectamente a Nestlé, Arcor y Unilever, entre otras tantas. Este recorrido le valió ser un hombre de consulta entre los principales empresarios del plástico del país.

Su firma tiene 600 empleados y a mediados de agosto, Gustavo Bordet y Bourdin presentaron el programa “Promoción del Empleo Industrial Entrerriano”, por el cual la provincia realiza aportes no reintegrables mensuales (ANR) a aquellas industrias que incrementen su personal registrado en relación con la planta de julio de 2022.

Como empresario relata con asiduidad lo que hace cualquier empresario o empresaria: cuestionar el sistema impositivo que, desde la óptica empresarial, dificulta la posibilidad de incrementar la producción. Sin embargo, Bourdin no cultiva ni emite ideas envenenadas contra las políticas sociales. Suele quejarse de las lenguas ligeras que “hablan de manera despectiva de la gente que cobra planes y que está carenciada”. Sostiene que el Estado y quienes están en mejor posición deben generar oportunidades para ese sector de la sociedad.

Saludó la iniciativa del Gobierno, que  a través de Laura Stratta,  crea por ley una Agencia Público-Privado para la Promoción de Exportaciones, Inversiones y Desarrollo Económico de Entre Ríos.

Bourdin tiene otras inversiones y es productor agropecuario. En una entrevista con Dos Florines fue consultado por el malestar que se había generado en la Mesa de Enlace el acuerdo con el Gobierno por el programa de promoción de empleo registrado recién mencionado y del que las entidades del campo se sentían discriminados. Respondió que “ya no hay lugar para viejas antinomias” y les concedió la indiscutible relevancia de su sector en la matriz productiva de Entre Ríos, pero también se encargó de decir que “si bien la columna vertebral productiva de nuestra provincia está en la agroindustria, la actividad industrial directa es importante y clave, con más de 15 parques industriales y casi 30 mil empleos en el sector” y, para eso, “es preciso que todos los sectores actúen en armonía y pensando en articular con el Estado, actor esencial y vital para la toma de decisiones y el sostenimiento en el tiempo de las políticas públicas”.

La empresa de Bourdin no es proveedora del Estado. En algunos momentos, como fue la última inundación grande en la provincia, el Gobierno decidió comprarles bolsas, pero Petropack las donó.

Con los gobernadores de turno tuvo una buena relación. Con Bordet es con el que más se ha mostrado, lo que demuestra una relación aceitada. El Gobernador lo llevó recientemente a Brasil para reunirse con el embajador Daniel Scioli. El presidente de la UIER devolvió gentilezas con música para los oídos del mandatario: “Creo que es loable la posición que tiene la provincia hoy en sus cuentas públicas. Lo hemos visto no sólo con la transparencia con la que se ha manejado, sino el superávit fiscal que ha tenido la provincia”. Superávit y transparencia, un manjar para el relato del mandatario.

Hace dos viernes se vieron en las XVIII Jornadas de la Industria Entrerriana con la presencia de 500 industriales que saludaron acuerdos alcanzados el último tiempo y decisiones como no incrementar la planta del personal en el Estado que el sector fabril ve con buenos ojos. Siempre. Estuvieron Juan José Bahillo y Daniel Funes de Rioja. “En tiempo de grietas y profundas distancias emerge un mundo eslabonado desde la complementariedad y el consenso. Bordet y Bourdin parecen navegar en una embarcación para dos guiados por una confianza inédita” escribió el periodista especializado en el sector empresarial, Gustavo Sánchez Romero. Allí aborda una relación particular entre el Gobierno y el sector fabril, por lo menos durante los últimos 20 años en los que en Entre Ríos gobernó el peronismo.

La presencia de Rogelio Frigerio en la línea de largada pareciera exigir en la vereda de enfrente un perfil que encierre en su algoritmo los tags desarrollo, empleo, producción, que son los que esgrime el ex ministro del Interior como una respuesta automática.

Bordet ha incursionado ese perfil el año pasado cuando, sin suerte, propuso a Héctor Motta para encabezar la lista de diputados nacionales.

Bourdin no tiene en sus planes incursionar en la política. No se ha tentado pese a ofrecimientos que ha tenido de ambos lados.

Por fuera de lo fabril, su proyecto de vida está atado al imperio que conduce y al deporte. Presidió el Paraná Rowing Club y se apresta a hacer lo propio en la Unión Entrerriana de Rugby y seguir colaborando con su club.

Lejos de querer complicarse la vida y, por ende la de su familia, su brújula no le indica otra cosa que seguir en la suya.

Mientras el peronismo no encuentra candidatos, la ruleta sigue dando vueltas. Solo algunos, contados con los dedos de una mano, quedaron pensando cuando en boca de Bordet escucharon que para su sucesión podía haber “una sorpresa”.

 

 

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Fuente: Página Política
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