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Entre Ríos sin Busti

1987-89. La breve ilusión de militantes peronistas

La llegada de Busti al poder supuso la ilusión de llevar a cabo políticas públicas de verdadera transformación social. Fue breve. Hasta la llegada de Menem y el neoliberalismo al que se encolumnó el entrerriano. Un rescate de esos tiempos, en la voz de Gladis Martínez. Un texto de Busti, de 1988, a pocos días de la interna en la que se jugó por Cafiero.
Luz Alcain
Por: Luz Alcain
@luzalcain

La democracia había empezado bastante antes, en diciembre de 1983. Pero para buena parte de la militancia peronista, que habitaba las universidades, las organizaciones sindicales, los barrios, la verdadera primavera llegó recién a fines de 1987.

Jorge Busti se impuso primero en una interna a Carlos Vairetti que expresaba a los sectoes conservadores de su partido. Después, resultó electo gobernador al arrebatarle al radicalismo la continuidad en la Casa Gris para la que postuló a Ricardo Emilio Lafferriere.

En la sábana de la Lista 3, iba César Jaroslavsky como primer candidato a diputado. El dirigente había metido el dedo en la llaga del escenario político de entonces, inmerso en la “teoría de los dos demonios”. En un acto de campaña en Plaza de Mayo tildó de montonero al peronismo alineado con Busti, mote que era un golpe duro, bajo, en el contexto de la naciente democracia.

Busti conformó un gabinete de dirigentes jóvenes en puestos claves, muchos de los cuales habían sido presos políticos durante el terrorismo de Estado. Hernán Orduna fue a ocupar el Ministerio de Gobierno, Justicia y Educación; José Carlos Halle fue a Desarrollo Social; Juan Méndez pasó a ser director del Servicio Penitenciario; Aldo Bachetti fue secretario de la Gobernación. También integraron ese primer gabinete Jaime Martínez Garbino, Juan Luis Puchulu, Carlos Molina, Aníbal Vergara, Tomás Luján.

 

Estado y transformación

En 1987, Gladis Martínez se había recibido de asistente social, tal el título que entonces otorgaba la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER). Hoy es licenciada en Trabajo Social; doctora en Ciencias Sociales; autora del libro Política y Felicidad. Análisis fragmentario de una versión sobre lo imposible.

Junto a otros colegas muy jóvenes, ingresó a la planta del Estado a trabajar en lo que era entonces el Consejo del Menor.

“Ese momento fue para mi fundacional de la democracia y de la política en Entre Ríos”, dice Martínez que asocia su identificación política con ese proceso institucional que lideró Busti en Entre Ríos: “Me hice peronista ahí, con Busti. Me encantaba el modo novedoso que tenía de entender la política. Cuando asumió dijo estar ahí por los 30 mil desaparecidos. Para mí eso era definitorio”.

La ensayista afirma que en ese entonces, para buena parte de su generación, se vivía “la ilusión de poder continuar la revolución que había interrumpido la dictadura”. Señala, en este sentido, la voluntad de transformar las instituciones, con un modo participativo para las políticas públicas. Y pone de relieve el rol clave de las nuevas camadas de universitarios formados y egresados por la universidad pública en tiempos de democracia.

Menciona, a modo de ejemplo, tres áreas de trabajo: Minoridad, Salud Mental y las fuerzas de seguridad.

“En Bajada Grande se abrió la primera Casa del Joven. Había un proyecto comunitario, asambleario, de inserción barrial. Era una casa de verdad, en calle Larramendi, con una cocinera, con alguien que alojaba, con una fuerte contención de la comunidad”, rescata Martinez una de las acciones del Consejo del Menor, entonces a cargo de Dora Jávega.

Recupera también los avances que en materia de Salud Mental se pusieron en manos de Mercedes De Giusto. “Se retoma así la idea de la salud mental abordada desde una construcción barrial, comunitaria, participativa, con el objetivo siempre de la desinstitucionalización. Todas ideas que habían quedado truncas con la dictadura que diezmó a una generación”, remarca.

Rescata también el trabajo de Orduna al frente del Ministerio de Gobierno. “Se firmó un convenio con la Facultad de Trabajo Social. Debe haber sido la primera investigación universitaria encargada por el Estado. Fue en relación a la situación de las fuerzas de seguridad. Se estudiaron las tipificaciones, las razones de los ingresos a la Policía. Era muy novedoso. Se trataba de modificar prácticas instauradas muy profundamente durante la dictadura”, destacó la docente de la FTS.

“Fue un proceso muy breve. Lo más valioso se dio en los dos primeros años, mientras estuvo Raúl Alfonsín en la Presidencia”, ubica el contexto. “Luego llegó Carlos Menem y todo se diluyó muy rápido. Fue una gran desilusión”, lamentó.

Desde su perspectiva, esa transformación instaurada durante el auge de las políticas neoliberales cambiaron de raíz a las instituciones: “Si pensamos hoy en las políticas de contención e inserción barrial, en la falta de participación, vemos que hubo una profunda modificación de los modos de construcción política, lo que habla de la propia democracia que perdió potencia, perdió esa voluntad de construir de abajo hacia arriba”. “Lo que ocurrió en los 90, persiste, se vuelve intermitente, a veces tiene mayor o menor potencia pero los 90 terminaron de cambiar para siempre muchas cosas. Fue una debacle horrible la que se vio, muy rápido, en Entre Ríos”, expresó.

 

“Liberación y democracia”

Quien sabe si otro resultado en aquella interna del peronismo en 1988 (Antonio Cafiero contra Menem) hubiera cambiado las cosas.

En principio, Busti renegaba entonces de aquella contienda electoral para la que se encolumnó con la Renovación que lideraba el porteño. Así lo expresaba en declaraciones a la Revista Crisis Nº 61, de junio de 1988: “La interna peronista está totalmente a trasmano de la situación económica y social que vive el país. No es el mejor momento para una interna partidaria”.

A pocos días de la contienda que tuvo lugar el 26 de junio de ese año, Busti apuntaba: “El peronismo tendrá que ponerse a trabajar por un programa de cambio, realmente transformador para la realidad argentina. Nosotros desde la militancia del peronismo entrerriano vamos a ofrecer el aporte de ideas para que el movimiento continúe teniendo su razón de ser, que es ser el movimiento nacional de liberación del pueblo argentino y no un partido más que emparche el sistema. O se siguen colocando parches, como el radicalismo, o se levantan las banderas de la liberación nacional, con claridad, desde la democracia”.

Ganó Menem. Los noventa asolaron también a la provincia, con Jorge Busti promediando su primera gestión al frente del Ejecutivo.

Fuente: Página Política
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