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Aborto

Doctrinas. Los partidos en la cancha

Cierto es que en este tema como en pocos otros, las posturas son transversales a las distintas fuerzas. Sin embargo, vale la pena repasar los encuadres de cada partido en función de cómo votaron y qué argumentos esgrimieron legisladores entrerrianos del PJ, la UCR y el PRO.
Luz Alcain
Por: Luz Alcain
@luzalcain

El tratamiento en el Congreso de la Nación de la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) dibujó un mapa de las posiciones ideológicas de los distintos partidos políticos con representación parlamentaria.

Si bien en este caso -como en casi ningún otro- ha primado el voto “a conciencia” y hay posturas transversales a las distintas fuerzas, es importante repasar las identidades partidarias que terminan por pesar al momento de la votación. Y poner el foco en el modo en que esas identidades se han ido consolidando en la provincia de Entre Ríos.

Desde esta perspectiva, surgen datos salientes para mirar los partidos y sus movimientos en la provincia.

 

Liberalismo, bandera radical

Cuatro votos verdes. Todos los legisladores nacionales del radicalismo votaron a favor de la IVE, además de expresar su apoyo a la iniciativa de los 1000 días de acompañamiento a la maternidad deseada.

Fueron tres diputados, Atilio Benedetti, Jorge Lacoste, Gabriela Lena; y la senadora Stella Olalla que hasta el momento mismo de la votación mantuvo en suspenso su postura.

Benedetti y Lacoste ya habían votado del mismo modo en 2018. Entonces, desentonó el exdiputado Marcelo Monfort que se expresó en contra.

Benedetti puso en primer plano, en su argumento, la “decisión privadísima y personalísima de las mujeres de interrumpir un embarazo no deseado”; defendió un “nuevo derecho” que no impone a nadie la práctica de un aborto.

Lacoste eligió posicionarse como radical y optó por la polémica en ambas instancias de debate: en 2018 refregó la posición del peronismo menemista que impulsó en la Convención Constituyente de 1994 una cláusula prohibitiva del aborto voluntario que afectaba incluso la interrupción legal prevista en el Código Penal de 1921, promulgado en el primer gobierno de Hipólito Yrigoyen. En esta nueva instancia, Lacoste también eligió cavar la zanja con el peronismo al marcar como contradicción la promoción de la IVE y un ajuste presupuestario en materia de salud.

Lena expuso en favor de la IVE desde la perspectiva de la salud, puso en primer plano el fracaso del Estado en políticas de prevención del embarazo no deseado y fue la voz en sesión que se ocupó del homenaje a la dirigente radical Florentina Gómez Miranda que promovió la despenalización del aborto además de una serie de normas en defensa de la mujer.

El discurso de Olalla fue esperado con el corazón en la boca en las plazas en vigilia en todo el país, el 29 de diciembre pasado. La conexión virtual mostró problemas al inicio pero se escucharon términos claves: “derechos humanos”; “salud integral”; “clandestinidad” que dejaron de inmediato un adelanto de lo que sería su voto. La dirigente, entre otros planteos, postuló la necesidad de que después de 100 años del código penal bien puede agregarse como “habilitante” para el aborto “la voluntad de la mujer”.

Los cuatro votos radicales, de uno u otro modo, encauzan en una tradición fuerte del radicalismo que ha tenido, entre otros cultores, a Raúl Alfonsín. Un encuadre político ideológico que se ordena en torno a conceptos claves como “ciudadano”, “libertad”, “autonomía”, “derechos humanos” y siempre con el “Estado laico” como telón de fondo.

Esta postura entronca también con las políticas públicas instrumentadas por el expresidente luego de la dictadura, a partir de 1983. Fueron pasos claves en el reclamo de las mujeres la patria potestad compartida y la ley de divorcio resistida con tanta virulencia como la IVE en el presente.

Prometía Alfonsín, en el cierre de su campaña, hacer cuanto fuera posible para aliviar a las mujeres argentinas “las consecuencias de esta sociedad anticuada y machista que ni siquiera les confiere la posibilidad de compartir la patria potestad de sus hijos”.

 

Hubo voces en el radicalismo entrerriano que fijaron posición. La Juventud envió una carta abierta a la senadora pidiéndole un voto verde por el que en “en el futuro recordemos su nombre con orgullo”. Según supo Página Política, la legisladora no les adelantó su postura y se limitó a valorar que el texto “fue una bocanada de aire fresco” en el marco de fortísimas presiones del bando celeste.

Hubo una posición radical en redes sociales que fustigó con insultos la posición de los legisladores. También se expresaron en contra un conjunto de dirigentes de Paraná, encabezados por el exfuncionario varisquista Roberto Sabbioni; otro grupo más identificado con el montielismo se expresó luego de la votación a favor del planteo de inconstitucionalidad; y el intendente de Chajarí, Pedro Galimberti, denunció una vocación de distracción en el gobierno al impulsar el aborto legal. Coincidió, en este punto, con el presidente de la UCR a nivel nacional, Alfredo Cornejo, que minimizó el debate instalado por el movimiento feminista en la Argentina y decidió abstenerse de votar como diputado nacional en contra de que “se instale un tema que haga más ruido que la economía”.

La posición de los radicales entrerrianos se encuadra con la expresión mayoritaria de sus pares de bancada de todo el país. En Diputados, la UCR aportó 27 votos a favor contra 18 en contra; en el Senado, fueron 5 votos a favor contra 9 en contra de los cuales seis fueron varones.

Lospennato, ni en figuritas

En 2013, cuando aún no se había visto al macrismo en la cancha de la Casa Rosada, había quienes veían en el PRO a un partido de derecha no sólo en materia económica sino también al momento de pensar las libertades civiles y los derechos humanos.

Es lo que se publica en Mundo PRO, un libro de investigación periodística de Gabriel Vommaro, Sergio Morresi y Alejandro Bellotti. “Los partidos mayoritarios, la UCR y el PJ; han sostenido posiciones disímiles y cambiantes sobre estos asuntos. (…) En el caso de PRO, no sucede lo mismo: si bien encontramos casos excepcionales, la mayoría de sus dirigentes manifestó una afinidad consistente con las posiciones representativas de la derechas”, dicen los autores que informan que en la investigación del libro “se les preguntó (a militantes y dirigentes del macrismo) si se avendrían a debatir la legislación para legalizar el aborto”. “El 60% se declaró en contra. No se preguntó si votarían a favor. Sólo se quiso saber si estarían dispuestos a discutir la cuestión”, subrayan.

En Entre Ríos, el PRO no muestra fisuras: tres votos en contra de la IVE. La diputada Alicia Fregonese y el senador Alfredo De Ángeli son activos militantes del pañuelo celeste. Y el diputado Gustavo Hein votó en contra aunque no hizo uso de la palabra para dar sus argumentos en la noche del 10 de diciembre.

Los dos primeros ya habían rechazado la IVE en 2018. Desentonó entonces la diputada Yanina Gayol que se encolumnó con los pañuelos verdes del PRO que ya lideraba Silvia Lospennato, junto a Fernando Iglesias. Eran minoría en su partido entonces y ahora peor. Los entrerrianos no conocíamos a Gayol antes de ser legisladora y cumplido su mandato ya no supimos de ella en el escenario político. Fue lo que le costó un tuit ácido y crítico al voto de De Ángeli. Ya no hubo voces disonantes en el PRO entrerriano en materia de aborto.

Fregonese, Hein, De Angeli fueron parte de una fuerza que aportó apenas 11 votos a favor contra 41 en contra y una abstención en la Cámara baja. En el Senado, el PRO sumó 5 votos a favor y 3 en contra.

Uno de los tres fue De Angeli que, para esta ocasión, eligió adornar su discurso con la cita a dos renombrados abogados de lo más rancio del peronismo: Rodolfo Barra y Eduardo Menem. Los peronistas entrerrianos que votaron en contra prefirieron apelar a otros argumentos.

Peronismo, renovación y tradición

En esta oportunidad, el peronismo de Entre Ríos aportó casi todos votos verdes. Cuatro en total. La excepción fue Mayda Cresto que ya lo había hecho en 2018 y que viene de una ciudad declarada “pro-vida” por decreto de su hermano, el exintendente y titular del Enhosa, Enrique Cresto.

En 2018, a la tropa celeste del peronismo se sumó el exdiputado Julio Solanas en un contexto en el que votaron a favor Juan Manuel Huss, Juan José Bahillo, Sigrid Kunath y Pedro Guastavino.

Esta vez, avalaron la IVE, Blanca Osuna, Carolina Gaillard y Marcelo Casaretto, con expresiones de adhesión a la “marea verde” argentina, reconocida a nivel mundial. La diputada Osuna, particularmente, enmarcó la sanción de la IVE en distintos contextos en los que, desde su perspectiva, hubo “un gobierno popular” que convirtió en políticas de Estado a demandas sociales: “Hay hitos que marcan las conquistas por los derechos que se han logrado en la Argentina. Hay coincidencias entre las reivindicaciones logradas y un gobierno popular, ese ida y vuelta, esa dinámica que ha permitido que en la Argentina se logren leyes como el voto femenino, el divorcio vincular, el matrimonio igualitario”, repasó.

En el Senado, luego de idas y vueltas y acuerdos con el Ejecutivo respecto de la reglamentación, también el peronismo sumó un voto: el de Edgardo Kueider que fue finalmente voto verde pero planteó disidencias parciales al texto sancionado.

Los del PJ de Entre Ríos confluyeron en un total de 82 votos a favor en la Cámara baja y 32 en contra; y 25 votos a favor y 12 en contra en el Senado.

Distintas perspectivas son las que pueden confluir en la dirigencia peronista. Así como para Osuna, el peronismo consagra un nuevo derecho tal como concibe a la IVE; para Mayda Cresto no hay en su voto celeste una posición “religiosa” sino “política”, tal como lo argumentó en 2018. En efecto, en la primera oportunidad en que el Congreso trató la legalización del aborto, Cresto defendió su posición desde el peronismo: “Voto por la vida porque soy peronista. Y el peronismo es un movimiento profundamente cristiano y humanista”. Esta vez eludió tener un mensaje que contradiga una iniciativa del gobierno de Alberto Fernández. Votó en contra pero no hizo uso de la palabra.

El debate del aborto reeditó distintas y contradictorias perspectivas respecto del peronismo, particularmente en relación con los derechos de las mujeres y en torno a la figura de Eva Perón.

Julia Rosemberg, en el libro Eva y las mujeres. Historia de una irreverencia, propone revisar los aspectos que acercan la historia de Eva con el feminismo, tras marcar que hubo un proceso de ocultamiento de esos puntos de contacto desde 1955 en adelante.

La autora apunta que sólo se han rescatado expresiones de la dirigente en relación al hogar y la familia como motores de la sociedad ideada por el primer peronismo. Descarta que pueda pensarse a Eva como “un personaje puro” y postula la necesidad de buscar en esa “impureza” otra variable novedosa: en Eva, las cuestiones de género “están siempre atravesadas por otra variable, la de clase”.

“¿Se puede pensar en una Eva produciendo rupturas con las tradiciones de dominación hacia la mujer? ¿Con qué Eva nos quedamos, con la que habla del hogar o la que pide igual salario para hombres y mujeres en una época donde no existían la aspiradora ni la famosa píldora anticonceptiva”, pregunta Rosemberg y responde con énfasis: “El quiebre que genera su figura no tiene que ver solamente con impulsar derechos civiles y políticos de las mujeres, como los grupos feministas anteriores lo hacían desde comienzos del siglo XX, sino que un aspecto trascendental de la ruptura de Eva es que disputa y construye poder en un contexto en el cual las mujeres no podían votar, no tenían la patria potestad de sus hijos, no podían divorciarse ni disponer de sus bienes”.

Es así que la figura de Eva volvió a ser argumento para las posiciones más retrógradas, con alguna cita fuera de contexto. O fue actualizada su figura como la que firmó el Movimiento Evita en el afiche que la muestra con rodete, si, y también con pañuelo verde anudado en torno al cuello.

Fuente: Página Política
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