En el seno del peronismo hay un denominador común: la espera de que Gustavo Bordet baje línea. Así, de genérico, es el reclamo de militantes y funcionarios. Un poco enojados y otro tanto inquietos, entienden que necesitan un vademécum para actuar políticamente. El gobernador, sin embargo, repitió en varias oportunidades que no hay un lugar en la agenda que no sea la gestión.
Adán Bahl ha decidido levantar el perfil luego de algunos meses de silencio tras los desplantes de Sergio Urribarri. No le permitió ser candidato a gobernador ni intendente.
El presidente del Senado recibió a entidades civiles, recorrió barrios, saludó a graduados de Ciencias Económicas (su profesión), sentó posición ante diferentes temas y activó una estrategia de visibilidad en las redes sociales. Con cuidados videos envió un mensaje el 24 de marzo primero y el 25 de mayo después. Llamó a defender iniciativas del kirchnerismo y marcó los errores del gobierno nacional. ¿Era necesario encabezar el PJ de Paraná? Bahl esquivó la idea de hacerse cargo de ese ámbito que carece de dinámica. No obstante, fue quien orquestó la lista oficial. Antes de que se presentara la nómina en la Justicia Electoral que terminó encabezando Gustavo Guzmán, la dirigencia de Paraná tuvo que presentarse en su despacho con los avales de las seccionales. Pasó Gastón Grand, Rubén Almará y Rosario Romero, entre otros.
En los últimos 10 días reunió, por separados, a dos referentes del peronismo local: Julio Solanas y José Carlos Halle. Bahl no tiene definida su pretensión a futuro, pero mientras tanto acumula y se desempeña en arreglar un poco el PJ de esta capital.
Su relación con Bordet es buena. Habría confianza entre ambos. Un dato inclina la balanza para esa certeza. En el último tramo de las paritarias, el gobernador le delegó buena parte de las negociaciones.
Ratificar el liderazgo
Martín Piaggio es otro de los dirigentes que se muestra activo. El médico y comparcista llegó a la intendencia de Gualeguaychú con lo justo. Fue de los primeros que reclamó un cambio en el PJ que, ahora, conduce.
Desde su asunción en la Municipalidad, la interna parecía contenida, pero fue en la asunción de autoridades partidarias en dónde se desmadró. La disputa es, básicamente, con el sector del senador Pedro Guastavino. Cerca del intendente reconocen esas diferencias, pero aseguran que la convivencia es tolerable. Guillermina Guastavino, hija del legislador nacional, apoya los actos de gestión.
Piaggio aparecería como una anomalía en el peronismo. Se embanderó con el discurso kirchnerista. Quizás eso explique los grupos que han decidido rodearlo, como Militancia Peronista, Nuevo Encuentro y La Cámpora.
El jefe comunal concentró gestión y política partidaria. Impulsó el dictado de la Carta Orgánica, es decir la Constitución de la ciudad. Esto implica una elección de convencionales. Mientras varios de sus pares esperan la bajada de línea de Casa de Gobierno, Piaggio propone un proceso político en el que, en definitiva, se pondrá a prueba su gobierno.
A partir de esa causa Piaggio moviliza. Ha convocado a reuniones abiertas al público en general en diferentes puntos de la ciudad y en el partido. Como el vicegobernador, decidió hacer su juego.

