La idea de José Eduardo Lauritto para pelear la Gobernación se conoce hace varias semanas. Antes, Juan José Bahillo también dejó trascender que quiere conducir los destinos de la provincia. Toda esta conversación que comienza a darse en el peronismo es familiar. Cualquier intuición, aunque desgastada, no cometería el error de hablar de estas cosas fuera del cuadrilátero de la rosca. El próximo paso: las adhesiones.
Un dato por lo menos novedoso es que tanto el entorno de Lauritto como Bahillo, a la primera persona que le hicieron llegar sus pretensiones fue a Rosario Romero. En el caso del gualeguaychuense fue personal. Y hubo foto.
La Intendenta de Paraná respondió que le parecía bien que cada dirigente que decida recorrer la provincia, lo haga.
¿Jugará Romero la carrera provincial o intentará repetir Paraná? No ha dicho nada. Su figura tomó relevancia en una plataforma que comenzó a operar como liga nacional, pero no de gobernadores sino de intendentes capitalinos. Eso le valió menciones en medios nacionales. Primero por la marcha al Ministerio de Economía, luego como oradora de Parque Norte. Uno de los fundadores de ese espacio es Guillermo Michel.
Marcelo Casaretto es el otro que por estas horas ratificó su vocación de ser gobernador y presidente de la Nación, como dijo alguna vez. “Yo estoy anotado como candidato de toda la vida”, dijo. Fin.
Para este tipo de escenas, en la que comienzan a lanzarse candidatos, hay público en el peronismo. Entusiastas de una interna que cuando se lleva adelante el que pierde no lo tolera, se ofende, y se va; los peronistas tienen para la previa del Mundial de Fútbol con qué entretenerse.
Sin paraguas nacional, toma musculatura de la necesidad de construir “un peronismo a la entrerriana”. ¿Qué sería? Evitar cualquier alineamiento nacional que impida captar a un sector del electorado blando que podría poner una cruz para un presidente libertario o amarillo y un gobernador peronista.
La posibilidad de eliminar las PASO (los votos están aunque no la certeza de que sea conveniente para el oficialismo) complicaría al peronismo. El partido debería afrontar ese proceso. Inevitable no sospechar que el gobierno provincial bancara a una facción según sus conveniencias.
Fuente: Página Política

