En los principales espacios electorales empiezan a poner la lupa en el impacto que tendrían supuestos desmembramientos. Es decir, los que van por afuera.
Esta semana se sumó al menú el Partido Socialista que, en un congreso provincial, ratificó lo que había dicho su referente Juan Rossi: “Con Milei, ni a la esquina”.
El PS de Entre Ríos, que integra actualmente Juntos por el Cambio, se jacta de tener un paraguas nacional en la figura de Juan Schiaretti. Interesante, porque se trata de una expresión poco amigable con el peronismo que tiene como referente a un justicialista. El cordobés ha cultivado tanto el cordobesismo que a esta altura tratarlo de kuka lo tomaría como una ofensa. El ex gobernador ha tenido la habilidad de meterse bajo el brazo a la única figura nacional del socialismo tras el fallecimiento de Hermes Binner, que es Mónica Fein.
El dato político en la comarca es que en las últimas horas -según reconstruyó Página Política- socialistas comenzaron a llamar a peronistas que no están en el oficialismo partidario.
Los que atendieron el teléfono, para citar algunos ejemplos, fueron la ex candidata a la Vicegobernación, Claudia Monjo; y el senador por Concepción del Uruguay, Martín Oliva. Éste último, oriundo de Córdoba, está en contacto con Juan Carlos Massei, colaborador de Schiaretti. Nota el pie: la franquicia del cordobesismo en la provincia la tiene Rosario Romero, hace ya unos años. Incluso la marca Hacemos. En Casa Gris también están en contacto con “el Gringo”. Todo esto es 2027.
Los contactos de socialistas y peronistas comenzaron antes de que se constituya el frente electoral que anunciaron este miércoles por la noche los gobernadores de Córdoba, Santa Fe, Jujuy, Chubut y Santa Cruz.
Qué hará el sector de UCR Activa si pierde la votación en el congreso del sábado y el centenario partido decide ir en una boleta violeta. En ese espacio tampoco van ni a la esquina con el Presidente. Cuando se le pregunta a sus integrantes, la respuesta es “veremos”. Probablemente les suene también el teléfono de algún socialista o peronista.
Con el estreno de la boleta única, un armado de estas características abre otro debate: ¿A quién le saca votos? Están quienes dicen que el perjudicado es el peronismo, porque sería una opción para los que no quieren votar a los oficialismos nacional y provincial. Pero otro punto de vista se apoya en que un frente variopinto se convierta en una oferta para los que acompañaron a los oficialismos y el disgusto los tiene entre no ir a votar o castigar.
Un segundo plano es saber si se consolida el escenario de polarización entre Milei sí, Milei no.
La polarización no es una buena noticia -ni lo será por el resto de las décadas- para el peronismo. Un frente que pretenda transitar una avenida del medio será favorable para el PJ.
No obstante, la mayor inquietud en los laboratorios electorales es la baja participación que, luego de manifestarse en ocho elecciones, se convirtió en un fenómeno que difícilmente se revierta. En esa dirección, quienes decidan votar serán -según los trabajos de opinión pública- los que tienen alguna vinculación o seguimiento de la agenda pública.
Fuente: Página Política


