No surgió como estrategia proselitista, sino que se metió a empujones tras el intento de un hecho concreto: una topadora desmontó en un lugar de la Toma Vieja de Paraná para comenzar a explorar si hay aguas termales. El ambiente está hoy en la agenda de la oposición y en la lupa del gobierno.
Una veintena de asambleístas lograron algo que pasó inadvertido para la política partidaria. Se frenó el desmonte que se estaba haciendo para luego empezar a perforar el suelo. Así, una veintena de activistas, enrolados en el colectivo “Más Río menos termas”, se convirtió en la militancia de base de entidades como el Foro Ecologista Paraná y M’Biguá. Con el correr de los días se suman adeptos. A un campamento en el predio se le sumó una serie de intervenciones en la calle y una marcha que pasó por la Municipalidad y terminó en Casa de Gobierno. La escasa cobertura mediática fue compensada con la viralidad de noticias, fotos y videos en las redes sociales. Un proceso similar al que se dio con el conflicto de la Uader, aunque éste aún no llegó a esa dimensión.
La negativa al plan termal preocupó a quienes pretenden llevarlo adelante. Según un informe publicado en la última edición de la revista Análisis, militantes ambientalistas y personas cercanas a ellos fueron encuestados telefónicamente sobre el tema. El trabajo de opinión pública – según dijeron – habría sido encargado por el gobierno provincial. Una de las preguntas, según narraron, eran: ¿Te parece bien que se instalen termas en la ciudad de Paraná?; ¿Apoyas la medida tomada por los ambientalistas de instalarse en la toma para que no se continúe el proceso?
Para males, se filtró una reunión que no se pretendía difundir y de la que participaron el secretario de Energía, Raúl Arroyo; senadores; y representantes de YPF. El tema: el fracking en Entre Ríos, proceso de exploración a través de la fractura hidráulica utilizada para extraer del subsuelo el gas no convencional que se encuentra almacenado en pequeños poros o burbujas de rocas sedimentarias. El senador por Gualeguaychú, Natalio Gerdau, dio cuenta del encuentro. No le fue nada bien. Los adláteres de la diputada provincial del GEN, Emma Bargagna, se cansaron de postear en Facebook esa noticia con serias advertencias. En una de las resoluciones de Agmer aprobadas en el último congreso, se pide por una “Entre Ríos libre de Fracking”.
Esta semana apareció en todas las redacciones una serie de comunicados de prensa de los candidatos haciendo mención a temas ambientales. El referente del GEN, Osvaldo Fernández, cuestionó que no se le dé la espalda al tema. Lo propio hizo Luis Leissa, que quiere ocupar una banca en la Cámara de Diputados de la Nación por Unión por Entre Ríos. Ambos son abogados de la Asamblea Ambiental de Gualeguaychú, que este lunes manifestó su interés de reunirse con el Papa para contarle las promesas incumplidas de la ex Botnia. El precandidato a senador por la UCR, Atilio Benedetti, hizo saber en las últimas horas que solicitó pedidos de informe sobre control ambiental. Cuánto falta para que Alfredo De Angeli pegue un grito en ese sentido. La estrella ruralista, antes, fue un reconocido ambientalista. Todos los precandidatos señalados son del departamento Gualeguaychú. De allí también son Héctor Maya y Guillermo Guastavino, contrincantes en la interna del PJ en las listas de senadores. Llegado el caso tendrán que decir algo.
El reclamo del medio ambiente asoma, ya sacó la cabeza.

