Este domingo, a los 71 años, falleció Oscar Bosetti. Aunque licenciado en Letras, dedicó toda su vida a la comunicación. Fue periodista, investigador y profesor. Considerado como uno de los más importantes conocedores acerca de la historia de la radio argentina, dejó su sello en Paraná, donde se destacó como docente de la carrera de Comunicación Social en la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER). También lo hizo en la UBA y Quilmes.
A cargo de diferentes cátedras en Comunicación, formó generaciones de periodistas y comunicadores de Entre Ríos y la región. Junto con otros investigadores y periodistas, como Guillermo Alfieri, fue uno los que creó la currícula de la carrera cuando terminó la dictadura. Actualmente seguía ejerciendo la docencia y estaba al frente del programa Tramas, que se emitía en distintas estaciones de radio del país.
A continuación unas palabras del periodista y amigo de Bosetti, Eduardo Aliverti:
En estas horas se nos fue Oscar Bosetti.
Fue y seguirá siendo el más grande investigador de la radiofonía argentina. El más imponente y profundo de los biógrafos de un medio al que, literalmente, dedicó su vida.
Sus libros tienen precisión quirúrgica y hondura sentimental en cada recorrido por los 106 años de historia de su amor. Sin melancolías, porque si algo lo destacó entre tantas cosas es haber analizado a la Radio con sentido de proyección permanente.
Nunca jamás permitió que el terremoto tecnológico lo hiciera dudar del futuro perpetuo de este medio. Justificó con una estatura académica descomunal que la Radio es imperecedera. Le contestó punto por punto a cada presagio sobre sus muertes y, acaso, la suya es hoy una semblanza perfecta de la razón que tenía al defenderla. Hoy, cuando el fenómeno local del streaming no deja de ser radio por pantalla. Cuando ya no es un arte efímero, siendo que cualquier programa o segmento puede ser escuchado en el momento en que a cada quien se le antoje. Cuando prácticamente todo el resto del aparato mediático vive de la agenda que, contra viento y marea, siguen marcando o suscitando las entrevistas, los pasajes, el humor, las polémicas, la imaginación y la mar en coche de lo que ocurre en la Radio.
Las clases de Bosetti fueron, durante décadas, un alma sagrada de las carreras de Comunicación y específicamente del mundo radiofónico, en cualquiera de las sedes de esa Universidad pública a la que amaba con igual intensidad. Y fue, también para siempre, como idealista y docente co-fundador, el sabio radiofónico que dotó a Eter del espíritu que nos impregna respecto de todo marco conceptual imprescindible.
No sería justo, de ninguna manera, decir que eran teóricas esas clases suyas. Una en particular, la referida a La Guerra de los Mundos transmitida por Orson Welles en 1938 en torno a una invasión extraterrestre con forma de cobertura periodística real, fue años y años una exposición probablemente inigualable. Ningún estudiante, ningún profesional, ningún asistente, podía salir de esa clase de Bosetti sin las piernas aflojadas ante semejante ejemplificación suprema del poder ficcional.
La congoja que hay en tantos ámbitos pedagógicos por la muerte de Oscar es de las más impactantes que se haya registrado, porque no existe quien no lo quisiera, admirara, respetase. No existe.
Tampoco existe que haya algún cierre capaz de parecer adecuado para esta necrológica.
A veces se trata de rendirse al dolor, sin andar con rebusques.
En todo caso, puede asegurarse que, en medio de la selva mediática, cada vez que se piense en cómo mejorar la calidad de la comunicación masiva, segmentada, o del tipo que fuere, el nombre de Oscar Bosetti es una referencia ineludible. En general. Y para la Radio en particular, porque simplemente hay amores y sabidurías que son invencibles.
Fuente: Página Política

