El debate por estas horas acerca de la venta de bancas en el espacio de Javier Milei aparece en clave de polémica. Pero también de sorpresa.
La primera, en todo caso, es aceptable. Una reforma política o el financiamiento de los partidos han sido parte de una agenda que se fue en amagues.
El pedido de dinero a cambio de un lugar expectante en la propuesta electoral no es noticia, por lo menos para quien sigue la política. Quien la lee, la interpreta o la práctica.
Este jueves, bien temprano cuando este medio difundió la publicación en la que candidatos de la Libertad Avanza se costeaban la campaña, llegaron por diferentes vías afirmaciones en tono de obviedad. Algo así como “qué, no sabías”. Claro que se sabe. Pero además, no es la primera vez que un militante o dirigente lo cuenta.
El 9 de octubre de 2010, Página Política publicó una crónica de un encuentro partidario en el que el dirigente radical de Paraná, Sergio Solari, sinceró lo que todos sus correligionarios saben. Dijo, ese sábado, en el Comité Provincial: “Nunca se va a reconocer públicamente, pero los cargos tienen precio”. Y enseguida dio ejemplos: “La concejalía, 40 mil pesos en las ciudades más o menos importantes. Y diputados 100 mil pesos. Quien garantice poner eso tiene asegurado estar en una lista”. El valor del dólar – moneda en que recauda Milei y por la que se fija el costo de vida en la Argentina – ese año estaba a 3.90 pesos.
Lo cierto es que tras los dichos de Solari hubo dirigentes que se enojaron, pero éste ratificó sus dichos en declaraciones radiales días después: “No sé por qué no se habla de estos temas. Resulta que ahora pasé a ser para algunos bueno y para otros malo. Yo creo que de una vez por todas hay que decir las cosas como son”.
En Entre Ríos, precisamente en Paraná, integrantes de cuerpos deliberativos supieron ser reconocidos por lo bajo como “el concejal de…” por las sospechas de haber sido financiado por un empresario. Seguramente, éste último, beneficiado luego en la gestión.
El caso Milei generó que la Justicia Electoral decidiera abrir una investigación preliminar para investigar la posible venta de candidaturas, aportes irregulares a la campaña, enriquecimiento ilícito, dádivas, cohecho y violación al derecho a ser elegido, según dieron cuenta medios nacionales por estas horas.
Al fiscal con competencia electoral Ramiro González, si le acercan las confesiones de Solari, quizás se de cuenta que la diferencia con el caso Milei es la moneda.
Fuente: Página Política



