Romper la unidad de las cuatros entidades que componen la Mesa de Enlace Agropecuaria es, desde su misma conformación en 2008 –en medio del fragor de la lucha contra la Resolución 125, de retenciones móviles–, uno de los mayores desvelos del oficialismo.
Convertidas en el enemigo público número uno de la administración de la presidente Cristina Kirchner, las patronales del campo –como gustan llamar los kirchneristas a los gremios empresariales del sector– fueron objeto de una y mil acciones cuyo único fin ha sido esmerilar la unidad de los dirigentes agropecuarios –los productores siempre han privilegiado el accionar conjunto a las diferencias ideológicas– y conseguir la fractura definitiva del único nucleamiento empresarial que jamás escondió ni disimuló –como hicieron otras corporaciones patronales– sus críticas a las políticas oficiales.
Las armas que eligió el gobierno para combatir a ruralistas, cooperativistas y federados fueron varias: exacerbar las diferencias ideológicas, sobre todo entre “los pequeños y medianos productores” de la Federación Agraria Argentina (FAA) y “los oligarcas golpistas” de la Sociedad Rural Argentina (SRA); quitarles herramientas económicas a las entidades, con el objetivo de desfinanciarlas; otorgar lugares expectantes en las listas de cupos de exportación a unos y a otros no; operaciones de prensa, de las más diversas; y, especialmente, plata –mucha plata–, a través de la entrega discrecional de créditos y subsidios a productores ligados a la FAA y Coninagro, las dos entidades “preferidas” del oficialismo.
Nada de ese arsenal, sin embargo, dio resultado. La unidad de la Mesa de Enlace, pese a varios cimbronazos, se mantuvo firme.
Entre Ríos, en este absurdo enfrentamiento, ha sido escenario de varias batallas, acaso porque la provincia fue el epicentro de la protesta agropecuaria de 2008 y porque la Mesa de Enlace provincial muchas veces marcó el camino por el cual luego transitó la Mesa de Enlace nacional.
La Casa Rosada, desde los tiempos de Julián Domínguez como ministro de Agricultura, puso especial énfasis en seducir a los productores vinculados a la FAA y a las cooperativas agropecuarias, en desmedro de los relacionados con la Federación de Asociaciones Rurales de Entre Ríos (Farer) y la demonizada SRA. Para aquéllos hubo un trato especial; para éstos, nada.
Planteadas así las cosas, en Entre Ríos abundaron los subsidios y créditos para las filiales de la FAA –que ayudaron, además, al actual oficialismo de la entidad a mantenerse en el poder– y varias cooperativas, que llegaron de la mano de un muy buen gestor que los federados, siempre hábiles a la hora de negociar, lograron instalar en el Ministerio de Agricultura de la Nación.
El gobierno provincial, en la misma línea, siempre se preocupó por estar cerca de la Federación Agraria y las cooperativas, e ignorar a los ruralistas.
En problemas
Jaqueados por la escasa rentabilidad, el creciente endeudamiento y la amenaza de ejecuciones por deudas impositivas impagas, los productores entrerrianos transitan un camino que ya recorrieron en los ’90.
Ante este complicado presente, la Mesa de Enlace provincial pidió en reiteradas oportunidades una audiencia al gobernador Sergio Urribarri, la que finalmente se concretó el pasado martes 23 de julio.
Pero el convite sólo fue para la FAA. La Federación Entrerriana de Cooperativas (Fedeco), Farer y la SRA se quedaron afuera.
El encuentro generó un enorme malestar en Farer y Fedeco, sobre todo porque los referentes de la FAA no les avisaron que se iban a entrevistar con Urribarri y recién se enteraron cuando las fotos de la reunión estaban en todos los medios. “No nos avisaron nada y se pudrió todo. Dicen que se les pasó”, confió un cooperativista de muy buena relación con los federados, quien admitió que nunca la posibilidad de una ruptura de la Mesa de Enlace estuvo tan cerca como ahora.
A la SRA, en cambio, la FAA sí le avisó.
Ira
En Farer, mientras tanto, aquel malestar se convirtió en ira porque “la Federación Agraria, como siempre, se cortó sola, y nos dejó en banda a todos los demás”.
La calentura de los principales dirigentes de Farer –entidad adherida a CRA (Confederaciones Rurales Argentinas) y no a la SRA como muchos pueden suponer– es tan grande que hicieron público un durísimo comunicado contra la FAA.
“La reunión que realizaran directivos de Federación Agraria de Entre Ríos con el Gobernador Urribarri y miembros de su gabinete el pasado martes 23 de julio, no se encuadra dentro de las pautas establecidas por la Mesa de Enlace Provincial para buscar una solución en conjunto a los problemas de los productores entrerrianos”, dice el texto firmado por el presidente Flavio Izaguirre y el secretario Ricardo Burgos, que no fue rubricado por Fedeco y la SRA, a pesar de que fueron invitadas a hacerlo.
“Desde siempre Farer bregó por la unidad de las instituciones atendiendo el unánime pedido de los productores. Constantes buscadores del diálogo no nos podemos oponer a él, pero no lo vamos a impulsar nunca violando acuerdos preestablecidos ni yendo en contra de la voluntad de la gente”, agrega el comunicado.
Para Farer, “la intención de lograr la solución de los problemas de algunos excluyendo al resto no forma parte de nuestro pensamiento” y por lo tanto “no lo avalamos”. Y advierte: “Nos salvamos todos o nos hundimos todos”.
Así las cosas, las próximas horas serán decisivas dado que es muy posible que los presidentes de las cuatros entidades se reúnan para “decirse todo lo que tengan que decirse y hasta putearse si es necesario, pero de frente”, le contó a Dos Florines un allegado a los caciques del campo.
Paños fríos
Los dirigentes de Fedeco, a pesar de su profundo malestar, y los de la SRA, al parecer, están dispuestos a hacer todos los esfuerzos necesarios para evitar la ruptura. “Si tenemos que tragarnos algunos sapos, los vamos a tragar”, comentó un dirigente del cooperativismo, porque “si la Mesa se rompe perdemos todos”.
El lunes último, en Paraná, se reunieron a solas dos segundas líneas de Fedeco y FAA –pero muy influyentes en sus respectivas entidades– para aclarar algunas cosas y fueron directo al grano.
–¿Rompemos o no?– preguntó el cooperativista.
–No, no rompemos– contestó el federado.
Tal vez la sangre no llegue al río, pero la Mesa de Enlace entrerriana jamás estuvo tan cerca de fracturarse.

