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Montiel y los usos del pasado entrerriano

En el marco de la 1ª Jornada de Teoría Política, en la Facultad de Trabajo Social, se presentó una ponencia que analiza el discurso del exmandatario. La receta del caudillo radical, traer a Ramírez, traer a Urquiza sobre todo, para disputar el presente.
Luz Alcain
Por: Luz Alcain
@luzalcain

El discurso del exgobernador Sergio Montiel fue objeto de una investigación que desarrolla Nahuel Baridón, en el marco de la carrera de Ciencia Política que dicta la Facultad de Trabajo Social.

Los resultados del trabajo, fueron presentados por Baridón en la 1ª Jornada de Teoría Política que organizó la unidad académica de la UNER, los días 23 y 24 de septiembre.

Baridón enfocó específicamente en el análisis del discurso de Montiel en su primera gestión, la que plasmó la reapertura democrática en el país. Sin embargo, los rasgos centrales encontrados en el trabajo también se reeditaron en la segunda gestión y a lo largo de su carrera política.

“Usos del pasado y construcción de identidad en Entre Ríos” llevó por título la ponencia que afirma que Montiel, recurriendo al pasado, “construyó argumentos para legitimar una agenda de acciones y demandas contra el ‘centralismo porteño’. Se trató de la resignificación en el presente de luchas que tuvieron su origen en el pasado fundacional de la provincia”, etapa que Baridón ubica entre las luchas por la independencia y la sanción de la Constitución Nacional en 1853. “Fue en este convulsionado periodo histórico donde se dieron los primeros pasos para la construcción del orden estatal y, además, es el período de referencia de los relatos historiográficos que construyeron la narración canónica acerca del origen tanto de la Nación como de las provincias argentinas”.

Para el investigador, “con estas apelaciones al pasado y a la figura de caudillos provinciales, en tanto referencias socialmente significativas, (Montiel) se inscribió en una tradición como heredero de una historia común y como representante de valores y rasgos culturales que definirían la identidad entrerriana”.

Desde la perspectiva según la cual “la interpretación de la historia es una de las formas en que se da la lucha por la distribución del poder en una sociedad”, Baridón afirmó que “estos juicios sobre el pasado son de relevancia para las disputas del presente”. Por eso, argumentó que “analizar el lugar en que Sergio Montiel coloca a la historia en su discurso nos permite ver su forma de entender la política”. “Sostenemos el argumento de que existe una confluencia de un determinado uso del pasado y una concepción de la política en tanto reivindicación de demandas históricas. Para el ex gobernador antagonizar en el presente sobre el pasado convierte a la historia en un campo de batalla. Campo en el que además se sentía muy cómodo debido a su gusto personal por la historia y su conocimiento en la materia”, aseveró el expositor.

Del repaso por el discurso de Montiel, surge que “reivindicaba fuertemente el papel de la provincia en la historia argentina y lo contraponía al ‘centralismo porteño’, visto como un obstáculo y una amenaza. De este modo, resaltaba el valor de la identidad entrerriana, revalorizando el pasado provincial y el aporte de Entre Ríos al proceso de independencia primero, y de organización nacional después”.

 

Ramírez y Urquiza

Francisco Ramírez y Justo José de Urquiza son los caudillos entrerrianos a los que Montiel acudió para las disputas de fines del siglo pasado. Le sirvió para legitimar aspectos de su gobierno pero también -marca Baridón- “para consolidar su liderazgo interno en la UCR” de Entre Ríos.

Asoció, por caso, “el proceso de organización constitucional del país luego de la Batalla de Caseros, en la que Urquiza al mando del Ejército Grande venció a Juan Manuel de Rosas, y el retorno de la democracia en 1983 en la Argentina” que tuvo a Montiel por protagonista. “En un discurso pronunciado con motivo de un encuentro de gobernadores que se llevó adelante en Paraná, decía en referencia a lo sucedido en 1853: ‘comenzaba así un nuevo período, el de la Constitución y la ley, por sobre la voluntad de las personas’; ‘Y hoy… surgió al país una nueva etapa que permite avizorar nuevamente un proceso de reencuentro con aquellas viejas instituciones”, cita Baridón al exgobernador.

También dirá Montiel: “Sobre la base de aquellas viejas instituciones y el renacer del contenido ético como fundamento de la vida política argentina, hemos reiniciado esta nueva etapa de la organización constitucional argentina”. Y continuaba, en este caso en relación a la ciudad de Paraná: “La vieja capital de la Confederación que recibió en su momento al primer presidente constitucional, por esas cosas del destino, a los 130 años, vuelve a ser el asiento de una reunión de trascendencia nacional”.

“Montiel asociaba insistentemente a Urquiza y Ramírez con el federalismo. Paralelamente eran constantes las protestas al gobierno central, precisamente por la falta de federalismo: ‘Estamos en el reclamo permanente de los recursos económicos y financieros que la nación nos ha ido birlando permanentemente”, cita Baridón.

 

Provincias y Nación

El expositor atiende especialmente a un acto que protagoniza Montiel en inmediaciones de San Francisco del Chañar, al norte de la provincia de Córdoba, donde encontró la muerte Ramírez. El exgobernador llega hasta allí para un homenaje, acompañado por su par cordobés, Eduardo Angeloz.

“Allí Montiel va a brindar un discurso de un alto contenido histórico, obviamente centrado en la figura de Ramírez, donde discurre sobre el proceso de independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata del dominio español. Coloca a Ramírez, ‘un ilustre entrerriano, un ilustre patricio, un hombre de la patria’, en un rol destacado en ese proceso como charque o mensajero, quien rápidamente ‘se transformó en comandante por sus cualidades, su visión de futuro, su recia personalidad’. Un comentario se merece, creemos, la palabra futuro. Es una referencia constante de Montiel elogiar a Ramirez por ‘su visión de futuro’. Interesa resaltar esto porque, como vamos a ver, él se atribuye a sí mismo o a su propio gobierno una similar perspectiva o capacidad de proyección. También resulta significativo que estas apelaciones al pasado sean utilizadas para dar un mensaje de futuro”, analiza Baridón.

En ese discurso, Montiel recuerda la derrota de Ramìrez ante los porteños: “Nace la provincia de Entre Ríos luego del triunfo de Cepeda. 1820. Ha terminado la quiebra de las viejas instituciones y han nacido los elementos básicos del proceso revolucionario que dan las provincias. Esta parte del proceso histórico va a girar alrededor de las provincias. Se pelean, firman convenios, se separan, de todo encontramos en la historia”.

El siguiente párrafo sintetiza de alguna manera todo el argumento de Montiel, toda su concepción de federalismo y la relación que debe haber entre los gobiernos provinciales y el gobierno nacional. Es precisamente a partir de esta concepción que él va a disputar el sentido de cómo cree que debe establecerse esa relación. Y lo va a hacer justamente remitiéndose al pasado, al origen del problema para encontrar allí la respuesta:
“Esto pasa hasta 1853-1860. Pero va a seguir dominando la escena argentina y hay revoluciones y sediciones y una cantidad de cosas hasta principios de este siglo, y a principios de este siglo habrá una cantidad de expresiones de la lucha de las provincias. Es decir que cuando nacen las provincias, aquel viejo sentido de la autonomía, de la libertad, se va a transformar en lo que nosotros llamamos federalismo que consiste en la libertad de los hombres y que a la vez tienen el derecho de gobernarse a sí mismos. Gobernarse en lo local y participar del gobierno en general. Estamos luchando para participar en el gobierno federal. Para ser parte de él. Para que las decisiones que se tomen sean para todos y no para un sector”, cita Baridón.

Para el expositor, este fragmento “condensa bien” esa idea de Montiel de que las provincias se inscriban en un proceso y en una lucha por “participar del gobierno federal”. “Si en un momento está hablando en tiempo pasado, de repente cambia el tiempo verbal al presente y dice ‘estamos luchando’. El pasado y el presente se funden, se borra la distancia temporal, como si las largas décadas que separan aquel momento del presente desaparecieran. Es la figura retórica de la elipsis que utiliza Montiel para lograr este efecto”.

Resume Baridón que el caudillo radical “aprovechó su capital cultural y su conocimiento histórico para ponerlo al servicio de una causa, para sustentar demandas frente al gobierno nacional, para polemizar políticamente y para fundamentar sus argumentos”.

Fuente: Página Política
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