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Desdoblamiento o simultaneidad

Para octubre debería estar definida la fecha de las elecciones 2023

El Gobernador tiene tiempo hasta diciembre para convocar a elecciones separadas de las nacionales. Pero la evaluación política sobre un desdoblamiento debería estar resuelta antes del Mundial de Fútbol, que en noviembre marca el final del año para la actividad proselitista. En el oficialismo se habla de una interna con acuerdos de cogobierno para contener a los derrotados y asegurar que acompañen.
Pablo Bizai
Por: Pablo Bizai
pablobizai@gmail.com

 

Toda la dirigencia política argentina que ya está en campaña para las elecciones de 2023 tiene en claro una cosa: este año termina el 21 de noviembre, cuando comienza a jugarse en Catar la Copa Mundial de Fútbol, que se extenderá hasta el 18 de diciembre, seis días antes de Nochebuena y del comienzo habitual del receso estival que, a los fines proselitistas, normalmente suele comprender todo el mes de enero.

Es decir que entre la última semana de noviembre de 2022 y la última de enero de 2023 se abre un paréntesis obligado para todo lo que tenga que ver con la campaña.

Si Entre Ríos decidiera separar su elección provincial de la nacional, el cierre de listas para gobernador, intendentes, legisladores provinciales y concejales se estaría dando en el mes de febrero.

El que define si la provincia desdobla sus elecciones es el gobernador Gustavo Bordet. Tiene que hacerlo al menos dos meses antes de la presentación de listas para las primarias provinciales. En 2018, lo resolvió el 5 de diciembre para las internas del 14 de abril y generales del 9 de junio de 2019.

Bordet puede esperar hasta diciembre para firmar, como en 2018, el decreto de convocatoria a elecciones provinciales. Pero la decisión política sobre el desdoblamiento debería estar antes, al menos para octubre, a fin de poner en marcha el proceso electoral dentro del oficialismo.

Si la idea es desdoblar, los candidatos del peronismo deberían estar definidos y en campaña antes del receso estival que este año alarga el Mundial.

Si, en cambio, la idea es votar en forma simultánea con la Nación, el peronismo podría esperar a después del receso y poner en movimiento la rueda electoral a partir de febrero. Los cierres de listas para las elecciones de octubre son en junio.

En la Casa de Gobierno justifican que el peronismo no tenga aún candidatos a gobernador lanzados en la idea de evitar su prematuro desgaste. En su condición de candidatos del oficialismo, compartirían con los gobernantes los costos por el constante deterioro del poder adquisitivo de los salarios.

Cerca de Bordet destacan que hay obras por todos lados, que los municipios tienen recursos, que la macroeconomía está bien. Pero la inflación golpea especialmente a la base electoral del peronismo y ese malestar social por el constante aumento de los precios y las dificultades que muestra el gobierno nacional para resolver este problema  desgastaría a cualquier candidato que el oficialismo pusiera hoy en la calle.

Para la oposición es todo lo contrario. Rogelio Frigerio, Pedro Galimberti, Darío Schneider hacen campaña parados sobre el fracaso del gobierno de los Fernández para frenar la inflación. Cuanto más tiempo estén en la calle con ese discurso, mejor.

 

Interna

Bordet ya ha dicho públicamente que para 2023  promoverá las internas dentro del oficialismo y que propiciará la reforma de la carta orgánica del PJ para introducir la representación de minorías, un incentivo para que los sectores menos poderosos se animen a dar la pelea interna.

Pero en el oficialismo se está hablando de ir a internas con previos acuerdos de contención entre los distintos espacios en competencia. Serían acuerdos que superarían a la representación de minorías, una normativa que sólo impacta en la integración de las listas de diputados y concejales.

De lo que se habla es de un pacto entre los precandidatos a gobernador y a intendentes para que el que salga segundo ocupe, por ejemplo, el ministerio de Desarrollo Social a fin de contener a su militancia. Lo mismo para el caso de que un tercero hubiera superado cierto piso de votos.

Sería una suerte de acuerdo de cogobierno entre los sectores más importantes de la interna. El que gana la interna conduce (encabeza la oferta electoral) y el o los que pierden acompañan en las elecciones generales con la promesa de ocupar determinadas áreas del eventual futuro gobierno.

Bordet, que probablemente esté encabezando la lista de diputados provinciales, se ofrece como garante del cumplimiento de esos acuerdos en los distintos niveles, provincial y municipal, en las ciudades donde los hubiera. Esto es: el día después de la interna, el Gobernador y presidente del PJ se compromete a sentarse con el ganador para que haga efectivo el acuerdo. Esa sería la garantía de cumplimiento de una promesa que bien puede desconocerse, aunque se firme.

Fuente: Página Política
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