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¿Qué pasará con las dos vacantes en el STJ?

El Gobernador, quizás, termine su segundo mandato con la responsabilidad de haber renovado el alto cuerpo casi en la mitad tras la jubilación de Salduna. Nombres en danza. El criterio aplicado los últimos años y la historia de las designaciones.

A la vacante que dejó Emilio Castrillón en la Sala Nº2 Civil y Comercial del Superior Tribunal de Justicia (STJ) se le suma la de Bernardo Saluda, integrante de la Sala del Trabajo, que inició los trámites jubilatorios, según informó APF. Gustavo Bordet tiene, ahora, dos lugares disponibles y deberán ser ocupados por mujeres según la Ley de Paridad Integral.

Con la salida de Castrillón sonaron tres nombres:

-María Fernanda Erramuspe, integrante de la Cámara Contencioso Administrativo de Concepción del Uruguay. Casada con Carlos Scelzi, quien supo presidir el Concejo Deliberante y se desempeña como presidente del ente portuario. Entre sus fallos, que pudieron tener un impacto a nivel provincial, está la decisión de no haberle hecho lugar a una medida cautelar promovida por organizaciones ruralistas para suspender la ordenanza de Gualeguaychú que prohíbe el uso, aplicación y transporte de glifosato.

-Gisela Schumacher, integrante de la Cámara Contencioso Administrativo de Paraná. Entre sus fallos más resonante en el ámbito provincial, está el de haber ratificado la constitucionalidad a la Ley de Emergencia Solidaria. El único roce con la política es ser pareja del actual presidente de la Cámara de Diputados, Ángel Giano.

-Ana Clara Pauletti, vocal de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Gualeguaychú. Crítica del Código de Familia presentado por el Poder Ejecutivo, la jurista está casada con Fabián Moreno Navarro, abogado vinculado al medio ambiente. Su vinculación con la política no es otra que ser la hija de Tomás Edelmiro Pauletti, quien fue vicegobernador en la última gestión de Sergio Montiel.

Las tres magistradas han pasado por el Consejo de la Magistratura.

Bordet ha mantenido una línea de no partidizar ante la posibilidad de renovar el Poder Judicial. En definitiva, otra forma de hacer política.

Las dos gestiones le permitirán modificar el esquema de la conducción del Poder Judicial casi en la mitad. Cuatro de nueve.

En las dos ocasiones lo hizo acudiendo a la góndola que ofrece la comunidad judicial. A Carlos Chiara Díaz lo reemplazó Miguel Angel Giorgio, en acuerdo con Cambiemos (Rogelio Frigerio); a Martín Carbonell lo decidió personalmente una vez que se conoció la jubilación de Leonor Pañeda.

A la lista mencionada anteriormente hay que agregar el nombre de Rosario Romero. Posiblemente en una entrevista la ministra de Gobierno lo niegue, pero quienes la conocen aseguran que aceptaría un ofrecimiento. Condiciones le sobran, pero además tiene una muy buena relación con la oposición.

 

Otros estilos

Sergio Urribarri no tuvo la suerte de su sucesor. Solo se le dio una vez. Ante la jubilación de Juan Carlos Ardoy designó a Juan Ramón Smaldone, un hombre que mostró un perfil bajo y que venía también de la tribu judicial. La versión es que su llegada al STJ fue el resultado de una rosca de su hijo Guillermo, amigo de la familia Urribarri, y quien luego le prestó servicios en el Ministerio de Trabajo y en el Tribunal de Cuentas.

El ex gobernador, ahora embajador en Israel, asumió su primer mandato con siete de los nueve vocales puestos por Jorge Busti.

En la selección que hizo quien fue tres veces gobernador cuentan su socio y amigo de Concordia Daniel Carubia; su presidente de bloque en el Senado, Miguel Carlín; su presidente de bloque en Diputados, Castrillón; y su fiscal de Estado, Claudia Mizawak.

Chiara Díaz, Susana Medina y Pañeda también habían sido elegidas por Busti, con quien tuvo una más que buena relación cuando estuvo al frente del Ejecutivo. Así y todo, no se le ocurrió otorgarles una paritaria automática a manos del poder central, es decir la Corte Suprema de Justicia de la Nación a través de la Ley de Enganche. Su pupilo, Urribarri, fue más generoso. No puso vocales, pero sí “platita” en el bolsillo.

Haber acudido al mundo del Poder Judicial para cubrir cargos en el STJ es una novedad. Si se va un poco más atrás, los libros de historia señalan que ese lugar está destinado para alguien del palo, además de la idoneidad y la formación jurídica. Sergio Montiel también había optado por esa lógica: designó precisamente al ex diputado nacional por la UCR, Salduna; y luego Ardoy, un radical de pura cepa.

En 1914 las cosas eran muy distintas. Eduardo Laurencena había sido electo diputado provincial y su hermano Miguel Laurencena fue elegido gobernador, eso motivó a que el legislador decida no asumir por entender que estando en el Poder Legislativo no podía ser él quien controle al Ejecutivo, que conducía su hermano.

En la Convención Constituyente de 2008, el Partido Socialista propuso que los vocales sean elegidos a través de un concurso, como los demás magistrados. El rechazo fue unánime por parte de los partidos mayoritarios, el PJ y la UCR, con un argumento más que válido: un gobernador elegido por el pueblo debe tener la potestad de definir el perfil de la conducción en un poder del Estado. Es la tradición, básicamente, de Occidente.

No obstante, sacar los vocales de los propios tribunales tiene el aditamento de haber pasado por el Consejo de la Magistratura.

Fuente: Página Política
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