Los concejales radicales Walter Roladelli y Francisco Avero, enrolados en el sector de Sergio Varisco, advirtieron que el nombramiento del coordinador de Movilidad y Habilitaciones de Paraná, Sebastián Lischet, “se contrapone expresamente con las normativas vinculadas al transporte público de pasajeros y específicamente la ordenanza de concesión respectiva, toda vez que el citado funcionario es hijo del gerente general de la empresa ERSA, Marcelo Lischet, y a su vez también es empleado de la misma, es decir, forma parte de los intereses contrapuestos a los del Estado municipal y por ende de todos los paranaenses”.
Los ediles lo expresaron en un comunicado en el que señalaron que “de dicha designación surge una incompatible connivencia que perjudicaría la defensa de los intereses de la Municipalidad y pone bajo sospecha una relación indebida, ilegítima y en franca contraposición de las normativas que regulan la relación con las empresas concesionarias del transporte público de pasajeros en la ciudad”.
Rolandelli y Avero fueron irónicos al decir que “ahora empiezan a tener explicación algunas conductas de los empresarios cuando en la última etapa de la gestión del ex intendente Sergio Varisco, alentaban o se desligaban de responsabilidades propias o cuanto menos mantenían una actitud de pasividad extrema ante los furiosos paro de choferes de colectivos en los que nunca hubo responsabilidad del gobierno municipal y en los que el pueblo de Paraná fue rehén durante varios días”.
Finalmente afirmaron que “las máscaras de la mentira empiezan a caerse y dejan al descubierto cómo jugaron los actores de aquel momento y obviamente cuál ha sido la retribución por tan deleznable colaboración política”.

