Este martes una cadena de mails y llamados telefónicos convocaron a todo el personal administrativo del Rectorado de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader). La cita fue en la sede de calle Ramírez y quien convocaba era el rector Marino Schneeberger. La máxima autoridad de la casa de altos estudios llamó a los trabajadores para hacerles saber que en la reunión de Consejo Superior que se desarrollará el lunes presentará una moción para que los contratos a quienes se les paga con horas cátedras se prorroguen. Los mismos caen el 21 de diciembre, día en que se llevará a cabo la Asamblea Universitaria que elegirá su primer rector normalizador. Para esa fecha lo esperado es una fiesta y no parece que sea una protesta de cesanteados lo adecuado para una nueva gestión. Son poco más de 150 empleados.
Quienes escuchaban a Schneeberger en las instalaciones de Avenida Ramírez sintieron en su discurso palabras de despedida. El panorama se aclaró cuando expuso el porqué de la prórroga de los contratos. En su argumento habló de su futuro: “El que venga no voy a ser yo. No voy a ser el rector y quiero dejar todo acomodado”, se le escuchó decir.
No fue una frase desafortunada. La repitió en dos oportunidades más, contaron a Página Política dos trabajadores presentes en esa reunión.
El día anterior, el lunes, Schneeberger había sido citado por el ministro de Gobierno, Adán Bahl. Del encuentro nadie dio cuenta. No hubo testigos ni información oficial. ¿Se habló de candidaturas, de algún acuerdo? Puras especulaciones. Una de ellas, que el rector buscaría volver su casa: el decanato de la Facultad de Ciencia y Tecnología.
El nombre del rector sonó en las últimas horas como candidato a mantener el cargo tras la elección de todos los claustros. Fue la cara visible durante el conflicto por la normalización y luego con el proyecto de nacionalización. Esto lo puso en el frente de tormenta. Y se especuló con su renuncia, cuestión que no sucedió. Esta sucesión de hechos, su persistencia en el puesto pese a la tensión del proceso, se leyó como aspiración a ser candidato a rector, aunque ungido ahora por la comunidad universitaria.
Rosario Badano, ex decana de la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales, es otro nombre que se menciona para el Rectorado. Su base está en Humanidades, facultad de la que no se fue del todo. En su lugar quedó María del Carmen Ferreyra, muy cercana a su antecesora. En la administración de la unidad académica no se movió nada. El equipo quedó intacto.
Dirigentes de la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos (Agmer) explicitaron su apoyo. Interesante base de sustento en un escenario donde la movilización no está del lado de las autoridades.

