El despacho de la Comisión de Nuevos Derechos y Garantías y Formas de Participación Popular alcanzó cinco horas de debate en el recinto de la Convención Constituyente.
Tras una breve exposición del presidente de la comisión, Raúl Barrandeguy, defendieron el dictamen mujeres de todas las bancadas: Zulema Schoenfeld, Alba Allende de López, Marcela Haiek, Rosario Romero, Griselda De Paoli, Adriana de la Cruz de Zabal y Flavia Pascualini.
Mientras tanto, dos justicialistas –Juan Carlos Cresto y Fernando Báez- y el representante de Recrear, Martín Acevedo Miño, cuestionaron la posibilidad de incluir en la Constitución la garantía de participación equitativa de la mujer en los cargos públicos y en las listas de candidatos argumentando que sólo “el mérito” o “la idoneidad” son requisitos exigibles a los hombres públicos.
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La primera en hacer uso de la palabra fue la convencional justicialista, Zulema Schoenfeld. Antes de defender el proyecto aclaró que “se busca asegurar la participación en cargos electorales” así como “una participación política igualitaria”.
“Hoy la Cámara de Diputados solo cuenta con cuatro mujeres y no hay ninguna senadora”, fue el primer argumento que utilizó la dirigente peronista, una de las más comprometidas en este tema en el trabajo que se realizó en comisión. Durante su ponencia sus pares de bancada Juan Carlos Cresto y Raúl Taleb pidieron interrupciones. El concordiense le recordó que la mayoría de los cargos de carrera son “ocupados actualmente por mujeres”. Por su parte el diamantino advirtió que “el cargo de senador es uninominal y no va por listas, por lo que debemos tener cuidado en no imponer la representación a cualquier precio”.
Fuera de la reivindicaciones referidas a figuras partidarias, todas las alocuciones fueron aplaudidas por militantes feministas que se encontraban en el recinto. Entre ellas Mujeres Tramando y el Foro de la Mujer.
La radical Alba Allende de López prosiguió en la lista de oradores resaltando que “ya en la Constitución del ´33 se dejó abierta la posibilidad de que la mujer pueda votar, pero pasaron más de 20 años para que efectivamente esto suceda”. Remarcó que la mujer entrerriana “ha sido víctima de distintos tipos de discriminación y violencia”. Enseguida enumeró a 8 víctimas de asesinatos.
También se refirió a la participación en la política. “Aún hoy la mujer no tiene integración plena en todos los puestos y en los cargos de poder”, afirmó la dirigente y señaló que “son infinitos los casos que se podrían nombrar de mujeres argentinas y entrerrianas que han luchado al lado de los hombres por la libertad de los pueblos”.
Desde el concepto de “dignidad” expuso el tema la convencional de la Coalición Cívica – Partido Socialista, Marcela Haiek. “No entiendo por qué una dignidad puede ser distinta de otra. No entiendo por qué la dignidad de la mujer debe ser reconocida, luchada, conseguida. Es la dignidad la que nos hace iguales y la igualdad es un principio fundamental de nuestra existencia. Dignidad e igualdad son la esencial de la lucha por los derechos humanos”, analizó.
Desde su experiencia como abogada, repasó el modo en que el Derecho fue discriminatorio al pensar ámbitos de la vida social como privativos de la mujer –como el hogar, los hijos y la legislación al respecto- mientras que de esos mismos ámbitos fue excluido el hombre que hoy, por mencionar uno de los ejemplos citados por Haiek, tiene apenas “dos días de licencia en el trabajo cuando nace su hijo”.
La convencional llamó a apoyar el texto de la comisión por cuanto respondería a las premisas de “reivindicar la igualdad, garantizar la dignidad que nos hace iguales y erradicar la discriminación”.
Desde la bancada de Viva Entre Ríos, la convencional Flavia Pasqualini planteó su disidencia con que el texto hable de “mujeres” en vez de “géneros”. Fue luego de analizar la tarea pendiente en tanto la discriminación de la mujer se define como “un problema sociocultural y no jurídico”.
Para Pasqualini –punto en el que coincidió su par de bloque, Augusto Alasino- el texto debiera hablar de “equidad de género” por cuanto “no sólo las mujeres han sido discriminadas sino también quienes hacen otra opción sexual; hay discriminación por condición socioeconómica, por religión, por nacionalidad”, apuntó la convencional que, en la votación en particular, se expresó en contra de la redacción en consideración aun cuando avaló el texto en general.
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El convencional Acevedo Miño, de Recrear, fundamentó a su turno su disidencia parcial respecto del texto, concretamente cuando consagra la “equidad de género en la representación política y partidaria”.
“Soy defensor de la idoneidad como único requisito para acceder a los cargos públicos. El Estado debe garantizar la igualdad de oportunidades entre varones y mujeres pero no equidad respecto de cargos. No acuerdo con que se tenga en cuenta la proporción en género para los cargos públicos y no la idoneidad, la militancia o el apoyo de un partido”, resumió Acevedo Miño.
Por otro lado, impugnó la oración del despacho por el cual el Estado “promueve el acceso efectivo de las mujeres a todos los niveles de participación, representación, decisión y conducción de las organizaciones de la sociedad civil”. Para el convencional de Recrear, este aspecto del despacho “concede al Estado la facultad de un intervencionismo invasivo, ilegítimo e innecesario”.
Quien más enfáticamente se manifestó en contra de la “equidad de género” en materia política y de distribución de cargos en el poder público, fue el convencional del oficialismo, Fernando Báez, quien tras leer unos versos del compositor cubano Silvio Rodríguez dedicados a la mujer, se definió como “un ferviente admirador de la causa de un feminismo integrador y no separatista”.
“Estamos poniendo el género por encima de principios imprescindibles para acceder a los cargos públicos como la capacidad, la idoneidad, la responsabilidad, el compromiso, la solvencia, la experiencia, la calidad de estadista, el civismo, todos valores que deberán ceder ante el concepto de género”, criticó Báez que miró el vaso medio lleno de la historia de la lucha de las mujeres para decir que “ha sido victoriosa”.
Para el convencional “el feminismo bien entendido” debe ocuparse de “amparar a la mujer vulnerable, no a la mujer que quiere acceder a cargos públicos, debe amparar a la adolescente objeto de violencia, a la mujer discriminada en su trabajo, a la madre y empleada, a la mujer que trabaja en el ámbito rural, a los niños víctimas de tráfico, a las huérfanas. Me queda la duda que todo esto importe, me queda la duda que lo que más preocupe no sea el acceso a cargos públicos”, acusó.
Finalmente, y tras haber sido chiflado por mujeres que estaban presentes en el recinto, Báez levantó la voz para decir: “No voy a denigrar a las mujeres con un techo o un piso, no quiero un techo para mi hija mujer, no quiero decirle que para actuar en política largará diez metros más adelante en la carrera porque es mujer. Flaco favor estamos haciendo a las mujeres que amamos”.
NNAADe la Redacción de Página PolíticaNNCC

