Divide su agenda en dos: milita el kirchnerismo a nivel nacional; y recorre la provincia como lo hizo en 2007 cuando peleó contra Sergio Urribarri la Gobernación.
Julio Solanas no es de los legisladores nacionales que estén abocados meramente a la tarea parlamentaria. No lo decidió él, sino sus pares. Entienden que “el compañero” puede aportar más llevando las consignas del gobierno nacional a diferentes puntos del país que encerrarse en despachos para pergeñar la defensa de proyectos polémicos.
El ex intendente de Paraná tiene mandato para recorrer el país con la Corriente Nacional de la Militancia. De hecho forma parte de la mesa ejecutiva junto a Agustín Rossi y Daniel Filmus, entre otros. En los últimos días estuvo en Catamarca y en Corrientes. Cerca de Solanas destacan la “buena llegada” que tiene su referente con el kirchnerismo puro y saludan la disponibilidad de tiempo que tiene para hacer política. La está aprovechando al máximo.
“La Jauretche”, su histórica agrupación, se viene constituyendo en varias localidades de la provincia. La última parada fue Concordia. Lo había hecho en La Paz. ¿El solanismo empezó a mirar 2015? La respuesta, incluso en off de record, es que no.
Todas las fuentes consultadas por Página Política juraron y perjuraron no tener en mente nada que no sea retomar los contactos que se perdieron luego de la derrota de 2007. Y de paso, juntarse con diferentes sectores sociales y productivos. Insinuar alguna intención a siete meses de haberse iniciado una gestión lo ven descabellado. Sobre el 2013, creen que las listas las resolverá, en gran medida, Cristina Kirchner.
En el grupo se ven fuertes. Esa mirada la hacen cuando repasan los resultados del acuerdo con el urribarrismo: una banca en el Congreso; dos diputados provinciales (Emilce Pross y Martín Uranga); el viceintendente de Paraná (Gastón Grand) y tres concejales (Gustavo Guzmán, Rosana Núñez y Elizabeth González). Es, en el Concejo Deliberante, el espacio con mayor presencia. No es poca cosa para un dirigente que estuvo tres años en el ostracismo.
El solanismo se autoproclama como un espacio autónomo que apoya al gobierno o, en todo caso, que forma parte del proyecto. Lo que dicen, en definitiva, es que son aliados del urribarrismo, pero con sello propio.
Las relaciones con otros sectores del peronismo local están calmas. Eso dicen cerca de Solanas para minimizar los innumerables rumores acerca de la casi nula relación con el grupo de Blanca Osuna, o “los Molina” como se conoce en la madeja peronista de esta capital. En una entrevista radial, hace dos días, Solanas destacó la “valentía de Blanca” para enfrentar los conflictos que mantiene con los municipales.
En el espacio no quieren hablar de política en términos de disputa de poder. La frase que repiten quienes tratan asiduamente con el diputado nacional es que “es tiempo de armar, y volver a hablar con los compañeros que estuvieron en 2007. Después se verá”. Otra expresión que repiten y que de original no tiene nada es: “Falta mucho y todo puede cambiar”.

