La candidatura de José Eduardo Lauritto, a la vista, no ha generado rechazo. Un elemento nada despreciable para un peronismo sin ordenador y con un adversario que tiene la cláusula de reelección en la mano, con toda la ventaja que eso significa.
Ese probable visto bueno sobre las pretensiones del intendente de Concepción del Uruguay tiene imperfecciones. Incluso han sido expresadas por el grupo de intendentes que se alinearon a la figura de Axel Kicillof. Son el caso de Gustavo Bastián, Damián Arévalo y Laura Rupp, entre otros.
Los jefes comunales, el jueves pasado, luego de la visita de Gabriel Katopodis, se quedaron unas horas más en Paraná para tener un desayuno con Rosario Romero en la Municipalidad. Fueron de la partida Arévalo, Bastián, Julio Pintos (Pueblo Liebig) y Hernán Niz (Villa Mantero).
No hubo comunicación oficial. La Intendenta pudo haberse colgado esa cucarda por haber recibido, a instancias de sus pares, a los díscolos. Más aún cuando su interés es buscar la reelección en Paraná.
El encuentro solicitado por los intendentes tenía como objetivo saber a ciencia cierta qué es de la vida de Lauritto. Uno de ellos contabilizó -exagerando y jocosamente- 15 llamadas al candidato a gobernador sin suerte de respuesta. También pusieron de manifiesto que no se lo veía activo en la Liga de Intendentes. Pero el otro punto, relevante, es que ese grupo le quería hacer saber a Romero que tienen un nombre por si lo de Lauritto se cae: Bastián. Creen que es una cara nueva para mostrarle a la sociedad. En la vereda de enfrente opfrecerán, con ganas las candidaturas a senador por Feliciano y Colón.
Como Juan José Bahillo en su momento, el intendente de San José pidió el encuentro con Romero para blanquear sus pretensiones de encabezar una propuesta electoral para la Gobernación y que está dispuesto a recorrer y tender diálogo con algunos sectores.
La figura del gualeguaychuense -como Lauritto- tampoco hace ruido en los diferentes campamentos del peronismo.
Los alineamientos nacionales es lo único, aparentemente, que hace ruido. Probablemente porque la figura del gobernador de Buenos Aires es la única que se puede encontrar en el menú. Si Sergio Massa estuviera lanzado oficialmente, ya hubiese adherentes.
Romero no se ha expresado, ni lo hará públicamente, por una candidatura de Kicillof. Fue de las primeras voces que planteó la idea de no dejar ingresar la interna del AMBA. La llegada de Katopodis se dio en el marco de la obra inaugurada cuando el bonaerense era ministro de Infraestructura, Enrique Cresto estaba en el Enohsa y Adán Bahl estaba en la Intendencia. De hecho estuvo hasta La Cámpora.
El adelantamiento de las elecciones -una mayoría lo da como cierto- evitaría que se tome postura por uno u otro candidato nacional. Pero lo más inquietante de una modificación en el cronograma electoral es el tiempo para estructurar un armado y estrategia. Es lo que más altera los ánimos hacia dentro del peronismo.
Fuente: Página Política



