Un cuadro de situación de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) puede servir para analizar lo que está pasando o, bien discutiendo, en la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader).
Una ronda de consultas en diferentes unidades académicas de la casa de altos estudios que depende de la Nación brinda el siguiente dato: arriba del 50 por ciento de cargos docentes están concursados.
Se trata de una cifra “a groso modo” por la complejidad que aparece al momento de diferenciar la tipicidad de cada uno de los concursos y las realidades de las facultades.
La información digitalizada en el sitio oficial de la UNER es del 2004 en adelante. Por lo tanto, cualquier acta o información anterior a ese año debe ser requerida en la sede central en Concepción del Uruguay.
Ese “arriba del 50 por ciento” corresponde al padrón de concursos ordinarios en el que hay tres categorías: profesores Asociados, Titulares y Adjuntos. Estos, sin contar los JTP (Jefe de Trabajos Prácticos) y Auxiliares de Primera que, desde 2005, pasaron a ser ciudadanos universitarios al tener el derecho al voto.
La información, en términos numéricos, la dio a Página Política la secretaria académica de la UNER, Roxana Puig. Los números están documentados, pero es para consumo interno, se dijo.
Realidades
La falta de información de cada una de las facultades fue motivo de un llamado de atención por parte del rector, Jorge Gerard, en un encuentro del jueves pasado ante la comunidad universitaria de Ciencias de la Educación.
Mónica Sforza, secretaria de Gestión de la Facultad de Ciencias de la Educación, sostuvo que en la actualidad hay revalidas (concursos que se hace cada 7 años) vencidas en donde no se ha vuelto a convocar el concurso. Esto ocurre, en entre otras cuestiones, por la falta de presupuesto. Llamar a un nuevo concurso significa convocar a un jurado de afuera (y correr con todos los gastos) y costear publicaciones en los diarios dando cuenta de acto académico. En algunas facultades no se llama a concurso desde 2001. Hay casos puntuales que datan, inclusive, de la década pasada.
“En Educación estaremos por encima del 50 por ciento de concursos resueltos”, contó Sforza a Página Política.
En Trabajo Social también aseguran que la facultad también estaría en un 50 por ciento con los concursos ordinarios de docentes. Sin contar, claro, la carrera de Ciencias Políticas, que es nueva.
En la Uader el porcentaje llega al 20 por ciento para las autoridades interventoras, mientras que para docentes y estudiantes enrolados en la Asamblea Interclaustros es del 30 y un poco más también. No será sencillo determinar la realidad académica en esos términos. La cuenta se puede sacar de diferentes formas y la manipulación del porcentaje está a la orden del día. Los detractores del 20 por ciento dicen que a esa cifra llegan metiendo en la misma bolsa a los cargos administrativos que hoy se están pagando con horas cátedras.
En la UNER cuando hablan de estar arriba del 50, también cuenta los concursos en marcha.
La Universidad Autónoma de Entre Ríos fue creada en el 2000 en base a la preexistencia de profesorados. La Universidad Nacional de Entre Ríos se creó en año 73.
La primera tuvo un conflicto en 2007 que necesitó de un acuerdo político para avanzar en el proceso de normalización. La segunda sufrió el golpe de Estado del ’76.
En el primer caso hubo y hay que regirse por la Ley de Educación Superior que plantea pisos de concursos realizados para su funcionamiento.
En el segundo caso fue necesario que Raúl Alfonsín designe un rector interventor durante dos años para volver a convocar a profesores que habían sido echados por los militares. Fue en el 86 que, por elecciones democráticas, asumió el rector democrático. Fue Eduardo Barbagelata.
Los procesos de normalización de las universidades han requerido, antes que todo, de acuerdos políticos.

