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Ajustada dinámica de debate expuso con claridad las propuestas

Benedetti, Rossi, Ledesma, Muller, Varisco, De Marchi y Burgos fueron protagonistas del debate de la UCA Paraná. Algunos fueron mejor preparados. Lo más sabroso: un intercambio, con preguntas entre los candidatos, que se previó como cierre de cada eje temático. La dinámica forzó la necesidad de argumentar y habilitó la infaltable chicana.
Luz Alcain
Por: Luz Alcain
@luzalcain

Las siete fuerzas políticas que participarán de las elecciones del 14 de noviembre aceptaron la convocatoria al debate de los centros de estudiantes de la Universidad Católica Argentina (UCA).

La actividad, desarrollada en el salón de la institución de calle Buenos Aires, a lo largo de algo más de dos horas y especialmente desarrollada para los estudiantes, se sostuvo en una impecable dinámica, con tiempos bien marcados, con ritmo, inflexibilidad de los moderadores en el cumplimiento de las pautas y la previsión de un intercambio entre los expositores que permitió profundizar las argumentaciones, abrir la polémica e incluso la chicana.

Fue ese esquema el que hizo posible poner blanco sobre negro la posición de cada fuerza política respecto de asuntos claves como la economía, el rol del Estado, impuestos, coparticipación, el empleo, la pobreza, los planes sociales, la educación, la salud, el medioambiente, los privilegios de la dirigencia política, la fuga de capitales, la conducta empresaria.

Los tiempos se marcaron en una pantalla de espaldas de los expositores y con indicaciones sonoras. Por sorteo se dispuso el modo en que se sentaron, el orden de las exposiciones y los turnos para preguntar a otro candidato. En el salón de la UCA hubo algunos estudiantes y fundamentalmente una decena de personas por cada candidato. Hubo transmisión por Zoom.

 

Los candidatos

Las fuerzas mayoritarias no llevaron a quienes encabezan las listas, Enrique Cresto del Frente de Todos y Rogelio Frigerio de Juntos por Entre Ríos, lo que fue motivo de crítica por parte de quienes buscan terciar en la contienda electoral. En efecto, JxER estuvo representado por el radical Atilio Benedetti, que ocupa el quinto lugar en la nómina; y el peronismo eligió para el debate a Tomás Ledesma, tercero en la lista.

También fueron parte Nadia Burgos, del MST por la izquierda del FIT-Unidad; Federico De Marchi, del Nuevo Más; Miriam Muller del Frente NOS (con el sello del CPC); Lucía Varisco, del partido FE; y Juan Rossi, de Podemos en la boleta del Partido Socialista.

Rossi y Burgos fueron los que más sacaron provecho a la dinámica. Expusieron con el ritmo fijado, llevaron propuestas legislativas concretas, datos e información para fundar sus posiciones. Muller manejó bien el tono, eligió el recurso de hablarle al electorado, fue la que marcó con más dureza la ausencia de Frigerio y Cresto en el recinto e intentó un efecto proponiendo “un minuto de silencio” al momento de formular la pregunta que le hubiera hecho a alguno de ellos. No se hizo lugar al planteo que minutos después fue retomado por Varisco, aunque por reiterado perdió fuerza.

La candidata de NOS habló de su fuerza como integrada por “patriotas”, se referenció con “los valores del campo, la familia y el cultura del trabajo”, ostentó el pañuelo celeste de los sectores antiderechos en contra del Aborto y expuso sus propuestas de adopción prenatal y derogación de la Interrupción Voluntaria del Embarazo. Las críticas que debió atajar fueron por su asociación con Javier Milei y en ese marco defendió a los libertarios, enmarcó su posición en el liberalismo que expresaría la Constitución y marcó su horizonte de comparación con el presente en la Argentina del centenario, la de 1910.

Por su parte, la candidata de FE, como lo ha hecho en la campaña, centró su mensaje en la crítica a la gestión de Macri y a Frigerio especialmente. Mencionó “la persecución judicial” a su padre, Sergio Varisco; criticó a la Justicia. Habló como dirigente del radicalismo, referenció su propuesta en las alusiones a la tradición del partido centenario y fundó sus posiciones e iniciativas en lo que “ya hicimos” durante los gobiernos municipales de su padre y de su abuelo, Humberto Varisco.

Fue destinataria de dos críticas, una de Rossi que le preguntó “para qué quiere ir al Congreso” luego de marcar la falta de propuestas; y de Benedetti que hizo notar que Varisco es diputada provincial por haber ido en la boleta junto a quienes critica. Un centro le dejó hacia el final el candidato del Frente de Todos, que le pidió opinión sobre la alianza de la UCR con el PRO: “Es vergonzoso. Por eso he tomado la decisión de construir una alternativa distinta. El radicalismo tiene que encabezar, hay radicales valiosos en toda la provincia. Estoy convencida que si el radicalismo hubiera tenido protagonismo, el gobierno anterior hubiera sido mejor”.

 

La grieta

Protagonistas de la disputa mayor, Benedetti y Ledesma debieron ocuparse de “atajar penales” aunque no especialmente entre ellos sino por parte de las fuerzas que buscan incrementar su caudal electoral.

Benedetti, parte de la fuerza que tuvo un claro triunfo en septiembre, fue el destinatario de la mayoría de las preguntas. Intentó sortear las críticas que en realidad eran dirigidas al candidato que encabeza la nómina, Rogelio Frigerio, y que impugnaron la gestión de Mauricio Macri; vaticinó que el exministro del Interior será gobernador en 2023; fundamentó alianzas con el PRO en la opción por un radicalismo “que sea partido de gobierno” porque “está muy bien la oposición pero sólo accediendo al gobierno se puede transformar”. Negó que sea un “incumplimiento” a la Constitución que Frigerio sea candidato en dos años, tal como le recriminó Muller. Advirtió que es diferente en el caso de los intendentes que tienen un compromiso con sus ciudades. Evitó dar nombres, aunque el ejemplo más a mano fuera el de Pedro Galimberti.

Fue interpelado por Burgos, que reclamó que “Benedetti no pague una sola vez el impuesto a la riqueza si no todos los meses, más aún siendo parte del agronegocio que contamina”. Benedetti cuestionó una visión “antiempresaria”, criticó la carga fiscal sobre “los que producen” y “generan trabajo”, advirtió que hay políticas que “hacen que las empresas se vayan” y apeló al recurso reiterado del PRO de atribuir algunas políticas a un camino de la Argentina hacia “Venezuela o Cuba”. Puso en valor su conducta como contribuyente y se diferenció de los sectores empresarios que protagonizan la evasión fiscal, los Panamá y los Pandora Papers: “Que los metan presos, a todos, pero dejen de cazar en el zoológico, asfixiando a los que generan trabajo”, dijo con vehemencia.

Ledesma defendió la gestión del Frente de Todos y la administración de la pandemia, por las políticas de auxilio a las empresas y a los sectores que tuvieron la cobertura de la IFE. Asumió el empobrecimiento de la población y puso en valor el intento de poner freno a los precios y las medidas de distribución de recursos para atender la indigencia. “Hemos priorizado que los argentinos y las argentinas tengan un plato de comida todos los días, la generación de empleo, el acceso al crédito y las facilidades para la contratación de personal. Queremos reconvertir los planes sociales en trabajo genuino pero no podemos no atender la emergencia que dejaron el gobierno de Mauricio Macri y Rogelio Frigerio, con el salario más bajo de la región”, argumentó el candidato del peronismo que recurrió, cada vez, a referenciar a Frigerio con la gestión de Macri.

“La solución a los problemas que nos dejaron tiene que ser sin que nadie quede atrás”, dijo y defendió las negociaciones que se llevan adelante para lograr un acuerdo con el FMI. “Será siempre a condición de no afectar la dignidad de la gente”, dijo y aludió al tema, también, en el intercambio con Burgos que le preguntó de qué modo lograr un acuerdo de ese tipo. Ledesma aprovechó a chicanear a la dirigente de izquierda: “Pertenezco a una fuerza política que en diferentes momentos de la historia nos eligió el pueblo para gobernar”, dijo y levantó como ejemplo la gestión de la deuda durante el gobierno de Néstor Kirchner, tras lo cual repasó indicadores de la situación de los trabajadores en ese período institucional.

En el cruce con los otros candidatos, Varisco le colgó del cuello la década menemista y las políticas para la Universidad pública en ese marco; y Rossi le pidió opinión concreta sobre la pensión que se asignó a Cristina Fernández de 2.800.000 pesos, un haber que implica cobrar “108 veces más que la jubilación mínima”. En un caso, habló de las políticas públicas posteriores en materia educativa; en el otro, evitó opinar sobre el punto y consideró que “no son tiempos de chicanas”. Benedetti, por su parte, eligió la pobreza de Concordia para endilgarle a Ledesma que dio cuenta de la economía de una ciudad de trabajo temporario y repasó políticas sociales destinadas a ese sector.

 

Capitalismo y deuda

En materia económica, las disidencias entre una y otra fuerza quedaron bien marcadas en el contexto del debate. Para Muller y Benedetti, con matices, la propuesta pasa por bajar la presión impositiva a las empresas (la candidata de NOS enfocó casi exclusivamente en el campo); Rossi concentró ese tipo de medidas y las acciones de promoción exclusivamente para las Pymes; Varisco ensayó algunas ideas sobre el fomento a la generación de empleo y la incorporación de tecnología; Burgos y De Marchi pidieron más impuestos a los que más tienen junto con una recomposición de salarios y jubilaciones. “Que paguen los ricos la crisis que ellos mismos generaron. Más impuestos, no menos. Subsidios para los trabajadores”, postuló De Marchi.

La dirigente del MST consideró necesaria “la nacionalización de la banca y el comercio exterior” junto con el no pago de la deuda al FMI que tuvo por destino costear “la campaña de Macri”. “Cada dólar con ese destino es un recorte más a los derechos de los trabajadores”, enfatizó Burgos que reclamó “quita del 21% del IVA a la canasta básica” en un país “que han saqueado” y en el que “al esfuerzo colectivo lo han fugado”. Instó a “un contrato social real” en el que esté claro que “la deuda es con el pueblo”. “Es mentira que se sale en un esfuerzo colectivo. Se sale tocando los intereses de los sectores más concentrados”, dijo la dirigente que enmarcó el proceso argentino en el contexto mundial y trajo a colación experiencias de lucha en distintos países del mundo.

Rossi trajo argumentos de Roberto Lavagna (que fue su candidato en 2019). “Hablaba de un gobierno de unidad nacional pero Alberto Fernández no ha convocado a la oposición para acordar cuestiones mínimas”, dijo el socialista que advirtió “mucha burocracia” para facilitar la tarea de los emprendedores y postuló una serie de medidas para “un shock productivo” que acompañe además “la recomposición de salarios y jubilaciones”.

Sin vueltas, Muller y Benedetti reclamaron una reforma laboral. Muller fue de la idea de buscar “acuerdos entre las fuerzas productivas: el que quiere trabajar y el que quiere dar trabajo”. Benedetti trajo como dato al problema planteado que “por cada 100 pesos que gana un trabajador, quien genera ese empleo tiene un costo de 170 pesos”, aseveró sin dejar de marcar la necesidad de políticas laborales que diferencien “las grandes empresas de las Pymes”.

 

Los organizadores

Ledesma defendió la gestión de la pandemia y asoció a Frigerio con Macri.
Burgos pidió que Benedetti pague el impuesto a las grandes fortunas todos los meses.
Rossi, junto a la vecinalista Braffa. Buen manejo del debate.
Varisco lamentó que Rossi no conozca su propuesta y defendió su labor en la Legislatura.
Benedetti llevó a un grupo de gente, entre otros los legisladores Olalla, Solari y Acosta.
De Marchi, del Nuevo Mas. Benedetti le preguntó como generar empleo. «Con inversión pública», aseguró.
Fuente: Página Política
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