El tablero político nacional arroja una sorpresa que obligó a más de un analista a recalibrar sus lentes. Según la consultora Atlas Intel, Myriam Bregman se posiciona como la dirigente con mejor imagen de la Argentina, alcanzando un 47% de valoración positiva.
Lo más distintivo no es solo el número, sino que es la única figura con “saldo positivo” (más apoyos que rechazos), lo que no abunda en estos tiempos de la decepción argentina. La diputada nacional supera incluso al presidente Javier Milei, cuya desaprobación ya perfora el 60% en algunas mediciones.
Pero, ¿cuánto de ese idilio porteño, con impacto en redes sociales y en los medios, se traduce en construcción política en las márgenes del Paraná y el Uruguay? Para los referentes locales del Frente de Izquierda y de Trabajadores – Unidad (FIT-U), la respuesta es una mezcla de entusiasmo y urgencia organizativa.
El MST, el dueño de la marca
A diferencia de lo que ocurre en Buenos Aires, donde el FIT tiene un peso específico propio como coalición, en Entre Ríos la arquitectura de la izquierda es distinta. De los cuatro partidos que integran el frente, solo el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) cuenta con personería jurídica. Es el partido que en la provincia lidera Nadia Burgos el sostén legal y operativo de la construcción.
Mientras tanto, el Partido Obrero (PO) mantiene una militancia activa, sobre todo en la costa del Uruguay, pero no ha privilegiado la tarea administrativa del reconocimiento ante la justicia electoral. Nada hay, en cambio, ni del Partido de los Trabajadores Socialistas (al que están afiliados los diputados Bregman y Nicolás del Caño); ni de la Izquierda Socialista (IS).
Esta soledad jurídica del MST obliga a una ingeniería de unidad que, en las últimas elecciones, hizo posible que la boleta de Bregman llegue a los cuartos oscuros entrerrianos, aunque con suerte dispar según la geografía.
En pantalla
Seguir a Bregman en Instagram, TikTok o lucir una remera con la frase “gatito mimoso” —el dardo con el que descolocó a Milei en el debate presidencial— podrá ser una modalidad para los simpatizantes de la Rusa. No obstante, la mística digital choca con un dato fáctico: Bregman no pisa suelo entrerriano desde 2015, cuando llegó a Paraná como candidata a vicepresidenta.
Esa lejanía física se intenta compensar con “la coherencia” de los referentes locales. Para Nadia Burgos, la izquierda enfrenta una “oportunidad histórica” impulsada por dos factores: el desgaste del modelo libertario y la parálisis del peronismo.
“La izquierda se coloca como una opción de poder por nuestra propia actuación y coherencia. Somos el único sector político que ha enfrentado a este gobierno y a los desastres de gobiernos anteriores”, afirma la dirigente y pone el ojo en que se viene “de frustraciones muy grandes de la clase trabajadora con el peronismo que hoy está sumido en su interna y no está pudiendo proponer ninguna salida ni para el pueblo trabajador ni para el país”, dijo que consideró que el escenario abriría “un canal de confianza” hacia el programa de la izquierda, que propone, entre otros puntos, el rechazo al pago del FMI para volcar esos fondos a salud y educación; además de llevar al día la agenda de género y ambiental en la Argentina.

Programa 2026
Para Burgos, no hay muchas vueltas ni debates en el actual escenario: “Hay que disputar que Milei se vaya ya mismo. Cada día que pasa retrocedemos en derechos históricos, retrocedemos en soberanía y seguimos reproduciendo la sumisión frente a un imperialismo que está demostrando una crueldad sin precedentes”, aseveró.
“Tenemos la responsabilidad sobre todo de fortalecer la unidad dentro del FIT pero fundamentalmente ampliar esa unidad con los intelectuales, los trabajadores en lucha, los sectores que realmente están enfrentado a este gobierno. Nos da mucho entusiasmo este desafío histórico”, enfatizó.
Se trata de acortar la brecha entre la imagen de Bregman, en la pantalla del televisor y del teléfono, con la capacidad de fiscalización y penetración territorial en un distrito tradicionalmente esquivo para el trotskismo. Aun así, el sector tiene siempre su boleta en el cuarto oscuro, aunque su preponderancia se da en las manifestaciones de protesta y en la inserción en organizaciones sociales, territoriales y gremiales. “Cuando mejor le va a Myriam, mejor le va a toda la izquierda”, resume Burgos la clave para sacar ventaja del viento de cola.
Fuente: Página Política



