Ubicado definitivamente en la variopinta vereda opositora, el presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA), Eduardo Buzzi, fustigó con dureza a la presidente Cristina Kirchner, a cuya administración calificó de derecha y conservadora, y pidió a los gobernadores, a quienes trató de esbirros, que dejen de ser los forros del poder central. El dirigente federado, además, le mandó un mensaje a la actual conducción de la FAA entrerriana liderada por Alfredo De Ángeli.
Buzzi estuvo en Entre Ríos para reunirse, primero, con los pastajeros de Santa Elena, que reclaman el acceso a la propiedad de algunas hectáreas de El Quebracho y, después, con los citricultores de la zona de Chajarí, cuyas quintas fueron devastadas por las últimas heladas. Aprovechó, de paso, para expresar su respaldo a los integrantes de la denominada Asamblea del Delta del Paraná.
Buzzi está hoy muy lejos de aquel filokirchnerista de los primeros años de la administración K. En Paraná descargó una catarata de críticas a la gestión de Cristina, al punto que comparó una de sus más polémicas medidas con una similar adoptada, según contó, por la dictadura del general Eduardo Lonardi, uno de los líderes de la autodenominada Revolución Libertadora que en 1955 derrocó al gobierno constitucional de Juan Domingo Perón.
El 28 de octubre de 1955, comentó Buzzi, “con la firma de Lonardi y (el ingeniero Álvaro) Alsogaray se ponen en marcha, por primera vez en la historia argentina, las retenciones móviles, de acuerdo a la variación de los precios internacionales” de los granos. Este gobierno, que en 2008 intentó instrumentar ese mecanismo, “repite las prácticas de Lonardi y Alsogaray”, disparó.
Por izquierda
Buzzi apeló en Paraná a una de sus prácticas discursivas preferidas: correr por izquierda al kirchnerismo, algo que el oficialismo detesta.
Así, por ejemplo, el federado reclamó la implementación de una reforma agraria, que, claro, nada tiene que ver con aquella por la que peleaban las combativas Ligas Agrarias y los sectores de izquierda en los ‘60 y ’70.
La reforma agraria que impulsa hoy la conducción de la FAA es extremadamente light, al punto que el verbo “desalambrar” – para tranquilidad de los grandes propietarios de la tierra– ya no figura en el diccionario federado. “No se trata de confiscar campos”, aclaró, por las dudas, Buzzi.
La reforma agraria impulsada por la FAA – que Buzzi definió como “necesaria y justa” – se asienta en cuatro ejes: ley de arrendamientos, ley de colonización, freno a los desalojos de pequeños productores y arraigo de los jóvenes en el campo.
Se trata, explicó el dirigente, de un conjunto de instrumentos tendiente a democratizar la tenencia y el uso de la tierra, y que, al mismo tiempo, frene la concentración que se ha acelerado en los últimos años en la Argentina. “Hoy las multinacionales alquilan los campos de los chacareros con la plata que les deja el fabuloso negocio de la exportación”, señaló.
Los impuestos
El gobernador Sergio Urribarri no quedó exento de las críticas, por el contrario. “Lo que pasa en Entre Ríos con el Impuesto Inmobiliario Rural es aberrante”, se despachó Buzzi, y acusó al Gobierno provincial de ser “bandera en el impuestazo que se dio después en el país”. Pero, acusó, “lo más grave en esta provincia es que los abogados fiscales están a la espera de los retrasos para embargar los campos. La voracidad fiscal y el negociado de los abogados son una cosa de locos”, remarcó.
“O se avanza hacia una rebelión fiscal generalizada o los productores tendrán que vender sus campos porque no podrán soportar la presión fiscal. Lo que pasa en Entre Ríos en materia de Impuesto Inmobiliario es aberrante”, insistió.
Buzzi también fustigó al gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, por el incremento del Inmobiliario, pero exculpó al santafesino Antonio Bonfati, acaso por sus conocidas simpatías con el socialismo. “En Santa Fe se está negociando de otro modo”, argumentó.
Sea como fuere, el aumento de la presión fiscal en las provincias obedece, a juicio de Buzzi, “a la ausencia de federalismo, al incumplimiento de la coparticipación y al final de la fiesta kirchnerista. Se cerró la caja y no hay más plata para las provincias”, sintetizó.
Forros
Muy crítico con las actitudes de las administraciones provinciales, Buzzi se preguntó “cuándo los gobernadores van a dejar de ser esbirros del poder central. A Scioli lo obligaron a aumentar el Inmobiliario, aprobó el impuestazo y aun así lo siguen basureando”.
Opinó que los gobernadores que “se animen a enfrentar al centralismo porteño van a encontrar el apoyo de sus pueblos”, y, por eso, los instó a “desempolvar los libros sobre Pancho Ramírez y Estanislao López, verdaderos caudillos que defendieron sus territorios, y dejar de ser forros del poder central”.
El anti Grito
Buzzi, además, reiteró que hoy “estamos peor” que en 1912 cuando nació la Federación Agraria, aunque admitió que en materia de precios el campo está mejor que en los ’90, una década “nefasta” para los productores agropecuarios, según la definición del líder federado.
Los actuales precios de los granos “son extraordinarios”, reconoció Buzzi, pero rechazó las argumentaciones oficiales. “El gobierno dice, y es otra mentira más, que si hubiésemos aceptado las retenciones móviles hoy estaríamos mejor. ¡Las pelotas íbamos a estar mejor! ¡Hoy tendríamos retenciones del 48%!”.
Fuera de los precios extraordinarios, en el análisis de la Federación Agraria ocupa un lugar central el tipo de cambio. “En la actualidad, el tipo de cambio, con retenciones del 35%, nos hace estar peor que en los ‘90, porque tenemos menos competitividad, porque aumentaron los costos y porque hay inflación. Y, como en los 90, los números del productor cierran sólo si hay escala. A los que tienen miles de hectáreas, los números les cierran; a los que tienen pocas hectáreas, no”.
De Ángeli, teléfono
La presencia de Buzzi y del secretario gremial de la FAA, Omar Príncipe, en Paraná, por otro lado, dejó en evidencia la fuerte interna de la entidad en Entre Ríos.
El encargado de recibir a Buzzi en Paraná no fue el director de la FAA provincial, Alfredo De Ángeli –quien estuvo ausente–, sino su principal rival interno, Juan Echeverría, un hombre que nunca renunció a su idea de disputarle el liderazgo comarcal al mellizo.
Buzzi, en este marco, intentó restarle importancia a la lucha interna y dijo, entre sonrisas, que su relación gremial con De Ángeli es “espectacular”.
“Nosotros no podemos poner el carro delante de los caballos. Tenemos que poner el problema de los productores por encima de las diferencias internas”, dijo Buzzi, enfrentado con el número uno de la FAA entrerriana.
Dejó, sin embargo, un mensaje claro, aunque sin dar nombres. “En la Federación Agraria hay distintas líneas. Hay algunos cercanos al kirchnerismo y otros que hemos decidido confrontar con el kirchnerismo. La gran divisoria de aguas está entre aquellos que creen que pueden tener una convivencia con el gobierno, crítica, pero convivencia al fin, y los que decimos que en este momento histórico hay que confrontar porque de lo contrario nos llevan puestos”.

