José Cáceres volvió a aparecer para medir el voltaje en el presente de la tradición peronista. En una extensa nota habló de las dos cuestiones que dominan la agenda política: la gobernabilidad y el rol de la oposición.
Afuera del Ejecutivo y del Poder Legislativo, el ex vicegobernador dejó un mensaje en el momento apropiado. Dijo textual: “Gobernabilidad no es avalar el ajuste”. Un día antes, el gobernador Gustavo Bordet, en una radio porteña, se mostró contemplativo con la idea de que el gobierno nacional resuelva de una buena vez el litigio con los fondos buitres. Esto sería- según la administración de Mauricio Macri – pagar a los bonistas que quedaron afuera y así volver a ingresar al circuito de financiamiento externo. Un endeudamiento.
Bordet está al frente de una provincia con serios problemas financieros y que no tiene otra vía de salvataje que la del gobierno nacional. El oxigeno de Buenos Aires llega según la cara del cliente. El mandatario entrerriano ha cumplido con esa máxima, como buena parte del peronismo que gobierna provincias. En su mayoría han evitado cualquier opinión sobre medidas que movilizaron a sectores sociales como incrementos en las tarifas de servicios públicos. Salvo algunas excepciones, la simbología kirchnerista la bancan los K no peronistas. El silencio ante el encarcelamiento de Milagros Sala es ensordecedor. La referente de la Tupac recibió a Sergio Urribarri cuando era precandidato a presidente y luego hizo lo propio con Daniel Scioli.
A este cuadro hay que sumarle la interna peronista que arrancó con un quiebre en el ámbito parlamentario a raíz de las diferencias de sus referentes por la posición que debería tener el justicialismo frente a la gestión de Macri.
Cáceres aparece en este contexto. “No acepto que los peronistas dejemos de hacer un expreso rechazo a las medidas económicas de Macri que a mediano plazo van a generar grandes problemas sociales. Hay mucha crueldad en el camino de la economía que ya se ha tomado a menos de dos meses de gestión, muchas de ellas ya impactando en el bolsillo de los más humildes”, se quejó.
Cáceres es uno de los dirigentes que al día de hoy reconoce a Néstor Kirchner y Cristina Fernández como los más genuinos continuadores de Perón y Evita. El ex vicegobernador tiene una formación clásica del peronismo. Allí aparece la soberanía económica, por ejemplo, que el kirchnerismo rescató en su relato. Sus dichos se asemejan más a un enojo que a una advertencia.

