Tras la destitución del presidente el Paraguay, Fernando Lugo, José Cáceres calificó el hecho como “una afrenta a la democracia y a la voluntad popular de toda América Latina” y manifestó su “más enérgico repudio a la acción destituyente de la oposición política que ante el temor de la manifestación libre del pueblo paraguayo consumó desde el congreso un golpe de Estado contra un gobierno refrendado por la soberanía popular”.
“Es muy difícil no enmarcar este proceso destituyente contra Lugo en las disputas políticas y su relación con la enorme problemática social que sufre Paraguay, especialmente la vinculada con la falta de acceso a la tierra y la marginación social”, apuntó Cáceres.
“Lugo fue la cabeza de un gran movimiento social que puso fin a la hegemonía del Partido Colorado luego de décadas de políticas retardatarias y excluyentes, pero lo hizo desde un movimiento naciente, sin institucionalización política ni partidaria. Se vio obligado a acordar con elementos de la vieja política paraguaya como el sector del Partido Liberal Radical Auténtico que encabeza el hoy vicepresidente destituyente, Federico Franco”, analizó el vicegobernador.
Cáceres agregó: “así fue como un movimiento renovador como el de Lugo estuvo lamentablemente unido a un partido que tiene una historia que lo liga al establishment político sobreviniente a la Guerra de la Triple Infamia, la fratricida Guerra del Chaco y diversos golpes y dictaduras del siglo XX”. “El proceso ocurrido parece hacer honor a la peor tradición de ese partido”, señaló.
Los partidos
Mientras observa la crisis política del vecino país, Cáceres analiza el futuro del Partido Justicialista entrerriano. Para el presidente del Senado, “estos procesos, dónde la debilidad política de los proyectos populares se centra en la ausencia de canales institucionales sólidos, es cuando más celebro la fuerte decisión que tenemos desde el peronismo entrerriano de fortalecer al PJ, consolidar su institucionalidad e incorporar nuevos actores y generaciones a la vida partidaria. Es evidente que las herramientas partidarias fuertes garantizan la democracia al servicio de las mayorías populares”.
Siguiendo con el análisis de lo ocurrido en Paraguay, desde una perspectiva continental, manifestó: “Es una señal de alerta para todos los sectores populares de la región. Cuando se avanza en la lucha contra las oligarquías locales y se atacan las raíces dela dependencia, vuelven los golpes institucionales, es muy grave”.
“El futuro electoral del Paraguay, como la posibilidad de una eventual reelección de Lugo, reforma constitucional mediante y que le otorgaría la posibilidad de un Parlamento a fin con mayor poder de autonomía en sus decisiones, seguramente tuvo que ver con el proceso que desencadenó su destitución”, evaluó.
“La destitución de Lugo, sumada al derrocamiento de Mel Zelaya en Honduras, la intentona golpista contra Correa en Ecuador o los cimbronazos políticos constantes que los sectores dominantes, producen en la Bolivia de Evo Morales, son un fuerte llamado de atención a los gobiernos populares de toda Latinoamérica que señala el hecho de que las oligarquías no dudarán en recurrir a los golpes de Estado, aún en pleno siglo XXI, cuando sus privilegios son amenazados”, agregó Cáceres.
Con Cristina
Más adelante, dijo compartir “plenamente” la posición tomada por la presidenta Cristina Kirchner de no reconocer a las nuevas autoridades paraguayas. En esta hora debemos recoger la tradición de Juan Manuel de Rosas que legó el sable de San Martín a Solano López; y cuando Juan Perón devolvió los trofeos de Guerra que Mitre y Sarmiento le quitaron al pueblo paraguayo”.
“Ante este nefasto episodio ocurrido en Paraguay, que enluta la democracia de todo el continente, es que manifestamos nuestro enérgico repudio al golpe, nuestro rechazo a las autoridades de él emergentes. Más que nunca manifestamos nuestro apego irrestricto al Estado de Derecho, el respeto a la democracia y el cumplimiento de la voluntad popular por sobre todas las cosas”, concluyó Cáceres.

