Las relación entre el radicalismo y el GEN están absolutamente rotas. El enfrentamiento se canalizó a través de dos dirigentes: el presidente del congreso radical, Juan Carlos Arralde; y el vicepresidente de la otra fuerza, Osvaldo Fernández. El motivo: la denuncia surgida de la UCR por adulteración de firmas en pos de llevar afiliados a las filas del partido fundado por Margarita Stolbizer.
En diálogo con Página Política, Fernández dijo que para que se abra una puerta al diálogo, Arralde tendría que pedir disculpas públicamente por acusarlos a ellos de “mafiosos”.
“Es tan difícil y tan grave la situación institucional del país que detenerse en estas cuestiones no sirve”, lanzó el radical. Y agregó: “La gente está pidiendo que las fuerzas de la oposición, en un acto de madurez, se junten a enfrentar a quienes deben enfrentar. Lo de Fernández es algo tan menor que no merece respuesta”, le contestó en declaraciones al programa Buen día que se emite por FM Litoral.
Para Arralde, el dirigente del GEN “tendría que ser más misericordioso, ya que entiendo que el FAP (Frente Amplio Progresista) está en problemas y no empezó de la mejor manera con esa conferencia de prensa”.
“La verdad es que estoy con otras cosas, pensando en un frente electoral. Estamos todos avocados a esta cuestión, por eso lo de Fernández es muy menor”, señaló.
Arralde no se quedó con nada, enseguida sostuvo que “el GEN es un partido muy pequeño” y “lo menos que podrían hacer sus dirigente es ponerse de acuerdo entre ellos para mostrarle a la sociedad qué quieren hacer y a dónde quieren ir. Hay que estar en cosas más importante”, concluyó.
El GEN decidirá en Gualeguaychú por estas horas qué estrategia electoral ejecutará de caras a las elecciones legislativas.

