Rogelio Frigerio trabaja en una propuesta -probablemente la última- para los docentes.
En el marco de la conciliación obligatoria, el Gobernador saca cuentas y entiende la urgencia de poner plata en el bolsillo. Para eso, se retrotrajo al inicio de la cuestión docente, cuyo origen del problema tiene al gobierno nacional cuando eliminó el Fondo de Incentivo Salarial Docente (Fonid) a los pocos días de asumir.
Esa decisión fue letal para la docencia de todo el país. A sola firma, Javier Milei borró de un plumazo a un maestro entre el 11 y 13 por ciento de su salario. La euforia de la motosierra coincidió, con diferencias de algunos días, con la devaluación del 118 por ciento.
Los sectores públicos, atónitos ante los primeros pasos que estaba dando este experimento que una mayoría puso al frente de la Argentina, quedaron en shock. Al punto tal que si se repasan las crónicas de aquellos días, por ejemplo en Paraná, no se registran grandes movilizaciones por el Fonid, pese a lo que implicaba su desaparición.
Hubo, sí, algunas reacciones, pero aisladas. Una trabajadora de la educación de Raíces Oeste (Villaguay) demandó al Consejo General de Educación (CGE) y al Estado provincial, pero la Justicia rechazó la vía del amparo por inadmisible para tramitar el reclamo y se sugirió el fuero contencioso administrativo. Algo similar planteó un gremio docente de la provincia de Buenos Aires y otro en La Rioja, aunque en ambos casos fueron contra la Nación, exigiendo la remisión de los fondos que deben pagarse a los docentes en cada una de esas jurisdicciones. Nada se supo.
La eliminación del Fonid es, quizás, la que explica por qué los docentes es el sector público que no cerró la paritaria en Entre Ríos. Se le ofreció una propuesta igual, cuando vienen de perder entre el 11 y 13 por ciento, lo que no le ocurrió a los demás estatales.
Según reconstruyó Página Política, el Gobierno estudia reponer lo que corresponde “de bolsillo” por el Fonid.
Es interesante leer algunos trabajos de opinión pública. Un número, aún importante, sostiene a Javier Milei, pero cuando se pregunta por sus medidas, ese mismo ciudadano que lo apoya no comparte las medidas. Este fenómeno también invita a reflexionar sobre la crisis, en donde la política no ofrece herramientas para que la sociedad discierne.
Fuente: Página Política

